25 N: “Violencia de género responsabilidad del Estado”

Organizaciones feministas y colectivos que luchan contra la violencia de género se manifestaron de diversas formas este miércoles 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
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Este día se conmemora en todo el mundo el asesinato de las hermanas Mirabal en 1960, conocidas como ‘las mariposas’. Patria, Minerva y María Teresa fueron tres militantes de izquierda dominicanas que luchaban contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. El 25 de noviembre de 1960, las tres volvían a casa cuando fueron secuestradas y asesinadas por orden de Trujillo. Su asesinato desencadenó de protestas que las convirtieron en todo un símbolo de la lucha de la violencia contra la mujer. En el año 2000 la ONU declaró oficialmente el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Este año en nuestro país se organizaron talleres, intervenciones artísticas y movilizaciones en todo el país. En Montevideo al mediodía se realizó la performance “Uruguay no será la República del cuento de la criada”, a iniciativa de los colectivos Mujer y Salud en Uruguay (MYSU) y Gozarte. La intervención, que se ha realizado en varias oportunidades recrea la distopía de Margaret Atwood donde las mujeres deben parir para las clases dominantes. Ayer los colectivos entregaron una carta en Torre Ejecutiva con algunas demandas. Entre ellas destacan el pedido de mejora en el sistema de respuesta estatal a la violencia de género.
Hubo actividades en varios departamentos del país, en Montevideo se realizaron en la tarde dos movilizaciones: una partió desde Plaza Independencia hacia la Plaza Libertad con la consigna: “Ni sumisas, ni encerradas: en la calle organizadas”; la otra movilización, convocada por la Intersocial Feminista se concentró en la Plaza 1º de Mayo bajo la consigna “Violencia de género responsabilidad del Estado”. Ambas movilizaciones expresaron un rechazo radical a la Ley de Urgente Consideración, reclamaron mayor presupuesto y recalcaron la necesidad de tejer vínculos solidarios en esta situación de pandemia y crisis económica que afecta a miles de familias, pero donde las mujeres son las más empobrecidas. Además hubo un aumento notorio de denuncias por violencia de género a raíz de la crisis social producto de la pandemia, situación que los colectivos feministas han denunciado y expuesto en múltiples oportunidades.
La concentración organizada por la Intersocial Feminista frente al Palacio Legislativo reclamó: presupuesto para la Ley Integral de Violencia basada en Género, que se deje de relativizar la emergencia nacional de femicidios que hay en nuestro país, se mostró contraria a la intención de cercenar los juzgados multimateria y se solidarizó y pidió soluciones para todas las mujeres que sufren las consecuencias negativas de la pandemia en sus hogares “porque las desigualdades de género rompen a la vista durante la emergencia sanitaria y social: por la precariedad de los empleos, los mayores índices de desempleo y por asumir de manera desigual las responsabilidades de cuidados y de las tareas domésticas, porque en épocas de crisis las mujeres somos las más empobrecidas”.

Laura Alberti: “No te mereces violencia”

Este 25 N dialogamos con Laura Alberti, una mujer que además de ser dirigente sindical, integra la Dirección Nacional del SUNCA, y militante feminista sufrió la violencia doméstica en carne propia y se dispuso a dar un mensaje a todas las mujeres que viven esa situación en el presente en esta fecha tan movilizadora. Para nosotras, Laura es una mujer fuerte y valiente, un ejemplo de resiliencia y amor propio.

-¿Qué significa para vos el 25 de noviembre y la violencia de género en tu vida?
Este día es para visibilizar la violencia hacia las mujeres, en realidad no hay “un día”, trabajar la violencia contra nosotras es cosa de todos los días. Yo sufrí violencia doméstica en casa, la sufrimos mis hijos y yo de parte del papá de ellos, mi ex pareja. Para mí más allá de lo que significa por las hermanas Mirabal, que es un día Internacional, nos ayuda a hablarlo con los y las compañeras, salir a la calle, todos nos ponemos el moñito, colgamos carteles en los locales, pero de la violencia hacia las mujeres es necesario hablar todos los días; porque lo sufrimos: en casa, en el trabajo, lo padecemos día a día. Creo que ahora se habla mucho más, antes era algo muy naturalizado. A mí me pasó, cuando yo llegué a conversarlo con mi vieja y le dije que me iba a separar, me dijo que en realidad los problemas que tenía eran porque yo no era lo suficiente mujer, porque estaba naturalizado. Por eso es un tema que debe conversarse, porque es una pelea diaria, hay que realizar talleres, en casa con nuestros hijos debemos hablar sobre la violencia y sus tipos, porque no son sólo los golpes, hay muchos tipos de violencia.

-¿Cómo fue tu proceso interno para poder salir de esa situación de violencia, cómo fue cortar con un vínculo que es muy complejo de cortar?

Primero yo seguí con ese vínculo porque creía que lo más importante era tener la familia unida, que mis hijos tuvieran papá. Después entendí que no podíamos vivir así, no podía ser natural que alguien te agrediera verbalmente, que te dijera que no servís. Una de las cosas que me acuerdo hasta el día de hoy es cuando decía: “no pienses, lo tuyo no es pensar”, eso es una agresión. Terminas naturalizando esas cosas, creyéndolas, crees que no estás para pensar, entonces te das cuenta que si podes pensar, que no está bueno que te digan esas cosas y que tus hijos hermosos no pueden crecer así, no pueden vivir eso, no vale una familia así. Me hizo “clic” un día, me di cuenta que yo no quería eso para ellos, que no valía la pena. Me ayudó mucho mi familia cuando dije basta.

-Las mujeres que deciden terminar con un vínculo violento en general no la tienen fácil, muchas veces no poseen un sustento económico que les permita romper ese vínculo, ¿Fue tu caso?

Cuesta mucho, estuvimos muchos meses pasándola mal, yo era una ama de casa, me dedicaba a los cuidados. Cuando terminé con esa relación tuve que salir a trabajar ahí si remuneradamente y si no fuera porque tuve una contención familiar no sé si lo hubiera logrado. Cuando hay compañeras que a veces se deciden a hacerlo pero no tienen contención es mucho más difícil. Cuando la gente dice: “¿Y por qué no lo deja y chau?”, no es fácil salir de ese círculo de violencia si no estás contenido. No es fácil llegar hasta acá, tienen que cambiar muchas cosas en tu cabeza y a tu alrededor para que se de ese paso decisivo.

-¿Qué le dirías vos a las mujeres que están pasando actualmente por una situación de violencia?

Qué lo hablen, que busquen a alguien, de la familia, amigos, vecinos, alguien de un círculo de confianza. Lo más importante es entender cuál es el tipo de violencia, y después buscar una ayuda. Hoy tenemos una falta muy grande de ayudas del estado. Si bien tenemos leyes que nos amparan hay vacíos. Hoy en el SUNCA con la Brigada Agustín Pedroza estamos ayudando a muchas compañeras que tienen que dejar su hogar y cambiar su vida radicalmente. A mi me pasó, yo cambié mi vida radicalmente y encontré un mundo que es para mejor. Cuando estás en la situación de violencia pensas que ese es tu mundo, tu lugar, que eso es lo que te mereces, pero no, no te mereces violencia. Nosotras más allá de que queremos a nuestros hijos, a nuestra familia, somos más que eso. Somos leonas, pero dar la vida por nuestros hijos no significa morir a manos de la violencia, tenemos derecho a realizar nuestra vida. Yo no estoy dispuesta a bancar nunca más que un hombre me diga que no valgo.