América Latina y la experiencia que nos deja

UJC

Los últimos días en América Latina nos muestran como vivimos un momento histórico de disputas. Los pueblos siguen marcando que quieren vivir en Estados que garanticen pisos mínimos de derechos y servicios a su población, quieren que el mercado y las privatizaciones dejen de dominar la escena, quieren que la muerte y la violencia política deje de ser moneda corriente.
América Latina sigue siendo un continente en disputa, no podemos hablar de una nueva ola “progresista”, es ese lugar donde lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir, y al decir de Gramsci, ahí es donde “nacen los monstruos”. Es necesario tomar las lecciones de nuestros pueblos hermanos para aportar a lo nuevo, a esa sociedad con más libertades, más democrática, más igualitaria.
La situación de Argentina por su cercanía y dimensión es paradigmática. Enfrenta una crisis económica y social muy dura, con un componente que es histórico y que desde el gobierno de Mauricio Macri se ha venido agravando que es la fuga de divisas del país, los que son dueños del país no quieren a su país, esos, para los que su patria siempre ha sido solo el dinero, apuestan a empobrecer un país para seguir sacando cada vez más ganancias. Parece de “Perogrullo” decirlo, pero este sistema le resta soberanía a las decisiones populares, tenemos empresarios que se llevan todo el dinero y la solución a una subida interminable del dólar fue colocar un ministro de Economía que estuviera alineado a los intereses de los Estados Unidos, ni siquiera una medida concreta que los acerque, solamente el tener gente de confianza “de los mercados” genera una disminución de la suba del dólar, parece una tarea de las izquierdas y de gobiernos audaces pensar como contrarrestar esto para generar políticas que brinden soberanía real a nuestros países y al mismo tiempo garanticen niveles mínimos éticos de acceso a los bienes y servicios que son de todos y todas.
Por si esto fuera poco los poderes fácticos no han hecho otra cosa que estigmatizar e intentar proscribir a una de las principales lideresas políticas del continente como es Cristina Fernández. La “Causa Vialidad” que impulsa el fiscal Luciani, que, junto al juez de la misma causa, se lo ha visto haciendo deporte con un tal Mauricio Macri, es una muestra más de lo que se denomina “Lawfare”, la persecución política de lideres de izquierda que se ha sufrido en el continente por vía judicial. Lo que intentan, al igual que han hecho con Lula o Rafael Correa, es que lideres populares no puedan comparecer en próximas elecciones por temor a que sigan representando a las vastas mayorías sociales. La politización de la justicia es un tema que afecta a nuestras democracias, porque siempre se politiza en favor de aquellos que tienen el dinero y los medios para influenciarla, el pueblo en la calle ha dado muestras de defensa de su vicepresidenta frente a un ataque burdo, con maniobras que solo muestran que el objetivo es la proscripción y la destrucción de un espacio político que piense en los pobres, un escarmiento a aquellos que tomen medidas en favor de los más. Una vez más, las políticas audaces y la movilización van a definir.
A esta persecución política se le suma un intento de “proscripción material”, es decir, un intento de asesinato que acabara con su vida. Afortunadamente ese intento fue fallido pero las preocupaciones deben abrir las alarmas. La gravedad que se haya hecho un atentado contra la vicepresidenta de un país es difícil de dimensionar, solo por su posición institucional implicaría una lesión grave a la democracia argentina, pero teniendo en cuenta que es la figura más popular de su espacio político, esto adquiere aún más relevancia. No hay elementos aún para suponer que fue un grupo que preparó especialmente el ataque, por lo que vamos a dar por buena la hipótesis del “lobo solitario”, lo que sí está claro es que esta acción no surge de la nada, sino que, los discursos de odio que se brindan en los medios hegemónicos que se alían con el poder judicial, dan un caldo de cultivo para estas acciones, medios de comunicación que persiguen sus propios intereses políticos y económicos. No es una cuestión de encontrar una sociedad polarizada, que es saludable porque implica debate de ideas, es que la derecha viene radicalizando sus posturas intentando eliminar a sus adversarios por todos los medios posibles, ese es el problema, cuando no pueden en el juego democrático utilizan todas sus herramientas para quitar lideres populares del poder, los medios masivos de comunicación son puntales en esta táctica.
Si hablamos de medios de comunicación y del efecto que tienen en la contienda no podemos soslayar lo ocurrido en el último referéndum en Chile, con una derrota muy dolorosa del “Apruebo”. Es claro que ha habido muchos defectos en el proceso de creación de una Constitución nueva, que ha sacado muchos apoyos de la ciudadanía que antes se tenía, es claro que muchas veces hay que priorizar batallas para dar y que la acumulación de fuerzas no se decreta y, quizás, hay posturas de la izquierda que son clara minoría en el conjunto de la sociedad chilena que opacan los grandes avances sociales que proponía la constitución, es claro que la constituyente tuvo dificultades de funcionamiento que le quitaron credibilidad a la hora de proponer un texto a todo el cuerpo electoral. Esto y más lo tiene que discutir la propia izquierda chilena, que conoce a su pueblo y sabrá recomponerse de sus propios errores. Sin embargo, es imposible olvidar el conjunto de mentiras que los medios lograron instalar en todo el país sobre la nueva constitución, las “fake news” fueron ele eje de campaña del “Rechazo” en los medios de comunicación, que tuvieron la capacidad de instalar un conjunto de mentiras que calaron hondo en la población, frente a problemas que siguen siendo reales. Las causas del estallido siguen estando presentes, Chile sigue necesitando un Estado Democrático y Social de Derecho que comience a hacerse cargo de las problemáticas heredadas del pinochetismo, los medios no lo quieren porque responden a la derecha más golpista del continente, sabemos que el gobierno de Boric trabajará para seguir acompañando a las mayorías populares en lograr esto que parece tan básico.
Todas estas experiencias nos tienen que poner en alerta en Uruguay, porque no vivimos en una isla aislada de todos los dramas sociales. Vibramos con las elecciones que van a suceder en Brasil, nos angustiamos con el plebiscito, pero, sobre todo, aprendemos de los procesos para seguir teniendo iniciativa popular, arrancar derechos a los poderosos y ser una alternativa, porque debemos seguir luchando para cambiarlo todo.

Foto de portada:

Multitudinario acto de cierre del Apruebo en Santiago: no alcanzó. Foto Comando del Apruebo.

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