Con un emotivo acto se inauguró el Memorial del Ex Penal de Punta Carretas, uno de los centros de detención de presos políticos de la dictadura y de la represión, antes de la dictadura.
La inauguración fue el martes 7 y fue muy emotiva. Intervino la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, muy conmovida. El Espacio Memorial consiste en una mesa de grandes dimensiones y bancos colocados frente a lo que hoy es un centro comercial y antes fue una cárcel. Evoca las mesas donde se realizaban las visitas entre los presos y sus familiares. En la mesa están los nombres de todos los presos políticos que estuvieron en el Penal de Punta Carretas.
El memorial homenajea y recuerda a centenares de luchadores sociales y políticos que estuvieron presos en el penal de Punta Carretas entre 1968 y 1985. También recuerda la lucha de las y los familiares de los presos y del barrio, en solidaridad.
La iniciativa surgió de un grupo de ex presos que se nuclearon en la Comisión Pro Memorial el Ex Penal de Punta Carretas. Para concretarla se realizó un concurso público para la presentación de proyectos por parte del Ministerio de Educación y Cultura, CRYSOL y la Comisión Pro Memorial. Se presentaron más de 40 proyectos y fue elegido el presentado por el equipo de arquitectos y arquitectas de Leandro Alegre, Federico Lagomarsino, Federico Lapeyre, María Lucía Arce, Lucas Cardona y Lourdes Silva.
El acto del martes 7 fue muy emotivo, se vio a decenas de ex presos y sus familias buscando sus nombres en la mesa, fotografiándose. la Intendenta de Montevideo. Participaron de la parte oratoria Carolina Cosse, intendenta de Montevideo, los integrantes de la Comisión pro Memorial, Fernando Gallardo, Gustavo Cabrera y Héctor Ortega del Río; Enrique Chalar por CRYSOL ; y, en representación del grupo de arquitectos y arquitectas, Federico Lagomarsino. Adhirió con su arte la murga “Metele que son pasteles”.
La intendenta Cosse indicó que «Montevideo le da la bienvenida, una vez más, a la memoria; a la memoria y a la reunión, al respeto, a la lucha por la libertad, al ejemplo, a cuidar a nuestra gente y a cuidar nuestra libertad, a cuidar nuestra democracia. Estamos parados sobre hombros de gigantes y le damos la bienvenida a la memoria en este espacio público».
Al final de esta nota está el enlace para ver completo el acto, vale la pena.
Hoy transcribimos una de las intervenciones realizadas en la inauguración del espacio memorial. Se trata de lo expresado por Fernando Gallardo, ex preso político en Punta Carretas. Fernando Gallardo fue detenido por su militancia en la UJC contra la dictadura, al salir se reincorporó a la militancia clandestina. Participa de la Comisión Sitio de Memoria del Ex Penal de Punta Carretas.
“A la mesa compañeros”
Lo expresado por Fernando Gallardo, por su forma y por su contenido, refleja los por qué de esta iniciativa que el martes se concretó, por eso respetamos la forma elegida por Fernando, mezcla de poesía y prosa, conmovedora.
“¡A la mesa, compañeros!
A la mesa vecinos y vecinas… A la mesa compatriotas…
Cada pata, cada trozo de acero, cada letra calada en ella os pertenece porque fue entre todos los ciudadanos de todos los partidos que logramos liberarla de la noche intolerante, de rejas y gruesos muros y conducirla a la calle aquí, a la plaza pública a la luz de la libertad y la democracia.
La mesa era el encuentro con las compañeras que arrastrando pesados bolsos traían la esperanza renovada de abrazarnos apenas con la punta de los dedos a través del tejido metálico de la infamia. A esta mesa llegaban de visita nuestros niños.
Es el símbolo más sentido para los ex presos políticos de este Ex Penal de Punta Carretas
y que los jóvenes arquitectos interpretaron con tanta sensibilidad al escuchar nuestras historias
y, ahora está a la vista, con tanta creatividad y profesionalismo y para quienes pedimos un aplauso.
¡A la mesa compañeros!
A ella nos sentábamos, los cientos de ex presos políticos, luchadores sociales y gremiales, muchos de los cuales están aquí entre nosotros… (todos de los cuales están aquí entre nosotros…) a recibir esa conexión con la vida, imprescindible, de nuestros afectos, pero también de la realidad de un pueblo que desde la resistencia y el exilio luchaba por terminar con esos 12 años, los más oprobiosos de nuestra historia nacional.
¡A la mesa, compañeros!
A compartir el pan de la tolerancia con todos los uruguayos para asegurar que estos años de oscurantismo no se repitan NUNCA MAS.
¡Llamen a las compañeras, con los bolsos de la memoria!
Llamen a las compañeras, las madres, las hermanas… Las madres prestadas para los que no tenían visita… Los bolsos repletos, pesados, cargados de solidaridad.
La familia, los vecinos, el almacenero de la cuadra agregando una extra al pedido y sellando con una guiñada muchas veces a escondidas…
Llamen a las compañeras que venían con cientos con miles de pedacitos de solidaridad de gentes anónimas que, con un kilo de arroz, un litro de aceite, en una gigantesca red nacional ya le estaban diciendo que NO al despotismo mucho antes de aquel noviembre del 80 y vencían, casi sin saberlo, las dos armas predilectas de toda dictadura: el miedo y la soledad.
