“Derechizando el lenguaje”: una iniciativa del conservadurismo en la Argentina

Por Rolando Arbesún

Que el lenguaje inclusivo molesta no es una novedad, de hecho, ha dado lugar, por ejemplo, a definiciones de la Real Academia Española con relación a algunas de sus propuestas.

Lo que sí resulta novedoso es que para “enfrentarlo” se propongan proyectos de leyes cuyo objetivo final es su prohibición.

Según informara este miércoles el diario Página 12, “las abogadas Patricia Alejandra Paternesi y Cynthia Roxana Ginni presentaron un polémico proyecto de ley para prohibir el lenguaje inclusivo en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y en todo el sistema educativo de Argentina.”

La nueva propuesta viene a engrosar otras similares que, como recuerda el medio, “no han avanzado en el Congreso”.

En su “novedoso” proyecto y en apenas 7 artículos, las representantes de la derecha conservadora argentina vuelven a la carga contra el uso y extensión que ha venido alcanzando el lenguaje inclusivo.

«Prohíbase el uso en documentos y actos oficiales y en establecimientos educativos del comúnmente denominado ‘lenguaje inclusivo’ en cualquiera de sus formas (x, e, @, etcétera), empleado para reemplazar el uso del masculino cuando es utilizado en un sentido genérico, así como de cualquier otra forma diferente a la lengua oficial adoptada por la República Argentina», pretende se regule en la nueva “iniciativa”.

La prohibición de marras alcanzaría “a todos los documentos y/o actos oficiales emitidos por cualquiera de los tres poderes del Estado, así como en todos los niveles escolares del país, y convoca a las provincias a adherir a la ley”.

En lo que pudiera interpretarse como una preocupación de “orden y regulación del lenguaje”, la iniciativa, se propone evitar «alteraciones gramaticales y fonéticas que desnaturalicen el lenguaje», así como eliminar «los obstáculos que en materia de lectoescritura se manifiestan por el uso del mismo».

En su interés prohibitivo, la iniciativa considera que la prohibición del uso del lenguaje inclusivo en escuelas públicas, es relevante porque es el tiempo en que “los niños van formando su lenguaje” y «su mala utilización podría no sólo obstaculizar la lectoescritura y su comprensión, sino también significar una barrera para aquéllos que tienen más dificultades».

Para las autoras de la iniciativa, destaca el medio de prensa, “el uso del genérico masculino «no afecta en absoluto la igualdad entre hombres y mujeres» porque «es un hecho estrictamente lingüístico que carece de consecuencias políticas para la visibilidad de las mujeres, el respeto con que son tratadas, o su acceso a los puestos de mayor responsabilidad en todos los ámbitos de la sociedad».

A esta opinión, agregaron, “que los desdoblamientos y las fórmulas neutras implican redundancias o deforman los vocablos de tal manera que pueden alterar y debilitar su valor jurídico y social”.

Fieles devotas de la Real Academia Española (RAE), “que sigue sin aceptar las diversas formas del lenguaje inclusivo, Paternesi y Ginni afirmaron que el idioma español siempre ha tenido carácter inclusivo”.

«La torpeza del desdoblamiento por sexos, tal como reclaman los transgresores, no implica visibilizar sino romper con la igualdad y la inclusión, acentuando la diferencia a través de la separación y quebrantando el sentido de equidad de las expresiones definidas de persona, construidas en masculino singular», consigna el medio argentino que declararon las impulsoras de la iniciativa que ya ha despertado un aluvión de críticas y oposiciones.

En lo que puede ser leído como un acto de soberana ingenuidad histórica, las abogadas afirmaron que, «nadie en su sano juicio puede argüir que los constituyentes y reformadores que actuaron entre 1853 y 1994 redactaron una Constitución únicamente para varones que excluyera a las mujeres».

Ambas representantes, desconocen, cuando menos, que “lo que reclaman las feministas y activistas LGTBI es precisamente que el patriarcado se impuso en el lenguaje, como en el resto de los aspectos sociales, y naturalizó la exclusión de las mujeres y la diversidad sexual, ya que las leyes fundacionales fueron redactadas por varones”.

Las luchas por la transformación del lenguaje, tanto en Argentina, como en otros países, constituye uno de los componentes de las luchas feministas y de los colectivos LGTBI, una lucha que aún tiene varios capítulos por escribirse, pero que ha permitido impulsar el desarrollo de una nueva agenda de derechos, cuyo espectro abarca la legalización del aborto, el matrimonio igualitario y la identidad de género.

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