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Como hacer mandados y no morir en el intento: La Nación, su “corresponsal” y el presidente Lacalle Pou.

“Señor presidente: respete y respétese”, afirmó hace breves minutos el presidente del Frente Amplio, Javier Miranda.
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Por Alberto Delgado Delgado

La breve alocución del dirigente político toma como referencia central los dichos del presidente Lacalle Pou en una entrevista concedida al diario La Nación, por intermedio de su “corresponsal” en Montevideo, Nelson Fernández.

Fueron, al decir del “corresponsal” del diario La Nación, dos horas de entrevista, donde “el presidente se mostró confiado en su estrategia de combate a la pandemia y desestimó medidas de restricciones severas a la población”.

Más que una entrevista, fue “un mandado”.

De esos que suelen ser del tipo “delivery y rápida entrega”.

Ni La Nación, ni su “corresponsal” en Montevideo han publicado jamás nada positivo, respecto al Frente Amplio y la izquierda en América Latina.

Del presidente uruguayo no hablemos, él mismo dijo que “el fruto no cae lejos del árbol” y en ese sentido no podemos olvidar aquella “famosa carta”, firmada por la más rancia derecha liberal latinoamericana y entre ellos, por “el árbol”, al que nuestro presidente hace referencia continúa.

Aquella carta se emparenta con esta entrevista y aún más, con los innumerables “proyectos” que, nacidos de la mano de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se han ido produciendo desde hace más de 60 años para el caso cubano y mucho más recientemente, para el venezolano.

La “famosa carta” de Vargas Llosa y sus “secuaces” uruguayos, Sanguinetti y Lacalle Herrera, que fuera publicada el pasado año, no fue más que, una avanzadilla de la derecha latinoamericana contra el cambio de gobierno en la Argentina.

Tanto La Nación, como su “corresponsal” en Montevideo y ni que hablar que el presidente uruguayo, saben de sobra que si los toques de queda los impulsara la derecha serán cumplidos, pero si los impulsa la izquierda, entonces de forma cuasi mágica, los más rancios liberales comienzan a delirar con esa suerte de “libertades abstractas”, hechas única y exclusivamente para darle amparo a los de su “alcurnia”.

El mejor ejemplo de esto, está en el modo en que la derecha argentina, realizó manifestaciones de límites inenarrables contra la “cuarentena” decretada por el presidente Alberto Fernández, canalizando así su frustración ante la pérdida de las últimas elecciones en el vecino país.

Entre los tres “protagonistas” de esta “entrevista” existe un vínculo que, al estrecharlos, los hace girar en torno a la noria de las acciones políticas de la CIA.

Las relaciones de la CIA con el partido Nacional tienen una larga historia que, este retorno siniestro del herrerismo ha venido a recomponer, vía Secretaría de Inteligencia y ministerio del Interior.

Algo similar sucede con el “corresponsal” de La Nación, quien ha cumplido funciones de algunas de la “organizaciones” que, en nuestro continente estimula, financia y controla la Agencia norteamericana de inteligencia.

Durante años, el “corresponsal” de La Nación, fue el representante de CADAL en Uruguay.
Hoy comparten con CADAL, además del “corresponsal” de marras, figuras con fuertes vínculos con el gobierno, como el “analista político” Adolfo Garcé, quien es, además, hermano del recientemente nombrado director de la Secretaría de Inteligencia en Uruguay.

CADAL es una organización “pantalla” de la CIA, cuyo epicentro para el cono sur radica en Buenos Aires.

Bajo un “manto” de actividades académicas, allí se realizan acciones propagandísticas, estudios de personas y reclutamientos varios.

“Think Tank”, les llaman ahora a estos “supuestos centros de pensamiento” que lo único que producen son mentiras y complicidades.

“Trabajamos por la defensa y el respeto de los derechos humanos en todo el mundo, enfocándonos en los individuos que sufren severas restricciones a sus libertades y promovemos la solidaridad democrática internacional en colaboración con activistas y organizaciones de la sociedad civil.

Todo lo que hacemos tiene un mismo fin: generar una sociedad más justa y más libre”, así describe esta sucursal de la CIA, su “supuesto” trabajo.

Su director general Gabriel C. Salvia, tiene una larga historia de participación en “actividades” en defensa de “derechos humanos”, tanto en Europa, como en nuestro continente.

En cuanto al “corresponsal” de La Nación, el pasado 11 de marzo “fue el expositor invitado de un nuevo encuentro del ciclo Foros Latinos, en formato virtual (…) en cuya oportunidad se analizó el primer año de gobierno de Luis Lacalle Pou en Uruguay”.

Estos “Foros Latinos”, los organiza CADAL que, como organización “pantalla”, cumple con algunos de los requerimientos informativos de las estaciones CIA en nuestro continente.

Ahora podemos entender a qué intereses se responden y a qué banderas se someten.

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