En defensa propia

Este miércoles se realizó un debate sobre el Plebiscito de la Seguridad Social, fue en Canal 5 y lo protagonizaron el senador de la 1001 y el Frente Amplio, Oscar Andrade y el senador del Partido Nacional, Sergio Botana.

No es la primera vez que el tema se aborda en la televisión abierta, pero el formato y los protagonistas del debate dieron a esta instancia un alcance mayor que las entrevistas y notas anteriores.

El debate tuvo varios méritos, el principal, dejar meridianamente claro los argumentos de quienes apoyan y organizan la recolección de firmas para habilitar un Plebiscito Constitucional y los de quienes quieren, y nos referimos específicamente a las clases dominantes y a su expresión política, los partidos que integran la coalición de derecha en el gobierno, que la reforma antipopular que aprobaron se afirme y avance en su implementación.

El senador Oscar Andrade apostó a una línea argumentativa, explicando los fundamentos de la iniciativa de recolección de firmas y de Reforma Constitucional. 

Andrade, en primer lugar, indicó que la campaña de firmas y el Plebiscito son una respuesta a la aprobación de la reforma jubilatoria que impulsó la coalición de derecha, que esta es parte del ajuste neoliberal general, que implica graves retrocesos y “empeora el sistema de seguridad social”. Lo sintetizó en los siguientes términos: “Se planteó ahorrar 2 mil millones de dólares y los únicos que sangran son los trabajadores y los jubilados, trabajando más o cobrando menos”.

El senador de la 1001 y el FA luego fundamentó los tres aspectos que coloca en discusión la papeleta con la que se están juntando firmas y la Reforma Constitucional que se pondrá a consideración de la ciudadanía. En primer lugar, establecer que la jubilación mínima es equivalente al Salario Mínimo Nacional. Esta iniciativa, que no precisaría mayor argumentación, se plantea porque en todo lo que va del gobierno de derecha la jubilación mínima se estancó o cayó, después de 12 años de crecimiento ininterrumpido y de que se triplicara su valor en los gobiernos del Frente Amplio. En segundo lugar, establecer como edad para tener causal jubilatoria los 60 años; no se trata de obligar a nadie a jubilarse a los 60 sino de establecer la posibilidad de que quienes se queden sin trabajo o tengan un desgaste mayor por la rama de actividad en la que se desempeñan puedan hacerlo a esa edad. Andrade explicó que el promedio de jubilación hoy es de 64 años, porque a los 60 la jubilación es muy baja y si se trabajan más años se acumulan beneficios que llevan a una mayor jubilación. El tema es que, si la edad se deja como la estableció la reforma en 65 años, habrá que trabajar hasta los 70 para mejorar el monto y además quedarán en una situación de completa orfandad las y los trabajadores que pierdan su empleo a los 61 años, por decir un ejemplo, que son miles. En tercer lugar, eliminar las AFAPS y el lucro en la seguridad social, así como las cuentas de ahorro individual con fines jubilatorios. En 27 años el sistema de AFAPS solo ha servido para que las empresas financieras acumulen millonarias ganancias, las Rentas Vitalicias, equivalente en las AFAPS de las jubilaciones, que prometieron que serían muy importantes, son de miseria. Actualmente están cobrando Rentas Vitalicias unos 58 mil uruguayos y uruguayas, en promedio reciben 5 mil pesos y hay quienes cobran 126 pesos. Una verdadera vergüenza, indefendible. A ese sistema, que tiene esos resultados, en lugar de tomar medidas para limitarlo, le amplían competencias, transforman la afiliación en obligatoria para todas y todos los trabajadores, asegurándoles ingresos millonarios, autorizan a que para cobrar sus gastos de administración, ahora puedan descontar del propio fondo de retiro de las personas, cuando estas se quedan sin empleo y eliminan de un plumazo uno de las promesas que llevó a miles de uruguayos a afiliarse a las AFAPS: el compromiso de elevar un 50% el cálculo jubilatorio a la hora de jubilarse. Pues bien, eso ya no será así.

Esos fueron los ejes argumentativos de Oscar Andrade, presentando gráficas con lo que pagan las AFAPS, recibos de cobro de Rentas Vitalicias y análisis global e histórico del mercado de trabajo y de la seguridad social en nuestro país.

