A 85 años del nacimiento de Alfredo Zitarrosa

Por donde pasó dejó su marca indeleble del sentir oriental. Comunista y defensor del pensamiento bolivariano y artiguista. En su homenaje les dejamos algunas de sus canciones.
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Alfredo Zitarrosa nació en Montevideo, un día como hoy pero de 1936. Murió en la misma ciudad el 17 de enero de 1989.

Dijo Washington Benavidez: Zitarrosa es “un hombre renacentista, atento a todo aquello que significa cambiar la vida”. El poeta Saúl Ibargoyen lo definió como “un hombre y un artista con la magia de crear luz de donde solo hay tinieblas”.

Fue un militante por los derechos de los artistas nacionales y de su producción. Participó activamente en diversos festivales internacionales como representante de la lucha a favor de la libertad del pueblo uruguayo y de otras naciones oprimidas por gobiernos fascistas, y como referente ineludible del canto popular uruguayo y latinoamericano.

Vivió gran parte de su infancia en una zona rural del país, que marcó lo que luego sería su repertorio de canciones influenciadas e identificadas con el entorno que lo rodeó durante esos años de vida. Nuevamente en Montevideo, trabajó en diferentes oficios. Se desempeñó como locutor radial y escribió para el semanario Marcha y el periódico Ya. Escribía poemas, cuentos y entrevistas, por mencionar algunos géneros, y en 1959 ganó el Premio Municipal de poesía por su libro inédito Explicaciones.

En la década de 1960 fue votante y militante del Frente de Izquierda de Liberación (FIDEL), lista 1001, en el seno del Movimiento Popular Unitario que integraba aquella coalición. Luego siguió militando en el Partido Comunista de Uruguay hasta su muerte. En 1971 adhirió al Frente Amplio. Participó como cantor en innumerables actos políticos de estas organizaciones.

Su debut como cantor profesional en Montevideo fue en el auditorio del SODRE, en 1964, y su primer disco publicado, Canta Zitarrosa, fue el comienzo de su prolífera y excelente carrera. Zitarrosa dudaba de sus condiciones, pensando que no había nacido para el canto, y citaba a Gardel como el real cantor.

“En primer lugar creo saber cuales son mis aptitudes como cantor y hasta dónde llegan; con certeza mayor o menor, en todo caso al menos sé muy bien cuáles son mis limitaciones. Ciertamente y casi como una consecuencia de esto, nunca estuve conforme con lo que hago. No es la primera vez que lo digo, por lo tanto a nadie le va a sorprender. Pero también debo decir que me he esforzado lo necesario para aprovechar mejor aquellas aptitudes y superar mis limitaciones naturales, o por lo menos alguna…”, escribió Zitarrosa en el periódico Excelsior, México, en 1980.

“Fuera de la faz técnica, entonces, de este trabajo particular que es el cantar, aquella circunstancia feliz de la comunicación directa que ha de producirse entre un buen cantor y sus oyentes viene condicionada por el medio social en que se produce, y en su momento adquiere un carácter testimonial, tiene un significado cultural preciso: este cantor y esto que canta son un producto cultural aceptable para el medio. Lo que es más, un cantor y su repertorio han de ser necesarios, o no sirven a sus fines”, afirmó en Ya en junio de 1970.

“La canción popular, lo mismo que el idioma, es una herramienta de trabajo. Tan apta para su servicio específico como cualquier otra herramienta posible. ¿Y cual es su utilidad? La de comunicar ciertos contenidos, en condiciones ideales de tránsito. Desde aquí hasta allá, el camino más corto es la línea recta. Si tal canción llena ese requisito, ya es un mensaje, tiene un destino inmediato. Si ese mensaje es memorable, es porque la poesía y la música trabajan a favor. Aunque ambas no sean ajenas al hombre. Bien al contrario, en la perdurabilidad posible de una canción van implícitos todos los esfuerzos de la humanidad para ocupar ese lugar innominado, que yo le llamaría la gozosa certidumbre de ser un hombre entre los hombres”, escribió también en la década del 70 en la publicación Ya.

El exilio

Su militancia política, sumada al contenido ideológico de su canción, le valieron el ostracismo y finalmente el exilio, durante los años de la dictadura (1973-1985). Sus canciones estuvieron prohibidas en Uruguay durante ese período, y más tarde en Argentina y Chile, por las dictaduras golpistas y genocidas que gobernaron esos países. Vivió entonces, sucesivamente, en Argentina, España, México y, nuevamente, Argentina, a partir del 9 de febrero de 1976.5​

En su primera etapa argentina, que terminó el 29 de septiembre de 1976, vivió en Buenos Aires. Allí tuvo una buena actividad artística, que incluyó una presentación en San Pablo, Brasil. Había conformado dos elencos de guitarristas argentinos y uruguayos, con los que realizó diversas grabaciones y presentaciones en varias ciudades del país, entre ellas la propia Buenos Aires y Bahía Blanca. No obstante, esas producciones solo incluyeron temas compuestos previamente.

Presionado por la persecución que sobrevino tras la irrupción de las dictaduras que, simultáneamente, asolaban el continente coordinadas a través del Plan Cóndor, partió hacia la ciudad de Madrid, España, donde llegó el 30 de septiembre. Vivió allí el peor momento de su exilio, hasta que, el 19 de abril de 1979, se trasladó definitivamente a México, donde venía realizando distintas presentaciones de la mano del productor Julio Solórzano, desde 1977. Se afincó en el Distrito Federal y, a pesar de que todavía seguía sin poder crear nuevas canciones, tuvo un importante desempeño, incluyendo un programa semanal en radio Educación y múltiples presentaciones en diversos escenarios, como el Auditorio Nacional. Durante ese período, que llegó hasta junio de 1983, realizó, también, actuaciones en otros países: Cuba, Venezuela, Perú, Australia y Estados Unidos, entre otros.

El regreso

Levantada la prohibición de su música, como la de tantos en la Argentina luego de la Guerra de Malvinas, se radicó nuevamente en Buenos Aires, donde realizó tres memorables recitales en el estadio Obras Sanitarias, los primeros días del mes de julio de 1983. Casi un año después volvió a su país, donde tuvo una histórica y masiva recepción el 31 de marzo de 1984, la que fue descripta por él mismo como «la experiencia más importante de mi vida».

En 1988 editó por primera vez su obra literaria, el libro de cuentos Por si el recuerdo.

Murió el 17 de enero de 1989.

 

SU MÚSICA:

 

EL COMUNISTA:

GUITARRA NEGRA:

RECITAL COMPLETO DE ZITARROSA EN 1983 EN LA TELEVISIÓN ARGENTINA:

Con información de Uruguay Educa, entre otros