Fidel Castro al pueblo chileno en 1971: “Los fascistas no se detienen ante nada”

“El éxito o el fracaso de este insólito proceso dependerá de la batalla ideológica y de la lucha de masas”
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En este día, cuando se cumplen 47 años del Golpe de Estado en Chile, recordamos algunas frases del discurso de Fidel Castro, cuando visitó durante un mes dicho país a un año de la victoria de la Unidad Popular con Salvador Allende. Allí habló en un multitudinario acto realizado en el Estadio Nacional en Santiago de Chile el 2 de diciembre de 1971*:

“Hemos venido a aprender en un proceso vivo. Hemos venido a aprender cómo se comportan las leyes de la sociedad humana. Hemos venido a ver algo extraordinario, algo extraordinario: en Chile está ocurriendo un proceso único. Algo más que único: ¡insólito!, ¡insólito! Es el proceso de un cambio. Es un proceso revolucionario donde los revolucionarios tratan de llevar adelante los cambios pacíficamente”. (…)

“Ustedes viven un proceso muy especial, pero que no es nuevo en lo que se refiere a procesos de lucha de clase. La historia tiene incontables ejemplos. Están viviendo el momento del proceso en que los fascistas –para llamarlos como son- están tratando de ganarles la calle, están tratando de ganarles las capas medias de la población. En determinado momento de todo proceso revolucionario los fascistas y los revolucionarios luchan para ganar el apoyo de las capas medias de la población. (…) Los fascistas no se detienen ante nada. Tratan de tocar cualquier sensibilidad, inventar la calumnia más increíble: tratan de sembrar el miedo, el temor, la intranquilidad en amplias zonas de las capas medias de la población: tratan de hacerles creer las cosas más inverosímiles: tratan de despertar los mayores temores en todos los órdenes. Tiene un objetivo: ganarse las capas medias. Algo más: utilizan los sentimientos más ruines y más bajos”. (…)

“Si quieren saber una opinión: el éxito o el fracaso de este insólito proceso dependerá de la batalla ideológica y de la lucha de masas; y dependerá de la habilidad, del arte y de la ciencia de los revolucionarios para sumar, para crecer y para ganarse las capas medias de la población”. (…)

“Hay algo que nos impresionó hoy profundamente, y fueron las palabras del presidente (Allende), en especial cuando reafirmó esa voluntad de defender la causa del pueblo y la voluntad del pueblo. En especial cuando pronunció esa épica frase: que era presidente por voluntad del pueblo y que su deber lo cumpliría hasta el día en que cumpliera su mandato o lo sacaran muerto del Palacio Presidencial. Y quienes lo conocemos, quienes lo conocemos, sabemos que el presidente no es hombre de frases, que es hombre de hechos. Quienes conocemos su carácter sabemos que así es.
Y cuando se cuenta con ese sentido de la dignidad, cuando el pueblo sabe que puede confiar en el hombre que hoy lo representa y que de tal manera pronuncia en esa lacónica frase su decisión de resistir los intentos del enemigo exterior, en complicidad con los reaccionarios interiores: cuando el pueblo puede contar con eso y cuando los enemigos saben eso, ya eso constituye una seguridad, una confianza, una bandera.
Y nosotros como latinoamericanos felicitamos de corazón al presidente por esa valerosa y digna afirmación”. (…)

“Nosotros nos sentimos en cierto modo hijos de toda una comunidad, parte de un mundo que es mucho mayor que Cuba y que Chile: que es la América Latina.
Llegarán los tiempos en que todos tengamos la misma ciudadanía, sin perder por ello, sin perder por ello un ápice de amor a nuestra tierra, a rincón de este continente donde hayamos nacido, a nuestros símbolos: a nuestras banderas, que serán banderas hermanadas; a nuestros himnos, que serán himnos hermanados; a nuestras tradiciones, que serán tradiciones hermanadas; a nuestras culturas, que serán culturas hermanadas. Y cuando tengamos el poder suficiente entre todos los pueblos para ocupar un lugar digno en el mundo, para que los poderosos no nos insulten, para que no venga el imperio arrogante y orgulloso a anunciarnos tragedias y caídas, ni amenazarnos de ninguna manera… No es lo mismo amenazar a un pueblo pequeño que a una unión de pueblos hermanos que puede ser una grande y poderosa comunidad en el mundo del mañana.
Llegarán esos tiempos, llegarán esos tiempos cuando haya sido derrotada la ideología reaccionaria, cuando hayan sido derrotados los nacionalismos estrechos, los chovinismos ridículos, que son los recursos que los reaccionarios y los imperialistas utilizan para mantener la hostilidad y la división entre nuestros pueblos, entre pueblos que hablan el mismo idioma y que son capaces de entenderse, como nos entendemos nosotros. Las ideologías reaccionarias tienden a la división.
Para que un día América pueda unirse, la América nuestra que decía Martí, será necesario derrotar hasta el último vestigio de esos reaccionarios, que quieren pueblos débiles para mantenerlos en la opresión, para mantenerlos sometidos a los monopolios extranjeros. Porque en definitiva todo eso no es más que expresión de una filosofía: de la filosofía reaccionaria, de la filosofía de la explotación y la opresión”

*Fragmentos extraídos de “La revolución y la contrarrevolución en el Chile de Allende” de Fidel Castro. Editorial OceanSur. Primera edición año 2009. México.