Alfredo y el Bocha

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En este marzo se cumplieron 85 años del nacimiento de Alfredo Zitarroza y 91 del de Washington “Bocha” Benavides, dos figuras centrales de la cultura popular uruguaya y del arte comprometido con su pueblo.

Alfredo Zitarrosa nació en Montevideo un 10 de marzo de 1936 y falleció el 17 de enero de 1989, fue un cantautor, poeta, escritor y periodista, considerado una de las figuras más destacadas de la música popular uruguaya y de toda América Latina. Comprometido con la lucha de su pueblo, desde siempre, militante comunista, perseguido y obligado al exilio por la dictadura.

Washington «Bocha» Benavides nació un 3 de marzo de 1930 en su querido Tacuarembó y se nos fue un 24 de setiembre del 2017, fue poeta, profesor y músico uruguayo, un creador, un referente, siempre ocupado generosamente en forjar dignos futuros revolucionarios. Sus libros fueron quemados por grupos fascistas, participó de la resistencia y fue impulsor del movimiento del canto popular y el alma del denominado “Grupo de Tacuarembó”.

Publicamos el poema y canción “Tanta vida en cuatro versos” creado por Benavides y cantado por Zitarrosa, una muestra de la colaboración entre estos dos grandes de la cutura uruguaya.

Tanta vida en cuatro versos

Una por mí se moría,
yo me muero por usted,
usted se muere por otro;
qué mundo tan al revés.
Coplas con sabiduría,
que en el camino encontré,
tanta vida en cuatro versos,
pa’ mis adentros pensé.
En la puerta de mi casa
tres arbolitos planté,
planté una fe, una esperanza
y un “jamás te olvidaré”.
Pero también he plantado,
porque te sé precavida,
un corazón al revés
y una flor que dice: olvida.
Coplas como panaderos,
Como nubes, como aquel
mirlo que cantaba manso
a orillas del Arapey.
Yo soy tararira vieja,
que busca lo más profundo,
viveza precisa el hombre
para vivir en el mundo.
Pero también necesita,
Y la copla no lo dice,
una mujer compañera,
una canción cuando triste.
El valor todo lo puede,
hay que tenerse confianza,
lo que el valor no puede
lo ha de poder la esperanza.
Coplas que son como un poncho
en un camino invernal
y, al perdido en este mundo,
un agua de manantial.