Asumir el drama de la pobreza infantil

El lunes, en un Paraninfo de la Universidad de la República desbordado, el PIT-CNT presentó la propuesta concreta que materializa la iniciativa, anunciada el 1º de Mayo, de lograr recursos significativos que permitan un abordaje urgente al drama social de la pobreza infantil y que esos recursos provengan de un aporte adicional del 1% más rico de la población.

Este tema ha sido abordado en múltiples oportunidades en EL POPULAR, tanto en notas informativas, como en columnas de opinión, como en editoriales. Sin ir más lejos ha sido título principal de tapa en las ediciones 743 y 744, abordada desde distintas perspectivas: la internacional, con el informe del G20 denunciando la desigualdad creciente en el mundo y la nacional, anunciando la aprobación por para de la dirección del PIT-CNT de los lineamientos principales de la propuesta que este lunes se presentó públicamente. Por lo tanto, hay mucho que ya está dicho, y, sin embargo, es bueno reiterar y hay otras que se deben incorporar.

Primero, es necesario hablar de la actividad del lunes en sí misma, porque fue un hecho de gran relevancia social y política. El lugar elegido para la presentación y la cantidad y composición de quienes concurrieron, ya hablan de la relevancia de lo ocurrido el lunes.

Como bien recordó Carolina Spilman, vicepresidenta del PIT-CNT, la elección del Paraninfo de la Universidad de la República no es casual. En ese lugar histórico se construyeron y anunciaron buena parte de las iniciativas más importantes del movimiento popular y de la sociedad en general para avanzar hacia un Uruguay más justo y democrático. El lugar estuvo acorde con la importancia de la iniciativa y su significación.

Pero, además, también fue acertada la elección del lugar porque esta propuesta presentada el lunes, nace del trabajo conjunto de la academia, de la Universidad de la República y de la principal organización social del país, la central única sindical, el PIT-CNT.

Entonces, estamos ante una propuesta concreta que intenta aportar una idea para abordar un problema social que interpela y que no admite demora: la pobreza infantil.

Esa propuesta, además, fue elaborada por una Comisión Consultiva de la que participaron algunos de los académicos y expertos más importantes de nuestro país, en estudios de desigualdad y pobreza, sobre finanzas públicas, aspectos tributarios y derecho financiero. Es claro que el debate es político y social, pero el nivel de respaldo técnico que tiene el diseño concreto de la propuesta presentada es un dato imposible de soslayar y hace que varios de los argumentos alarmistas esgrimidos para oponerse a la misma, de sectores del poder y sus representantes políticos, aún antes de conocerla, queden en una situación de extrema debilidad argumental.

Es de igual relevancia destacar el encuentro, concreto, práctico, de la Universidad de la República con el movimiento popular para construir propuestas que apunten a resolver los problemas de la sociedad. El encuentro práctico de la Universidad, de su capacidad de investigación y de elaboración, con su pueblo, es un elemento clave, sustancial, para cualquier proceso de transformación social.

En cuanto a algunas de las cosas ya dichas y que es necesario repetir. La iniciativa que se presentó el lunes busca dar una respuesta concreta a una necesidad urgente de la sociedad: dar una respuesta a la pobreza infantil de una dimensión acorde a la gravedad de la situación que se vive.

Solo dos datos para dimensionar la gravedad del problema: casi un tercio de las y los niños viven en hogares bajo la línea de pobreza, estamos hablando de más de 200 mil. La mitad de las y los niños y adolescentes viven con algún nivel de precariedad habitacional, hablamos de casi 400 mil niñas y niños y adolescentes. Estamos hablando que la pobreza entre niñas y niños es muy superior al nivel de pobreza general de la sociedad.

Esto, además de constituir una interpelación ética como sociedad, y tratarse de un elemento básico de justicia social, constituye también un factor, que de no resolverse o al menos disminuirse sustancialmente, que condiciona el desarrollo como sociedad presente y futuro.

Estás más que comprobado que solo el crecimiento económico no resuelve la desigualdad y menos aún las expresiones de desigualdad de sectores sociales específicos, en este caso las infancias. Se necesitan políticas públicas específicas, multidimensionales, transferencias monetarias, iniciativas en vivienda, salud, educación, infraestructura urbana, etc.

