Guatemala: Libertad para la periodista Anastasia Mejía

"No se oculta la verdad encarcelando periodistas". Marielos Monzón
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Por Marielos Monzón

Anastasia Mejía Tiriquiz es periodista y dirige los medios Xol Abaj Radio y Xol Abaj TV, del departamento de Quiché. Desde el 22 de septiembre guarda prisión en la cárcel para mujeres de Quetzaltenango, acusada de los delitos de sedición, atentado con agravaciones específicas, incendio y robo agravado. Hoy cumple 35 días de cárcel sin haber sido presentada ante un juez competente, como lo manda la ley.

La colega Anastasia Mejía es una periodista reconocida en su departamento. En los últimos años ha dado cobertura a casos de corrupción y abuso de poder de las autoridades locales. También ha contado historias sobre la criminalización que sufren líderes comunitarios y autoridades de los pueblos indígenas que defienden sus territorios y los recursos naturales. Su trabajo periodístico ha puesto luz sobre los temas que los poderosos quieren mantener ocultos.

El 24 de agosto, un mes antes de que fuera detenida, Anastasia cubrió las protestas que un grupo de comerciantes y vecinos realizaban en contra del alcalde de Joyabaj, Quiché, Florencio Carrascosa Gámez, por supuestos actos de corrupción. Además, los vecinos le exigían al funcionario un espacio de diálogo para resolver la problemática que enfrentan por el retiro de sus puestos de venta de la plaza central del municipio, algo a lo que el alcalde se ha negado repetidamente.

La protesta derivó en actos de violencia que fueron documentados por la propia Anastasia, quien realizó durante más de tres horas una transmisión en vivo en la que se le escucha, en repetidas ocasiones, desaprobar lo que sucede. Sin embargo, y a pesar de la contundencia de los registros audiovisuales, el Ministerio Público (MP) la señala de ser una de las promotoras de los disturbios.

En una reveladora entrevista publicada por la periodista Evelyn Boche queda clara esta inconsistencia en la acusación del MP. Al cuestionarle al fiscal distrital de Quiché, Casimiro Hernández, por qué se acusa a la periodista Mejía Tiriquiz de sedición, si fue ella quien documentó los hechos, responde: “Para mí eso es nuevo, hasta ahora me entero por ustedes los periodistas. No establecemos a qué se dedica cada persona”. (elPeriódico, 7/10/2020). Semejante declaración ameritaría la libertad inmediata de la colega, y sin embargo permanece privada de su libertad sin que un juez la haya escuchado.

Pero lo que ocurre con Anastasia Mejía no es un caso aislado. La persecución y las detenciones arbitrarias contra periodistas que publican acerca de casos de corrupción, tráfico de influencias y abuso de poder se está volviendo recurrente en Guatemala.

El 11 de junio fue capturado Francisco Chox, periodista del medio Nim TV, de Santa Lucía Utatlán, mientras cubría los operativos de la Policía y el Ejército en el marco del estado de Prevención en Sololá. Al colega Chox se le acusó falsamente de portar municiones en su mochila, no fue presentado ante un juez sino seis días después y en la cárcel sufrió una golpiza.

Lo mismo enfrentó el periodista Sonny Figueroa, de los medios Vox Populi, Artículo 35 y No Ficción. El 11 de septiembre, un día después de que publicara un reportaje en el que fiscalizaba al Gobierno, fue detenido, golpeado por agentes de la PNC y acusado de soborno. En ambos casos los jueces dictaron falta de mérito.
Es claro que el arresto de Anastasia Mejía va por el mismo camino. Es un ataque directo a la libertad de expresión y un castigo por su trabajo como periodista.
Mañana, 28 de octubre, está prevista finalmente su audiencia de primera declaración. Ahí sabremos si se hará justicia o el derecho penal continuará siendo utilizado para criminalizar a periodistas independientes.

Fuente Prensalibre.com