Esa niña insumisa

A propósito de La Insumisa de Cristina Peri Rossi.
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Por Verónica Pellejero

Esta novela autobiográfica Cristina Peri Rossi explora su infancia y adolescencia, y es imposible (salvando las distancias temporales y vivenciales) no sentirse identificada con esa niña curiosa y deseante que se estrella continuamente con los mandatos sociales, con los adultos, con el no podes, no debes, no preguntes. La autora delinea con humor y realismo una historia -que es la suya- con la que muchas pueden sentir una sincera empatía. ¿Cómo no sentirla en ese pasaje en la que habla de su padre? ¿A cuántas nuestras madres nos dicen “cómo te pareces a tu padre” cuando quieren herirnos? Peri Rossi recuerda y comparte en esta novela su recorrido -que comienza en la infancia- y la llevó a ser quien es: una mujer insumisa. Ella explora y de paso nos recuerda y conecta con esa niña interior que olvidamos cuando (como si nos sumergiéramos en el Lete) pasamos a la actividad adulta y comenzamos a guiar nuestra vida por los mandatos sociales y los deseos de los demás.

Se trata de una novela dura y tierna a la vez, donde la historia nunca se torna acartonada o aburrida, no es un mero transcurrir de sucesos; porque con su historia las mujeres también se sienten parte de su recorrido personal, y algunas sobre todo de su yo poético. La autora a través de su experiencia vital nos habla de esa criatura que antes de ser adolescente ya era poeta, era de esas que cuestionan y observan casi todo, a las que mundo se les abre como la más exquisita flor y donde no cabe más que el deseo y el afán siempre de la libertad y la búsqueda del destino propio sin amarres. Los poetas en las antípodas siempre se llevan mal con la sumisión, pero las mujeres-poetas como Peri Rossi nos señalan a las demás en esta novela, las facetas e impresiones desde la perspectiva de una mujer que vivió su infancia en el Uruguay de los años 40 y exploró el mundo a tientas, viviendo y comprendiendo, pero primero deseando, sorteando obstáculos siempre fiel a sí misma.

La autora es toda una revelación para mi que tengo la costumbre de descubrir todo tarde (para mis amigos) pero en el momento preciso (para mi). Una vez estaba en un bar, de esos que tienen las paredes del baño todas rayadas, como si se fomentara esa expresión hasta que no hay espacio, como si se purgaran allí los años de no poder rayar otras paredes, cuando de repente leí una frase: “Tu placer, animal escaso”. Me recorrió un escalofrío, me turbó aquella frase por bella y sutil. La recorrí y la pensé durante un tiempo porque no se iba de mi mente. Hace algunos días descubrí que era de Cristina Peri Rossi: “Tu placer es lento y duro / viene de lejos / retumba en las entrañas / como las sordas / sacudidas de un volcán / dormido hace siglos bajo la tierra / y sonámbulo todavía (…) Tu placer, animal escaso”. Pero además entré esa misma semana a una link de una poeta joven y en un epígrafe de un poema estaba, también, una frase de Cristina Peri Rossi. La autora en su libro cuenta la magia de casualidades que tejen los libros con las personas, yo después de leer su última novela la descubrí a ella. Primero leí la novedad en Brecha, ese mismo día vi el libro en una librería, no lo compré, y en la segunda librería en la que se me ofreció lo compré. Me gustó descubrir a Cristina Peri Rossi a los 26 años y se la recomiendo a ustedes. Quién sabe, quizás los envuelva la magia de leer lo justo en el momento correcto como a mí.