En el Presupuesto hay una priorización correcta de los incrementos y de los recursos en general hacia las infancias, pero fruto de un conjunto de restricciones, que hemos analizado en múltiples oportunidades, son insuficientes para la inversión que se necesita dada la dimensión y gravedad del problema.

En Uruguay el 1% más rico de la población, unas 25 mil personas, concentran casi el 40% de la riqueza y una parte muy importante del ingreso nacional. Este 1% más rico se ha beneficiado además de importantes exoneraciones impositivas. Las renuncias fiscales del Estado uruguayo son muy importantes, como bien denunciara el senador de la 1001 y el FA, Oscar Andrade, y recogiera EL POPULAR, alcanzan 6 puntos del PIB, el doble que en el resto de la región. Hasta el Fondo Monetario Internacional, insospechado de progresista, en su último informe consideró que la renuncia fiscal es muy alta.

De todas estas consideraciones, objetivas, que surgen del estudio concreto de la realidad concreta de nuestra sociedad, surge la idea de construir una iniciativa que permita que este 1% más rico contribuya para afrontar, con la debida contundencia, un problema de toda urgente de toda la sociedad: abatir la pobreza infantil.

La propuesta presentada el lunes tiene un diseño, construido como dijimos por una Comisión Consultiva constituida por expertos y expertas de gran nivel profesional y académico, que coloca el debate político y social en otra dimensión.

No se crearía un nuevo impuesto, se modificaría la tasa de un segmento, el superior, de un impuesto ya existente, el Impuesto al Patrimonio de las Personas Físicas. Entonces no se crearía un nuevo impuesto, ni siquiera se modificaría totalmente un impuesto ya existente, se cambiaría la tasa del segmento superior de la población afectada por ese impuesto. Se aplicaría a los patrimonios superiores a 1 millón de dólares, por debajo de ese patrimonio la sobretasa no se pagaría y lo que se gravaría es lo que supere ese millón de dólares.

La sobretasa que se crearía sería progresiva, es decir, aún dentro del 1% más rico, pagarían más lo que más tienen, en la presentación se plantearon ejemplos y pagarían proporcionalmente más los que tienen, por ejemplo, 10 o 20 millones de dólares que los que tienen 3.

No se aplica al capital productivo, al que este invertido en producir, si no a los que generen rentas pasivas. Es decir, no se afectaría la producción.

En otro aspecto que había generado críticas previas, que el Estado gasta mal los recursos y que no se podría asegurar que vayan efectivamente a combatir la pobreza infantil, la propuesta crearía un Fondo Público al que se destinaría lo recaudado, lo que da garantías y transparencia de su futura utilización. Además, está planteada la creación de una Unidad Especializada en la DGI para monitorear la aplicación de la sobretasa.

La idea, expresada el 1º de Mayo generó mucho debate, lo que es muy saludable y concitó importantes respaldos políticos y sociales, también críticas.

Inmediatamente de conocerse la propuesta el presidente de la República, Yamandú Orsi, dijo que el gobierno había marcado un rumbo que está en el Presupuesto, pero que la propuesta del PIT-CNT había que analizarla “sin ponerse el balde”.

El intendente de Montevideo y economista, Mario Bergara, dijo que la propuesta era razonable, que no creía que espantara inversores y que “seguramente el gobierno la iba a analizar”.

Ciertamente, el subsecretario de Economía, Martín Vallcorba, que, por cierto, fue al Paraninfo de la Universidad, opinó que el tiempo de debatir sobre impuestos ya se cerró y que no se puede seguir discutiendo ese tema.

Hay un problema social grave, la pobreza infantil, que es una de las expresiones más dramáticas de la desigualdad, hay un diagnóstico y hay una propuesta seria, fundamentada, con un importante sustento técnico y un amplio respaldo social y político, para obtener recursos para combatirla.

Hay que organizar y promover el debate en toda la sociedad y construir las mayorías sociales y políticas que permitan materializarla. Es un hermoso desafío.

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