Contra las inequidades: la OMS da luz verde a la aplicación de Sinovac y Sinopharm

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado luz verde a la aplicación de las dos inyecciones chinas, creadas por Sinovac y Sinopharm.

Hasta la fecha, la organización sanitaria mundial había reconocido las vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna Inc., AstraZeneca y Johnson & Johnson, por lo que la decisión adoptada respecto a las vacunas producidas por China, implica la “obligación” de países occidentales a aceptar ambas vacunas.

Aunque las vacunas Sinovac y Sinopharm, cuya efectividad es inferior a las demás, ya han sido autorizadas para su uso de emergencia por el máximo organismo sanitario mundial, muchos países occidentales no le han otorgado el reconocimiento.

“Cualquier medida que solo permita a la gente protegida por un subconjunto de vacunas aprobadas por la OMS en beneficio de la reapertura de los viajes (…) crearía efectivamente un sistema de dos niveles, lo que amplía aún más la división mundial de la vacuna y exacerba las inequidades que de antemano se han visto en la distribución de vacunas contra covid-19”, afirmaba en un comunicado del pasado jueves la OMS.

A pesar de esta posición de la OMS, la Unión Europea ya ha señalado desde el pasado mes de mayo “que sólo reconocería a una persona como vacunada si ha recibido una vacuna autorizada por la Agencia Europea de Medicinas”.

En el caso de las vacunas producidas por laboratorios chinos, el ente regulatorio europeo aún analiza, con independencia de las decisiones nacionales que cada país asuma, si autoriza, o no, el uso de la vacuna china Sinovac.

Actualmente son tres las vacunas chinas, producidas en diferentes laboratorios: CanSino, Sinopharm y Sinovac, las mismas se distribuyen en más de una decena de países de América Latina, siendo Sinovac, la más utilizada hasta el momento en, al menos, 10 países de la región.

Los desarrolladores de las vacunas chinas, han ido probando la eficacia de las mismas en estudios realizados en otros países.

La explicación a esta situación es que las fuertes medidas adoptadas en el gigante asiático, para la reducción de los contagios, provocaron la disminución radical de los mismos, haciendo inviable los estudios necesarios para la definición de su efectividad.

Por ello la investigación china sobre la efectividad de sus vacunas se concentra en países que han tenido una abrumadora tasa de contagios, como es el caso de Brasil.