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Estudiante, sal afuera…

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“Estudiante, sal afuera,
venciendo la soledad,
la noche se hace día,
sal afuera y lo verás”.
Marcha de los estudiantes, setiembre de 1983.

Empezar el editorial con esa canción-himno es nuestra manera de adherir a este día tan importante y removedor para el movimiento estudiantil y para todo el movimiento popular uruguayo: el día de los Mártires Estudiantiles.

Y es una buena manera de hacerlo porque, aunque la canción fue para otro momento y fecha, habla también del 14 de Agosto, que es una fecha símbolo. El 14 de Agosto es fecha patria decidida y construida desde el pueblo, que la siente como propia, la defiende, la honra, le da permanencia y vitalidad.
Es día de encuentro entre la memoria, el presente y el futuro. Es una fecha del pueblo, incorporada con lucha en el calendario nacional y reconocida por el Estado hace unos años, con toda justicia.
Por eso este 14 de Agosto en primer lugar recordamos, que es volver a pasar por el corazón. Y una y mil veces repetiremos por qué conmemoramos esta fecha. Hace 53 años, la tapa de EL POPULAR titulaba con la sobriedad que la gravedad del hecho imponía: “Murió Líber Arce, mártir de la libertad”.
El 12 de agosto de 1968, hace 53 años, Liber, estudiante de Odontología, militante de la FEUU y de la UJC, caía gravemente herido en la puerta de la facultad de Veterinaria. Estaba en una movilización estudiantil, convocada por la FEUU, luego de 48 horas de paro de la CNT y de que la policía entrara al edificio central de la Universidad y a varias facultades. La manifestación era reclamando presupuesto para la Universidad de la República, ahogada por el gobierno del Partido Colorado encabezado por Jorge Pacheco Areco, y boleto estudiantil. Y también en defensa de la autonomía universitaria y de las libertades públicas. Dos días después, Líber moría en el Hospital de Clínicas.
Nada volvería a ser igual, a Líber lo siguieron Hugo de los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, Julio Spósito, Íbero Gutiérrez, Santiago Rodríguez Muela, Manuel Ramos Filippini, Joaquín Klüver, Ramón Peré, Walter Medina, Nibia Sabalsagaray, Luis Eduardo Gonzáles, Pablo Recauna, Jorge Salerno, Elena Quinteros, Laura Rayo, Silvia Reyes, Iliana Maidanic, Héctor Castagneto, Silvina Saldaña, y tantas y tantos estudiantes más que pagaron con su vida su compromiso. La lista se haría dolorosamente más larga con decenas de estudiantes desaparecidos y desaparecidas, miles presos y torturados, despedidos, expulsados de secundaria, de la UTU y de la Universidad.
Ni las y los estudiantes, ni el pueblo uruguayo, deben olvidar que ese fue el precio que el movimiento estudiantil y sus militantes pagaron, para defender la democracia, la libertad y la igualdad, la educación pública y alumbrar una perspectiva de emancipación social.
Por eso el 14 de Agosto es un día especial, que despierta un compromiso también especial. Pasó a ser, en sí mismo, un momento de síntesis. Nunca, aún en los tiempos más difíciles, las y los estudiantes uruguayos dejaron que un 14 de Agosto pasara desapercibido. En dictadura lo conmemoraron las pintadas, las volanteadas, las marchas relámpago, la colocación de flores en la escalinata de la Universidad intervenida. En la democracia recuperada el 14 de Agosto, contra todos los pronósticos y deseos del poder, se mantuvo siempre y ha ido creciendo en convocatoria y en presencia nacional. Ese día miles se movilizan, de mil maneras, levantando las banderas históricas del movimiento estudiantil e incorporando, cada año, los reclamos y las propuestas concretas.
Este año no será la excepción. Ya está siendo así. Aún en medio de las dificultades de la pandemia, sin clases presenciales, es decir, sin el ámbito natural de socialización y encuentro, miles de estudiantes están preparando el 14 de Agosto. Son las mismas y los mismos que estuvieron juntando firmas contra los 135 artículos de la LUC. Las y los que con lágrimas en los ojos se abrazaron, cantaron, gritaron y bailaron y le dijeron al Uruguay entero: Habrá referéndum; el inolvidable día que anunciamos que habíamos juntado 800 mil firmas. Las y los que, desde la UDELAR, los liceos, las UTU y los centros de Formación en Educación de Montevideo y del Interior, insistimos, aún sin clases presenciales, encontraron las maneras de organizarse y de apoyar con compromiso y entusiasmo a decenas de ollas populares. Las y los que están al lado de su pueblo, de los que la están pasando peor. Las y los que son solidarios en la práctica, donde realmente vale. Las y los que superando mil dificultades construyen unidad del movimiento estudiantil, en todas sus expresiones y en todo el país. Las y los que superando desconfianzas e incomprensiones construyeron una práctica política y social unitaria, que permitió una síntesis superadora de los problemas entre los distintos componentes del bloque contrahegemónico. Las y los que, en las barriadas y las mesas, en las ollas, en la Intersocial, en los paros, en el 1° y el 20 de Mayo, forjaron unidad de pueblo en la práctica.
