Burbujas financieras, pandemia y efectos negativos en el mundo del trabajo

¿Existe una burbuja en los mercados financieros?, la interrogante circula en análisis económicos, sobre todo, si se observa el comportamiento que han venido teniendo, por ejemplo, las acciones en Wall Street.
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Hasta el momento, se señala, estas acciones “no encuentran techo” y los principales indicadores no han cesado de mostrar su ascenso continuado desde el mes de marzo de 2020. El “precio de los activos” señala el último informe del Instituto Internacional de Finanzas “se duplicó desde esa fecha”, un ascenso que muestra cómo “ni la pandemia ni la caída de la actividad económica fueron suficientes para frenar la suba de las acciones”.

Este comportamiento al alza de suba de los precios, es mucho más claro en lo que se denomina “el ecosistema de los activos financieros no convencionales”, donde por ejemplo, “las criptomonedas más conocidas multiplicaron por diez su valor en menos de 12 meses y no fueron las que más subieron”.

Se constata, señala en un reporte KaosenlaRed, que algunos proyectos de menor renombre, como el de monedas digitales “pasaron de costar 46 centavos en diciembre a más de 40 dólares este año”.

Este comportamiento del mercado financiero es el que ha llevado a que “entre los economistas empiece a sonar cada vez más fuerte la idea de una gran burbuja en los mercados financieros”.

El indicador más importante, para sostener esta afirmación, es que el ascenso se produce cuando “gran parte del mundo se mantiene hundido en una profunda crisis sanitaria y económica”.

Mientras, este ascenso se verifica, diversos estudios empiezan a relevar los datos que muestran las afectaciones que produce la pandemia en el mundo del trabajo.

Una afectación, cuya territorialidad no se limita al escenario de los países pobres, ella repercute también, en las llamadas economías desarrolladas y de los países emergentes.

En su último informe, el Instituto Internacional de Finanzas, se dedicó a medir las repercusiones la pandemia en los diferentes mercados laborales, que incluyó a las economías desarrolladas.

“Estados Unidos sufrió la mayor caída en el empleo en edad productiva (de 25 a 54 años). El ratio de individuos con trabajo respecto de la población total para ese rango etario cayó 4,3 puntos porcentuales. Esto es un reflejo de la ausencia de planes de ocupación a corto plazo”, se afirma en el informe.

En el mismo se añade, “mirando con un horizonte temporal más largo es evidente que los mercados laborales de la zona euro registran un daño cíclico intenso”, plantea el Instituto Internacional de Finanzas, que suma a su análisis a “Grecia como otro de los países en donde aparecen las mayores dificultades para sostener el nivel de empleo, principalmente en hombres de más de 25”.

“La pandemia genera el riesgo de reforzar una dinámica negativa que estaba en marcha antes de la expansión del virus. Los hombres en edad productiva abandonan cada vez en mayor proporción la búsqueda de empleo en países europeos claves como Italia o España (…) es un efecto exacerbado del fenómeno de trabajador desanimado que golpea principalmente en la periferia europea creando histéresis y daños duraderos”, concluye señalando el informe.