¿Cuál fue la estrategia de Botana? Defender a capa y espada la reforma jubilatoria aprobada por la derecha, sostener nadie sabe basándose en qué datos que “todos los jubilados van a cobrar más”, expresar su fe casi religiosa en el papel de las AFAPS para ser “la garantía del sistema” y luego hacer un extenso e insistente listado de quienes en la izquierda y el movimiento popular no están de acuerdo con las firmas y con el Plebiscito.

Andrade decía que hay miles de uruguayos que no se podrán jubilar si la edad sigue al barrer en 65 años. Botana le decía que José Mujica, Danilo Astori y Alejandro Sánchez, no están de acuerdo con el Plebiscito. Andrade decía que ya hoy “quien es alta por discapacidad cobra hasta un 40% menos de lo que cobraría hace unos meses antes de que se votara la Reforma”. Botana respondía que AEBU tampoco está de acuerdo con el plebiscito.

Lo que se aproximó a lo tragicómico fue cuando Andrade planteó los montos absurdos que están pagando las AFAPS por Renta Vitalicia y a Botana no se le ocurrió mejor respuesta que recordar, por si alguien no sabía, que Oscar es comunista y que a los comunistas “les gustan las expropiaciones, antes expropiaban bancos y ahora expropian a los trabajadores”. Una joyita.

En primer lugar, en Uruguay, quienes expropiaron a los ahorristas de los bancos fueron los Peirano, los Rohm y compañía, no precisamente los comunistas, que nunca expropiamos a los trabajadores, ni aquí, ni en ningún lugar del mundo. 

Por otra parte, ¿qué es sino una expropiación obligar a miles de trabajadores desde hace 27 años a depositar parte de su ahorro jubilatorio en una empresa financiera privada para que especule? ¿Qué es sino una expropiación volver ahora ese disparate expropiatorio obligación de todos los trabajadores?

Oscar Andrade no entró en el terreno que, ante la falta de argumentos para defender la indefendible reforma vigente, le proponía Botana. El senador de la 1001 cerró con dos preguntas: “¿Es demasiado pedir jubilaciones de 21 mil pesos, para los jubilados que cobran menos en el Uruguay?, ¿o tener el derecho a jubilarse a los 60 años y que no sea la única variable de ajuste para gastar menos miles de trabajadores que queden sin jubilación o en el desempleo a una edad donde es muy difícil conseguir trabajo?”.

Esas son las preguntas que tienen que responderse cientos de miles de uruguayas y uruguayos, agarrar una lapicera y firmar. En defensa propia.


25 N

Este 25 de noviembre nos movilizamos a lo largo y ancho del país por el Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, porque creemos en la organización colectiva para luchar contra la injusticia.
En lo que va de 2023 ya contamos al menos 25 mujeres víctimas de femicidios y otras tantas que seguimos siendo víctimas de violencia física, sexual y vicaria. Datos recientes publicados por el Ministerio del Interior muestran que en los meses que van de 2023, cada 12 minutos se recibió denuncia por violencia basada en género, cada 10 días se mató o intentó matar una mujer por motivos de género, que en Uruguay hay 5.000 personas con tobillera por motivos de violencia basada en género y que se reportan 136 denuncias por divulgación de contenido intimo sin consentimiento, entre otras cifras alarmantes.
A pesar de ello, el Estado no da respuesta. Seguimos reclamando presupuesto y voluntad política y judicial para la real aplicación de la Ley de Violencia Basada en Género y por la implementación de la Educación Sexual Integral, que también debe tener un rol clave en la identificación de violencias en niñas, niños y adolescentes.
No somos ajenas a la realidad global y por eso, también en el marco del 25N, nos movilizamos por alto al fuego en la Franja de Gaza. Ya asciende a 14.128 el número de palestinas y palestinos asesinados por Israel, entre ellos 3.920 mujeres y 5.840 niñas y niños.
Frente a la violencia que persiste y que nos duele, elegimos la organización colectiva para pasar a la acción. Por la eliminación de la violencia contra la mujer. Por un Estado presente que se haga cargo de protegernos. Por una sociedad que convierta la indignación en movilización.
En Montevideo nos vemos este 25 de noviembre en Plaza Libertad a las 17 horas y desde allí a Plaza Independencia, 18 horas a marchar.

Compartí este artículo
Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on email
Share on print
Temas