Como cada 14 de Agosto, también en este, de mil maneras, en cientos de lugares, por todo el país, se debate, se construye memoria, se organiza la lucha por el presente, se sueña el futuro y nace el compromiso para luchar también por él. Por todos lados gurisas y gurises construyen sus formas de compromiso, y haciéndolo, crean espacios de libertad. A su manera, con su lenguaje, con sus formas de organizarse y de pensar. Como debe ser. Pero eso está ocurriendo. Solo basta con saber mirar, saber escuchar y estar dispuesto a hacerlo.
Eso es parte de lo que provoca y es el 14 de agosto: memoria histórica, pero no recordación pasiva. Es, a la vez, continuidad y ruptura. Es debate, pienso, emoción, compromiso, lucha, animarse y proponerse soñar. Es mirar el presente y el futuro desde espacios colectivos, construidos entre iguales. Es democracia efectiva, porque es igualdad y libertad.
El movimiento estudiantil uruguayo tiene una hermosa historia de compromiso democrático, de internacionalismo, de perspectiva transformadora, de práctica unitaria. Los estudiantes uruguayos fueron protagonistas de la Reforma Universitaria, de la conquista de la Ley Orgánica de la UDELAR, de la solidaridad con los pueblos latinoamericanos y con cualquier causa justa en el mundo, de la solidaridad, la unidad programática y hasta orgánica con los trabajadores.
Todo eso es la historia, hermosa, se sintetiza con mucha fuerza cada 14 de Agosto. Y la historia es pasado, presente y proyección futura, como decíamos, es continuidad y ruptura.
El protagonismo, vital, organizado, creador, de las y los jóvenes y dentro de ellos de los estudiantes y del movimiento estudiantil, es un requisito democrático, transformador y revolucionario. No hay profundización democrática, no hay transformación real de la UDELAR, no hay cambios de fondo en la Educación Pública, sin protagonismo estudiantil organizado.
No hay posibilidad de enfrentar y derrotar la restauración conservadora y abrir espacios de avance democrático sin el protagonismo estudiantil organizado.
Por eso, hoy más que ayer, el desarrollo y fortalecimiento del movimiento estudiantil es un problema de todo el movimiento popular. Es maravilloso lo que hay, en todos los niveles, pero falta mucho para poder incluir a miles de muchachas y muchachos en el movimiento estudiantil. Hoy fruto de la lucha popular y de los avances de los gobiernos del FA, hay más estudiantes que nunca en la historia, suman cerca de 500 mil entre la educación terciaria, enseñanza media, UTU y la Formación en Educación. Todos debemos apoyar y promover la organización estudiantil en todo el país. Sin imponer nada, sin pretensiones normativas, sin traslados mecánicos de la historia. Con respeto a la identidad de esta generación, a sus maneras de sentir y de decir, a sus formas de organizarse y luchar. Integrándolos como una fuerza social decisiva para lograr una síntesis política e ideológica en toda la sociedad a favor del pueblo y de la perspectiva emancipadora.
Para que eso sea posible se necesita humildad, sensibilidad, capacidad de escuchar, decisión de asumir sus críticas, abriles cauces a sus sueños, construir la unidad real y concreta con ellas y ellos, acompañar sus luchas.
Rodear al movimiento estudiantil este 14 de Agosto es una buena manera de andar ese camino. Ellas y ellos van a plantear sus propuestas y sus reclamos, nadie debe hablar en su lugar. La consigna de este año es: “Sigamos defendiendo la educación pública. Luchemos por el futuro”. Marcharán en Montevideo y en varios departamentos del país, juntaran alimentos para las ollas y juguetes para los gurises que van a ellas.
Estamos con ustedes, compañeras y compañeros, en otro 14 de Agosto, en la calle, con el viento en la cara, como debe ser.

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