Aquí estás Paco

A 47 años del fallecimiento de “Paco” Espínola.
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Por Santiago Manssino

En un café del centro, alrededor de una mesa, más de una decena de personas, sentadas y de pie, escuchan y miran sin pestañear a un hombre desgarbado, de traje oscuro, de lentes redondos, con el cigarrillo humeante en una mano, con su voz algo ronca e hipnotizadora, que narraba alguna anécdota o alguna historia de una manera atrapante y única. Ese hombre con una capacidad increíble para la narración oral y escrita se llamaba Francisco Espínola y es uno de los referentes literarios y éticos ineludibles para la literatura nacional. Hace 47 años, en la noche del 26 de junio, nos decía adiós y con él se terminaba una época del país; en la madrugada del 27 comenzaba el golpe de Estado y la dictadura cívico-militar que asoló al país de muerte y represión. Al mismo tiempo que se daba la noticia del golpe, el pueblo se enteraba del fallecimiento del camarada “Paco” Espínola.

Francisco Espínola nació el 4 de octubre de 1901, en el pueblo San José de Mayo.
Estudió en San José y luego empezó a relacionarse con el ambiente intelectual de Montevideo. A principios de la década del veinte comienza a publicar sus primeros cuentos en revistas, hasta que en 1926 publica su primer libro de cuentos, “Raza Ciega”. Se inscribe así en una tradición regionalista, donde el escenario de sus relatos son el campo y los pueblos suburbanos, y los personajes son hombres y mujeres sencillos en apariencia, pero cuya complejidad se va descubriendo en ciertas situaciones. Hay que decir que sus relatos están llenos de piedad, de humanismo. El narrador acompaña a los personajes en sus acciones y hay en su narrativa una clara solidaridad con los marginados, con los desamparados, con los humildes.
Este primer libro cuenta con 9 relatos donde los personajes son de características primitivas, rudas, que se inscriben en situaciones trágicas y encrucijadas éticas. Es el caso de “El hombre pálido”, por ejemplo
En 1930 escribió “Saltoncito”, novela para niños donde los protagonistas son sapos y es un clásico de la literatura infantil uruguaya. Luego aparece “Sombras sobre la tierra”, de 1933, novela en la que hay un cambio claro en el centro de su narrativa, pues Juan Carlos, el protagonista, se ve enredado en una angustia existencial, de orden metafísico, moral y ético, derivada de una sociedad que se cae a su alrededor, de las injusticias, del no saber qué hacer con su propia vida, pero no encuentra un camino de salida, atrapado por lo viejo, a la vez que se le aparecen como rafagas perspectivas de lo nuevo. Arismendi escribió una crítica a esta novela, que “Paco” recordaría en el momento de entrega de su carné del PCU. De esta novela es su famosa frase “Ha llegado el momento de hacer por los hombres algo más que amarlos”.
En 1936 se publica “¡Qué lástima!”, cuento lleno de humanismo como pocos, uno de los más destacados de su narrativa.
De tradición blanca pero no herrerista, “Paco” militó contra la dictadura de Terra, fue parte del levantamiento armado de Paso de Morlán en 1935 y estuvo detenido. Ya por entonces era un hombre con determinación ética contra las injusticias y defensor de la libertad.
Fue docente de literatura en Enseñanza Secundaria, en el Instituto normal de Montevideo y de Composición literaria y Estilística en la Facultad de Humanidades y Ciencias.
Siguió escribiendo y publicando cuentos en diversas revistas literarias y en 1950 la revista Número publicó el volumen”El rapto y otros cuentos”. Luego se fueron sumando otros, como “Rodríguez” de 1958. Finalmente su novela “Don Juan el zorro”, que quedó inconclusa y de la que publicó fragmentos, de carácter poético popular, a la que el autor le llamaba “poema” y no novela, cuyo protagonista es un zorro pícaro pero al mismo tiempo defensor de los humildes.

La tradición poetizada y transformada es otra de las características de sus obras literarias. En “Rodríguez”, donde un demonio se la aparece a un gaucho, retoma una tradición popular, pero en el cuento hay una transformación, o varias: Rodriguez, ese gaucho pobre, se va agigantando cuando vamos viendo que no venderá su alma, que ningún deseo va a enajenar su ser; el demonio se va achicando, va perdiendo fuerzas, hasta convertirse en bagre y desaparecer. Este cuento es un símbolo de la narrativa de “Paco” y de su opción por los hombres sencillos y humildes, de su visión ética.
Esa opción ética y esa piedad que muestran su literatura, está opción por los desamparados y por la construcción de una sociedad justa. es la que lo llevó a enfrentarse a Terra y también, muchos años después, a afiliarse al Partido Comunista. En la entrega de su carne el 27 de agosto de 1971, “Paco” recuerda aquel estudio de Arismendi sobre “Sombras sobre la tierra”, donde se decía:que en la novela el protagonista vivía una contracción que no estaba salvada, y que solo la clase y el método podían ayudar al escritor a superarla. por eso es que termina diciendo: “”Arismendi, aunque demasiado, demasiado tarde, aquí estoy”.

Y aquí sigue estando, entre nosotros. A 47 años de la muerte de “Paco” Espínola recordamos una obra narrativa llena de poesía y de piedad por el prójimo, de valor literario y ético, recordamos al hombre, al camarada, y sobre todo leyendo a “Paco” nos queda claro que sigue siendo momento “de hacer por los hombres algo más que amarlos”.