Llamen a las compañeras para rememorar que ese bolso solidario tenía su continuidad, adentro, en un sistema comunitario, absolutamente peculiar, de la mitad del tercer piso de este ex penal compartido con presos comunes, y que llamamos “la tercera especial”.
Desde nuestras 4 celdas almacenes, la del estanco para yerba y tabaco, desde la granjita para tortas, pizzas, dulces… y previo a un riguroso clearing, luego de cada visita, se colectivizaba entregándole a cada compañero de acuerdo a sus necesidades…
Solidaridad sellada en el patio 23, donde transcurrían nuestras horas, y donde compartíamos conocimientos, deporte improvisado, canto, teatro y un sinnúmero de actividades artesanales y sobre todo nos conteníamos como se contiene una verdadera familia ante la adversidad y cosa que se ha mantenido hasta hoy con una fraternidad inquebrantable.
Llamen, entonces, a las compañeras a esta mesa comunitaria, ahora sin rejas, sin muros ni escuchas sin revisación impúdica sin maltrato.
Llamen a las compañeras ahora sin el temor de la noticia “ se lo llevaron” ya sabíamos a qué y no sabíamos a dónde…
Llamen a las compañeras, con los bolsos cargados, sí, pero ahora pesados de memoria.
¡A la mesa compañeros!
¡Avisen a los niños y niñas de la visita, que vengan con todos los pájaros, en sus lápices de colores!
¡A la mesa gurises! No tengan miedo. No tengan miedo. No tengan miedo.
¡A dibujar sin temores! No hay hombres malos, nadie los va a asustar, ni romper sus casitas de camino largo, con papá y mamá y hermanitos tomados de la mano…
Avisen a los niños y niñas de la visita, que en esta mesa se pueden dibujar soles y estrellas y lunas.
En esta mesa ya pueden liberar los pájaros escondidos en el follaje de los árboles y de los cuales solo tuvimos noticia de sus ojos redondos de asombro como los que dibujara la hija del maestro Didaskó Perez (cuyo nombre también está calado en nuestra mesa).
En esta mesa pueden dibujar todos los pájaros del mundo que se les antoje desde el colibrí más pequeñito hasta los de enorme pico y frondoso plumaje de mil colores.
¡Avisen a los niños y niñas de la visita, que vengan con todos los pájaros del planeta en sus lápices de colores!
¡A la mesa, también, y especialmente a los jóvenes que siempre darán la talla! Desbordando las calles uruguayas, asegurando el silencio estruendoso de los 20 de mayo, afirmando la vida en la marcha de la diversidad, y la alegría en las esquinas con sus tambores y murgas!
¡A la mesa compañeros!, ¡vengan todos, vengan!, ¡que vuelvan los que están de viaje!
Los que están de viaje…
A la mesa hijos y nietos de los compañeros que han partido… Hoy verlos aquí nos estruja el corazón, pero nos llena de orgullo.
Cada uno de los compañeros que se han ido ha estado regresando, en estos últimos meses, semanas, en estos últimos días. Se los ha sentido merodear la obra, cuando la mesa estaba en construcción, saltar por encima de las vallas, y, en perfecto orden, cada uno con su pedacito de memoria a cuestas, buscar su lugar en la lista y sigilosamente irse colocando en esos huequitos calados en nuestra mesa, su mesa, la mesa de todos, esperando este momento…
Y para que de aquí en adelante quien quiera que pase se pregunte qué hace esta mesa aquí, por qué están esos nombres calados y se siente a reflexionar con absoluta libertad y diversidad, sobre lo que pasó y no debe volver a pasar en nuestro querido país.
En aquella otra mesa con libros hay una silla vacía.
En febrero del año pasado, cuando pusimos la piedra fundamental, allí estaba sentado el autor de esos libros. El Queque pagó de su bolsillo la edición para colaborar con la concreción de este memorial, e hicimos su presentación en el marco de las actividades preparatorias de este día.
En sus páginas leemos lo siguiente: “…Comencé a darme cuenta que la cárcel te puede destruir, los muros te pueden abrumar, el alejamiento de tus seres queridos te puede deprimir, los milicos te pueden agredir permanentemente, pero si entendés que los compañeros, los seres humanos que te rodean, son tus murallas, tus fortalezas, no pueden contigo, tenés la fuerza de todos.”
¡A la mesa, compañeros!
¡Que vengan las compañeras, con los bolsos de la memoria!
¡Avisen a los niños y niñas de la visita, que traigan todos los pájaros en sus lápices de colores!
¡A la mesa los jóvenes que siempre dan la talla! ¡La memoria y el camino son ustedes!
¡A la mesa, compañeros! ¡Vengan todos, vengan!
¡Que vuelvan los que están de viaje! Bajen las estrellas y la risa y el coraje.
¿A la mesa, compañeros! ¡A la mesa! Ayúdennos a escribir todos los nombres. Todos.
Y quédense para siempre en nuestras almas caladas…”.
Enlace con el video completo del acto de inauguración:
https://fb.watch/9LRgzQWXhp/































