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Decir con el cuerpo: el arte erótico de Matías Larrama

¿Qué significa representar el cuerpo en pleno siglo XXI? Más aún, ¿Cuál es el sentido y el lugar del erotismo en la cultura contemporánea? ¿Es la perspectiva determinante en la transgresión, es aún lo explícito del cuerpo y la sexualidad, revolucionario a la hora de resignificar la otredad? De algunas de estos asuntos conversó EL POPULAR con un artista emergente, de gran talento y plasticidad a la hora de crear. Cientos de usuarios de Instagram visitan sus obras y las comparten. Su temática oscila entre el placer, el dolor y el autodescubrimiento.
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Por Verónica Pellejero

Matías Larrama nació en 1993 en el pueblo de Ismael Cortinas en Flores. Desde que tiene uso de razón siente fascinación por el dibujo. A los 20 se vino a vivir a Montevideo a estudiar profesorado de Comunicación Visual en el Instituto de Profesores Artigas del cual se recibió hace dos años y en este momento cursa segundo año en el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes (IENBA). Actualmente trabaja en dos liceos públicos de Montevideo y conforma el Laboratorio de Práctica Teatral. Más allá de la formación se considera autodidacta. Sube sus trabajos a Instagram.

-En una historia del arte, en especial las artes plásticas, sobrepoblada de cuerpos femeninos representar el cuerpo masculino desnudo: ¿Es una acción contra hegemónica?

-Si y no. El desnudo masculino siempre ha existido en las artes plásticas. El tema es cuando a esa historia del arte le interesó mostrarlo y bajo qué temas. Si son convenientes para su discurso. Hay un tema de visibilidad. En la iconografía religiosa y mitológica occidental hay muchos ejemplos, santos, dioses, héroes. El tema es que la mayoría de los viejos artistas nunca lo hicieron bajo la connotación que le damos hoy al desnudo. Muchos surgían como estudios anatómicos, eran representaciones idealizadas. Hoy todo depende de en qué contextos se produzcan esas imágenes. A veces siento que hay una banalización tan grande de la imagen de las corporalidades que parece un esfuerzo vano tratar de hacer desnudos. Sobre todo en el contexto de las redes sociales, que es donde muestro lo que hago. Tal vez lo más contra hegemónico sería la representación de otras corporalidades que no son las hegemónicas, las que no patentan como modelo de belleza, de consumo, de deseo.

-Hay formas y perspectivas de mostrar los cuerpos que son censuradas, ya lo demostró durante más de cien años y aún hoy Coubert con su «Origen del mundo», ¿Qué cambia mostrar una vagina de un lado o del otro?, ¿Qué significa la perspectiva y la mirada para vos y en tu arte?

-Me acuerdo de la performance que hizo Deborah De Robertis cuando se colocó en el museo de Orsay frente a esa pintura mostrando sus genitales. Yo creo que nuestro dilema está en lo explícito. cuando se pretende derribar esa barrera entre “arte” y realidad. Cómo si se tratara de conceptos desvinculados. Esta dicotomía tiene que ver con un tipo de discurso, que también se puede traducir otra dicotomía: lo público y lo privado/íntimo.
Mi mirada plástica va un poco en ese sentido, de tratar de cuestionar la separación de esos ambitos de la vida. Cuestionar por qué hacer visibles esas cuestiones personales y cómo repercute en la vida social. Históricamente derribar ciertos tabúes, permitió dar derechos, reintegrar la dignidad a ciertos grupos humanos. Así como legitimar ciertas prácticas que coartan la libertad de expresión.

-La representación fálica, muy presente en tu obra ¿representa la búsqueda y la exploración de una mirada despatriarcal de la masculinidad?

-Es un tanto ambiguo para mí. Me cuestiono pila sobre eso. Porque a esa representación de lo fálico lo veo más como un canal del deseo interno y no como una efigie de lo masculino específicamente. Y soy muy consciente de que lo fálico tiene esa connotación del macho, de lo autoritario y la dominación. Pero yo dibujo pitos como dibujo una lengua o un ano. Y en ese sentido, por ejemplo, para mí la cuestión anal simboliza más ese punto de partida para derribar estas concepciones patriarcales.

 

-La temática del erotismo, específicamente homosexual parece querer romper con los esquemas que se hacen las personas heterosexuales, específicamente los hombres hetero del sexo entre hombres. ¿Hay un afán pedagógico de enseñar el mundo oculto del amor y el erotismo masculino y derribar imaginarios patriarcales?

-No, nunca tengo la intención de enseñar algo. Siempre trato de que las imágenes sean genuinas a lo que me gusta hacer sin priorizar estar dando un mensaje. Eso sí, trato de poner toda la sensibilidad y responsabilidad posible en lo que hago siendo consciente de lo que muestro. No creo que lo que haga sea ejemplificador de algo. Hay una diversidad tan vasta de identidades y formas de vivir vínculos, que lo concibo como algo muy personal. Mis trabajos los abarco desde el deseo propio. Si repercute o interpela, eso depende de otre, con su propia conciencia y posibilidades. Más allá de eso, siempre estoy abierto al debate.

-Hay mucho sobre el placer, pero también sobre el dolor y la búsqueda con uno mismo, la exploración del propio cuerpo y las heridas.

-Soy muy fan de la pintura barroca y tenebrista, de los mártires, las crucifixiones, asesinatos y venganzas en la pintura mitológica. Siempre que miro alguna pintura de Caravaggio o de Ribera, quedo extasiado. Son imágenes que me remiten directamente a una situación sexual. Las posiciones, los cuerpos, sacados de contexto parece que estuvieran gozando, llegando a un orgasmo o abatidos luego de haber tenido sexo. Y cada vez que dibujo a un tipo atravesado por un lanza o que le salen espinas de la piel, pienso que remiten algún tipo de tensión sexual y/o anímica. Todo lo que nos aqueja tiene que ver con alguna cuestión del deseo y el afecto.

-Utilizas técnicas diversas, como la tinta, el lápiz y la acuarela, e incluso el colage. En esa exploración de técnicas. ¿Te sentís más cómodo con alguna?

No, me gusta todo. Me siento cómodo fluyendo entre las técnicas. Me aburro fácil también jajaja

-Realizaste además varias performances, utilizas el formato fotográfico y la autorepresentación, ¿me podrías contar un poco sobre esa búsqueda?

En 2017 arranqué un taller de creación escénica performativa que coordina Sergio Luján del Laboratorio de Práctica Teatral, colectivo que ahora conformo también. Y fue allí donde empecé a experimentar el lenguaje performativo. Tenía ganas de meter el cuerpo entero en la creación, más por curiosidad, porque siempre fui de lo plástico. La performance terminó siendo el campo que me llevó a cuestionar el lugar político del arte y los límites del arte mismo. Eso de alguna forma, me cuestionó mucho respecto a lo que venía haciendo y a lo que hago en el campo de lo plástico, y eso de alguna forma influyó en las formas de crear y concebir las imágenes. Todavía tengo una deuda enorme, pero sigo trabajando en eso y aprendiendo todo el tiempo.

Pueden ver más de la obra de Larrama en su instagram: http://@isma_elis_mael

 

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