El arte en la piel

0
266

Por Verónica Pellejero

Florencia Martínez Aysa tiene 25 años y es oriunda del departamento de Florida donde tiene su taller, es egresada de Comunicación Visual del Instituto de Profesores Artigas; actualmente cursa en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Es docente de secundaria desde el 2016, da clases en la Escuela de Artes y Artesanías, Dr. Pedro Figari, en el Bachillerato Artístico del IAVA y Bauzá, y en el Liceo 1 de primer ciclo. Integra el taller y estudio del artista Gustavo Tabares. Predomina en su obra la búsqueda de las huellas del cuerpo, la memoria y la identidad cultural. Martínez desarrolla actualmente una investigación estética sobre el cuerpo femenino y de la artista como territorio político, experimenta a través de varios lenguajes y procedimientos como la pintura, el grabado, el video-acción, la performance y la fotografía. Parte a Florida todos los fines de semana y cuando tiene vacaciones. Necesita del espacio y de objetos que sólo puede encontrar en el hogar familiar. Cuenta que empezó el proceso de esta obra que está haciendo desde una perspectiva autobiográfica. Sin embargo reflexionó en el proceso que lo que creía era solo una experiencia personal podía representar signos universales como el cuerpo femenino, el peso, la identidad, el recuerdo, la piel.

Hubo un período en el que se dedicó solo al grabado, intentó representar la piel en la madera que estampaba, pero luego abandonó ese procedimiento y comenzó a utilizar directamente su cuerpo. Se imprime en telas de 160 cm. x 170 cm. Las prepara con cenizas, carbón y pigmentos, ahora investiga una tinta que hace con yerba y fierros oxidados. Era una técnica que se utilizaba para teñir cueros, se deja 15 días que fermente la yerba con el óxido y queda una tinta negra. También utiliza objetos en desuso, comenta que su madre a veces en vez de tirar las cosas se las deja porque quizás le puedan servir.

-¿Qué posibilidades te brindó la utilización de tu propio cuerpo, y cómo es el proceso y el procedimiento que utilizás?

-En vez de entintar el taco entinto mi piel y saco copias de mi propio cuerpo, es él quien entra en acción. Comencé con fragmentos de cuerpo, porque la tinta es muy fuerte (es la misma que se utiliza en diarios), investigué un poco más sobre tintas y qué cosas podía poner en mi piel que no fueran nocivas, cuando lo descubrí empecé a imprimir mi cuerpo entero en lienzos y papel. En el proceso de ese tipo de obras, que es con técnica mixta, preparo la tela, la pinto, la escribo, le pongo elementos, la cuelgo, la dejo al sereno, bajo la lluvia, la pongo en el patio de mi casa, va agarrando tierra, óxido después que está pronta la dejo secar y me imprimo arriba. A ese proceso de impresión sobre la tela lo grabo, le saco fotografías de forma que queda registrado y es parte de un video performance que luego proyecto sobre la tela pronta. Todo ese proceso confluye en una misma obra que es la proyección de video sobre la pintura, ahí juego con los límites de lo audiovisual y lo pictórico. Busco significados más contemporáneos: no solo ver el resultado impreso en la tela sino del proceso que a veces es mucho más rico que el producto. De repente no consigo todo lo que quiero cuando pongo el cuerpo en la tela, pero al colocar el video sobre la tela lo veo y es mejor.

-¿Cómo fue tu proceso con el grabado?

-Sigo trabajando con el grabado en una búsqueda diferente y más experimental de lo que empecé: buscando más la técnica como resultado; ahora ya no me importa eso, si de repente me queda un poco de tinta manchando la hoja, porque lo que busco son otras cosas. Pasé de dibujar un objeto en la madera para después tallarlo a utilizar el objeto en sí, entintarlo e imprimir. Eso cambió el rumbo.

-¿Qué objetos utilizás?

-Trato de utilizar las cosas cotidianas para la obra, para decir. Uso mucho alambre, alambre de púa, cuero, clavos, tanza, pedazos de madera, pesas, partes de balanza, chapas que tienen cosas impresas arriba por ejemplo de una fábrica de dulce de membrillo arriba, latas, cosas que tienen que ver con mi madre y mi padre, por ejemplo el número que llevaba mi padre cuando corría en bicicleta. Estoy trabajando mucho con abrojos que crecen al costado del arroyo, (al costado de mi casa está el arroyo Tomás González). Los entinto pero estoy pensando en hacer cosas con los abrojos mismos ya que se prenden a la tela. También trabajo con libros.

-¿Cuál fue tu recorrido?

-Vine a hacer el IPA, después Bellas. En la adolescencia, cuando estaba en 4to, 5to y 6to fui al taller de Oscar Larroca, y acá mientras iba a Bellas Artes y al IPA comencé a asistir al taller de Pedro Peralto, conocí todo el mundo de grabado y me explotó la cabeza con el mundo del grabado. La palabra está muy presente, entonces, la palabra las letras.

-Alguna de estas cosas que mencionás y veo en tu obra me recuerdan a Clemente Padín y la poesía visual, ¿Qué pensás?

-Si, Clemente Padín me gusta mucho, ayer en el taller vimos obra de el con Gustavo, conocerlo a el fue conocer otro mundo, significó ampliar las posibilidades del arte y de hacer cosas, me ha ayudado un montón a encontrar otros caminos para decir lo que quiero decir. Fue el primero que me hizo dar cuenta de que las grabaciones que hacía sobre el proceso podían convertirse en video performance y no solo un mero registro.

 

-¿Cuáles son los temas principales en tu obra?

-La muerte, el cuerpo, las huellas, las marcas, el tema de la mujer como una parte de mi obra, porque es inevitable que se vaya hacia ese lado. Mi obra tiene mucho que ver con la piel y el cuerpo, por los procesos por los que yo pasé y ese cuerpo con el que trabajo tiene mucho que ver con mi identidad. En la obra aparecen símbolos que hacen referencia a hechos de la infancia y adolescencia. Creo que varios podrían sentirse identificados con ello. Las cicatrices son otro gran tema. El cuerpo para mi es lugar a donde uno lleva cosas de la memoria, trasciende, la representación del tiempo, las marcas que tenemos las mujeres en la piel, videoarte y no solo un mero registro.

Calcula que todo este año estará trabajando en la obra que saldrá a luz posiblemente el año que viene.