Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

“América Crece”

El nuevo plan anexionista del imperialismo norteamericano para la región.
0
218

Por Rony Corbo

El ciclo de la hegemonía estadounidense en el sistema-mundo ha entrado en crisis terminal. La hegemonía estadounidense que comienza después de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y se reafirma en los 90 con la eclosión del campo socialista, enfrenta ahora un mundo multipolar, donde aceleradamente el centro de la economía mundial se desplaza a China.

Frente a este panorama, los Estados Unidos intentan asegurar primeramente su “patio trasero”: América Latina y el Caribe. Primero fue el golpe contra Zelaya en Honduras, luego contra Lugo en Paraguay, le siguieron Dilma Rousseff en Brasil y Evo Morales en Bolivia; junto a esto el bloqueo y el hostigamiento a Cuba y la permanente desestabilización y agresión a Venezuela. Todos estos golpes y la promoción de gobiernos “democráticos” bajo su control (Uruguay incluido) hacen que los Estados Unidos recuperaran su hegemonía continental, dando vuelta 15 años de gobiernos progresistas, populares y de izquierda.

Sin embargo eso no es suficiente. La alta demanda China en energía y alimentos hace que los sectores económicamente dominantes de nuestras dependientes economías sigan negociando con el gigante asiático, ya que su único interés es el lucro. Los datos de China Global Investment Tracker (2020) señalan que el monto de inversión china durante 2005-2019 en la región ha sido de 178 mil millones de dólares, siendo 101 mil millones utilizados en el sector de energía y el resto en alimentos.

El principal campo de las inversiones energéticas ha sido en el sector petrolero. Tres países son los prioritarios: Venezuela, Brasil y Ecuador, quienes representan cerca del 80% de la inversión total. En cuanto a las inversiones petroleras, son las empresas nacionales quienes dominan el sector: China National Petroleum Corporation (CNPC), China Petroleum and Chemical Corporation (Sinopec) y China National Offshore Oil Corporation (CNOOC).

La alta demanda de la industria alimenticia es la otra pata de la inversión china en el continente. El boom en los precios de las materias primas (commodities)  por incremento de la demanda mundial encabezada por China, constituyó, en la práctica, una reprimarización de nuestras economías. Las actividades primarias en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) representaban el 57.5% en su creación, para 2019 representan el 73%. Eso le da a China un control muy importante sobre el petróleo y la producción de alimentos en nuestra región.

“América Crece”: la respuesta de los EEUU

Frente a esta realidad el gobierno de Donald Trump lanza la iniciativa “América Crece”, un plan de “inversiones” para  afianzar la presencia de empresas norteamericanas en Latinoamérica y el Caribe y desplazar a las empresas chinas.

Este nuevo acuerdo impone la firma de un Memorando de Entendimiento ( MoU por sus siglas en inglés) que obliga a los gobiernos de la región a cumplir una hoja de ruta que trazarán los distintos organismos y agencias norteamericanas (Ramos, Maria Luisa 2020).

La “nueva Alianza para el Progreso” de los Estados Unidos en la región, “América Crece” establece textual: “El desafío: busca facilitar la prosperidad económica, la seguridad y el buen gobierno en la región. Las Américas enfrentan un déficit en la inversión en infraestructura, de USD $ 100-150 mil millones anuales. Los centros de población y los mercados económicos en crecimiento requieren una mayor inversión para garantizar diversificación del mercado, seguridad energética y crecimiento continuo.

La Iniciativa: “América Crece” es un enfoque innovador para apoyar el desarrollo económico mediante la catalización del sector privado. Inversión en energía y otros proyectos de infraestructura en América Latina y el Caribe. El objetivo hemisférico es fomentar la creación de empleo e impulsar el crecimiento económico facilitando proyectos de infraestructura que se necesitan con urgencia.

Sostenibilidad: “América Crece” se centra en la construcción de un entorno propicio para que el sector privado invierta en infraestructura competitiva y acorde con las mejores prácticas. Se centra en la infraestructura, que incluye, entre otros, energía, telecomunicaciones, puertos, carreteras y aeropuertos. “América Crece” aprovecha una caja de herramientas integral para respaldar la energía y proyectos del sector de infraestructura desde estudios de viabilidad en etapa inicial, hasta la inversión final de decisiones para ayudar a los países a mejorar sus marcos regulatorios y estructuras de adquisiciones para cumplir con los requisitos del financiamiento de proyectos con recursos limitados.

Alianzas: “América Crece” trabaja en estrecha colaboración con los gobiernos de la región, utilizando herramientas incluyendo compromiso diplomático de alto nivel, memorandos de entendimiento, marco formales, asistencia técnica y intercambios, así como aprovechar los diálogos bilaterales y los foros regionales existentes, para compartir lo mejor prácticas de forma bilateral y a través de instituciones regionales, asociaciones empresariales y la sociedad civil grupos.

Conecta el sector privado de EEUU con oportunidades en América Latina y el Caribe. Las actividades incluyen hospedaje de empresa a empresa y de empresa a gobierno; mesas redondas, apoyo a misiones comerciales y viajes de estudio, realización de estudios de viabilidad comercial compartiendo las mejores prácticas para mejorar el clima de inversión y apoyando el proyecto financiación.

Todo el gobierno: América Crece aprovecha los programas, recursos y experiencia de numerosas agencias gubernamentales de EEUU para ayudar a interactuar con los gobiernos, asegurar el financiamiento y mitigar el riesgo, y fortalecer los entornos regulatorios para los inversores. Las agencias centrales incluyen los Departamentos de Estado, Tesoro, Comercio y Energía, así como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo (USTDA) y la Corporación de Inversión Privada en el Extranjero (OPIC)”.

Este nuevo programa explica porque la desesperación de Trump de imponer a Mauricio Claver-Carone, (quien aún se desempeña como asistente adjunto del presidente y director senior de asuntos del hemisferio occidental) en la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo. Este plan anexionista necesita del dominio absoluto de los EEUU de la institución mayoritariamente financiadora del programa.

Asimismo es de destacar que “América Crece” no necesita aprobación parlamentaria. La experiencia de los TLC y las trabas en los parlamentos enseñaron a los EEUU a buscar otras alternativas.  En síntesis es mucho peor que los Tratados de Libre Comercio, los cuales la administración Trump ya descartó.

Se abre así un nuevo escenario de luchas para el movimiento popular y los partidos populares progresistas y de izquierda a nivel continental para sepultar esta iniciativa, como ya lo hicimos con el ALCA, y abrir caminos de unidad continental y desarrollo productivo soberano.

 

 

Comentarios cerrados.