Ciclo Salarial en los gobiernos de coalición

Bruno Giometti (*)

Desde la reconquista de la democracia en el año 1985 nuestro país vivió varios gobiernos de coalición de derecha, con distintas configuraciones, pero en términos generales sostenidos por los sectores de mayor peso de los llamados partidos tradicionales. En el actual gobierno se agrega la particularidad de que uno de los socios menores de conformación más reciente (Cabildo Abierto) tiene prácticamente el mismo peso electoral y parlamentario que el socio tradicional minoritario (Partido Colorado).

Estos gobiernos han tenido una orientación de priorizar la rentabilidad del capital por sobre el bienestar de los trabajadores y los sectores populares en general, así como el achicamiento del Estado social en nombre de la eficiencia y la austeridad. Dichos programas políticos son claramente impopulares, porque concentran los beneficios en una minoría, mientras que las mayorías se benefician mucho menos (en el mejor de los casos) o directamente resultan perjudicadas. 

Los gobiernos saben que necesitan legitimarse ante la población si quieren ser reelectos. Uno de los mecanismos que han llevado adelante los gobiernos de coalición de derecha en las últimas décadas, para cumplir con su vocación de ajuste y al mismo tiempo llegar de manera más presentable a la siguiente elección, es concentrar el ajuste a la baja (de los salarios reales, de la inversión pública y del llamado Estado social) en los primeros años de gobierno, para luego “abrir un poco la mano” y posibilitar cierta recuperación salarial y realización de obras hacia el final del gobierno. 

En la década de los 90 los dos gobiernos siguieron nítidamente este modelo. En ambos quinquenios, se produjo una caída del salario real medio en el primer año de gestión; una persistencia del salario real por debajo del nivel de partida en el segundo y tercer año de gobierno, es decir, acumulando pérdida; mientras que en el cuarto y quinto año el salario real supera levemente su nivel de cinco años antes. El gobierno de Lacalle Herrera se distingue porque el ajuste implementado en el primer año es especialmente severo (caída de casi 8% del poder de compra promedio) con lo cual la “recuperación” se desarrolla partiendo desde un punto de partida más bajo. En cualquier caso, lo principal a destacar es que en estos mismos períodos el crecimiento económico se ubicó muy por encima de la variación de la masa salarial, lo que contribuyó a una fuerte concentración de la riqueza. 

En el actual período de gobierno, el salario real ha seguido una trayectoria similar. A diferencia de los quinquenios analizados anteriormente, el punto más bajo en materia de poder de compra se registra en el tercer año de gobierno y no en el primero. Pero coinciden en que los tres primeros años de la gestión son de acumulación de pérdida salarial y recién en el cuarto año se retorna aproximadamente al nivel de partida. En este quinquenio, la diferencia entre la evolución del PBI de la economía y de la masa salarial entre 2020 y 2022 implicó una transferencia de unos U$S 2.000 millones desde el trabajo hacia el capital.

Fuente: elaboración propia en base a datos del INE.

(*) Economista 

Foto

El ex presidente Lacalle Herrera junto a su hijo el actual presidente de la República, Luis Lacalle Pou. Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS.

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