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Cinco preguntas

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Por Gonzalo Perera

Corren días agitados en el clima político del Uruguay. No se trata de alertas amarillas, naranjas, ni mucho menos rojas. Más bien de alertas multicolores varias, pero nos vamos a concentrar en una de ellas.

Ante la intensa viralización de la grabación de una conversación de la Vicepresidenta de la República con un relacionista público y organizador de eventos (Fernando Cristino), con contenidos al menos inquietantes, Beatriz Argimón ensayó una respuesta audaz: la de construir un cortafuego mediático en torno al incidente. Así, concedió una entrevista al diario más tradicionalmente vinculado al Partido Nacional y luego convocó a las bancadas de los diversos partidos para dar sus explicaciones, contando con una notoria benevolencia de los grandes medios de comunicación para dar por bueno su testimonio.

Pero, probablemente por la premura, los descargos no estaban muy bien pensados, eran en ciertos aspectos hasta burdos y dejaron tras de sí mucho más sombras que luces, al punto que la bancada de senadores del Frente Amplio consideró insuficientes sus explicaciones, inquietante la situación que pone en duda aspectos delicados de la institucionalidad republicana, y decidió en consecuencia solicitar la intervención de la Fiscalía para dar al caso la investigación que amerita.

Compartiremos aquí algunas preguntas -sin pretensión de exhaustividad- que quedan completamente abiertas tras las aclaraciones de la Vicepresidenta.

1 La previa: la conversación viralizada alude varias veces a una conversación previa, presumiblemente fruto de una llamada de Cristino a Argimón o a alguien cercano a ella, donde habría utilizado expresiones impropias hacia su investidura, de la del Presidente y del ministro Larrañaga. Obviamente, es necesario que esa o esas comunicaciones previas sean conocidas para poder situar la respuesta de Argimón en debido contexto; en caso contrario es una suerte de ejercicio de problema inverso, algo así como adivinar la pregunta dada una extensa y confusa respuesta.

2 Las escuchas: Argimón manifiesta en la conversación que “todo se escucha”, presumiblemente en lo que llega a Presidencia, aunque naturalmente este límite no queda bien definido. Pero mucho más relevante es que, donde fuere, todo se escucha. La explicación brindada por Argimón de que su secretaria le graba llamadas para que luego las escuche con calma, parece un tanto candorosa y nada a tono con el énfasis y el modo en que se hace la afirmación en el audio viral. Una pregunta relevante es, pues, qué se escucha, quién escucha, por qué procedimiento escucha y bajo qué instrumentos legales se ampara para hacerlo.

3 El equipo de respuesta: Argimón alude en el audio a un equipo de respuesta que claramente, al escuchar contenidos inadecuados, responde con severidad. Por momentos parece insinuar que responde en el plano legal, por otros, aunque uno quiere creer siempre en la trayectoria democrática de la vicepresidenta, no resulta tan evidente. La severidad de la respuesta en cambio, es indudable, pues Argimón le aclara a Cristino que lo salvó, diciendo que no le hicieran nada porque ella lo conocía y hablaría con él. Sin sembrar fantasmas ni pretender prejuzgar, lo escuchado es absolutamente claro y deja abierta la pregunta de en qué consiste el equipo que escucha y responde, de qué manera responde, qué reacción hubiera tenido hacia Cristino sin intervención de Argimón y si se encuentran bajo mando directo de la vicepresidencia, como para que su opinión fuera suficiente para detenerlos. Una cosa sin embargo es evidente: es imposible que se tratara de un equipo legal que constató en el accionar de Cristino un hecho delictivo, pues de sobra sabe Argimón que en tal caso, la Justicia y sólo la Justicia debería intervenir, al punto tal que de no hacerlo, la propia vicepresidenta estaría actuando al margen de las normas Así que o bien el equipo no era jurídico, o bien el detonante no era legal.

4 Las extorsiones: Argimón manifiesta en el audio que a Presidencia llegan extorsiones todos los días. Las extorsiones son amenazas, por violencia o intimidación, para obtener un beneficio indebido. Tratándose de las máximas autoridades nacionales, suena más creíble que se intente intimidar con información comprometedora, a priori. Por otra parte, si la información comprometiera la vida íntima de un gobernante, en actos que no impliquen ilegalidades o cuestionamientos a su idoneidad moral como funcionario público, a la gran mayoría de los uruguayos nos importaría un rábano, pues en este país gobernantes y gobernados tienen derecho a privacidad en su vida íntima. Pero en todo caso, es preocupante escuchar que la Presidencia es objeto de extorsiones y obliga a pensar en base a qué se le intenta intimidar y si son temas frívolos o de Estado.

5 El cuidarse: Argimón le insiste reiteradas veces a Cristino que debe cuidarse. La pregunta que surge inmediatamente es de qué debe cuidarse. Que a cualquiera le digan una vez que se cuide, es una gentileza. Que se lo digan muchas veces, es intimidatorio. Además, sobre el final, Argimón agrega que es aún un muchacho joven, lo cual acentúa claramente el tono intimidatorio, sea lo que sea que le estuviera insinuando que le podría complicar la vida, de aquí en más.
Hay cosas que no corresponde incluir en las preguntas, nos parece. Queda claro que el manejo del nombre “Luis” en el audio, que inicialmente dirigió las miradas al presidente, bien puede referir a alguna autoridad local de Maldonado.

Sin embargo, sí cabe preguntarse cuál fue el rol de la Intendencia Departamental de Maldonado en una historia, que, a medida que avanza, revela que la Intendencia condujo hacia algún fracaso o bien a sobrecostos o endeudamientos, todas cosas impropias de una gestión que se pretende eficiente y transparente.

Cristino ha presentado denuncias por amenazas, lo cual obviamente debe ser investigado a fondo, ha involucrado más a actores secundarios como el Intendente Antía y relativamente menos a actores de primer nivel, aunque parece haberse distanciado de su “madrina” y a quienes, bajo el formato de derecho privado, parece haber asistido en momentos difíciles.

Obviamente lejos, muy lejos de la farandulización de la política, nos permitimos hacer cinco -y sólo cinco- preguntas que entendemos básicas para entender qué está pasando. No nos interesan las fotos de ningún papparazzi o las declaraciones para programas de chimentos,

Nos interesa saber a dónde se encamina nuestra República. Con respeto y claridad, señalando como incomprensible lo que lo es.

Nos interesa que la Vicepresidenta de la República responda a preguntas como éstas cinco, y que, para su propio bien y el de toda la República, ayude así a construir confianza. Pero que lo haga de manera creíble y seria. Sin dar explicaciones que no pasan por ningún filtro de consistencia. Si se equivocó sanamente, pues es humana, puede explicarse y ser entendida, obviamente. Si en cambio hubo uso indebido de los poderes máximos del Estado, entonces la salida es una sola.

Cinco simples preguntas como las expresadas antes pueden permitir aclarar la duda de en cuál de las dos situaciones estamos, en pos de la tan mentada transparencia.

Al ritmo en que están pasando las cosas, quizás mañana se sepa mucho más del caso, o todo esté mucho mas maquillado. Cómo saberlo…

Pero el inquietante espacio de oscuridad que los uruguayos hemos visto abrirse éstos días debe cerrarse, sea cual sea su conclusión circunstancial.

Relacionado:

Un audio viral y muchas preguntas sin respuesta: https://elpopular.uy/un-audio-viral-y-muchas-preguntas-sin-respuesta/

 

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