11/9. Lo esencial, el ejemplo de Allende

“El Siglo”. El Editorial

Si hay un personaje en la historia de Chile que sintetiza de manera coherente la voluntad de proteger y defender la democracia, la constitucionalidad y la soberanía del pueblo chileno, es el Presidente Salvador Allende Gossens.
En ejecución el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en contra del sistema democrático y la Constitución, el doctor Allende no vaciló en instalarse en La Moneda y desde ahí, cetro de la democracia y la representación ciudadana, defender al Gobierno constitucional elegido democráticamente. Enfrentó, sin duda alguna, a las fuerzas traicioneras y anti constitucionalistas que dispararon y bombardearon el palacio presidencial.
Salvador Allende, de manera valiente, heroica, consciente y consecuente, cumplió con su afirmación de que sólo muerto lo sacarían de La Moneda y que defendería con su vida el mandato que le había dado el pueblo.
Rechazó con vehemencia los ofrecimientos de los golpistas de hacerlo salir del país y los llamados a rendirse. Les dijo, con gallardía y estoicismo, que hablaban con el Presidente de la República, el cual no se rendía ni se sometía a una tropa de soldados rastreros, traidores y antipatriotas.
El mandatario se jugó por el diálogo, la consulta ciudadana y la institucionalidad hasta el último momento. Frente la situación que vivía el país había determinado, con un claro sentido democrático, convocar a un plebiscito para que el pueblo decidiera el curso del proceso. Antes, había convocado a la oposición a buscar caminos de solución. Confió en las Fuerzas Armadas y Carabineros el ejercicio del orden y la seguridad. La misma mañana del 11 se comunicó con altos mandos militares y policiales, con personeros políticos y movilizó a sus ministros para intentar frenar el golpe de Estado. Fue fiel al respeto constitucional y la institucionalidad democrática.
Se podría afirmar que lo esencial y notable de lo ocurrido aquel martes de septiembre de 1973, fue el ejemplo de Allende, con su disposición a dar la vida en la defensa del mandato presidencial democrático y la voluntad ciudadana, y salirle al paso a quienes optaron por la violencia, la traición, la felonía, la cobardía y el quiebre institucional.
Si hoy se habla tanto de defender la democracia, ahí está la figura y el empeño de Salvador Allende que en los tres años de gobierno sorteó toda suerte de situaciones respetando la Constitución, moviendo hábilmente la piezas de la política, dialogando y escuchando, considerando a las instituciones del Estado y la sociedad civil, aceptando la existencia de diversidad de medios de prensa incluso sediciosos, sin caer en tentaciones rupturistas y voluntaristas, manteniendo su carácter, su inteligencia, su sensibilidad, su visión como atributos propios de un estadista enorme.
Se conmemoran 50 años del golpe de Estado, pero al mismo tiempo deberían conmemorarse 50 años del mayor hito de la defensa de la democracia registrado en Chile y cuyo protagonista fue Salvador Allende.
Ciertamente que quienes respaldan y justifican el golpe de Estado, quienes pretenden aparecer como neutrales y meros estudiosos objetivos, y quienes condenan aquel episodio, construyen la historiografía y los análisis. Pero sólo la distorsión y la mentira podrá usarse para evitar lo que es un hecho histórico y tangible: el compromiso consecuente del Presidente Allende con la democracia, la Constitución y la soberanía del pueblo chileno.

Homenaje del Partido Comunista de Chile frente a La Moneda: “Jamás olvidaremos el legado político que escribiera Salvador Allende». Foto El Siglo.
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