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Hay Lula para rato: una entrevista con un luchador político nato

Pocos días antes que se conociera, la total absolución del ex presidente brasileño, Luis Ignacio Lula da Silva, este concedió una extensa entrevista al diario español El País Global.
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La entrevista, realizada por medios digitales, comienza cuando el periodista Jan Martínez, le pregunta a Lula acerca de cómo estaba viviendo el “confinamiento”, siendo como es “tan inquieto”.

A lo que Lula respondió: “Me siento mal quedándome en casa. No me conformo con languidecer. Te vas matando por dentro. Aunque esté enamorado y viva apasionado, necesito salir, respirar libertad, hablar con la gente. Cuando me quedo sin aliento, no es por el coronavirus, es por la necesidad de hablar con la gente, de aprender con ellos. Nací a la puerta de una fábrica… Pero por ahora me cuidaré y respetaré a la ciencia. Cuando me vacunen y me autoricen, saldré”.

Consultado, por la dramática situación sanitaria que vive Brasil, el ex presidente expresó:
“La democracia ha sufrido en Brasil un accidente por culpa de Bolsonaro. El presidente no se preocupa por la covid ni por la economía, la educación o las relaciones internacionales. Dejamos de comprar vacunas cuando podíamos [adquirirlas], y hemos dejado de vacunar cuando debíamos [inocularlas]. Ahora mismo, Bolsonaro sigue haciendo campaña contra la vacuna y contra el aislamiento. Es casi un genocidio. Brasil no merece esto”.

Otro de los temas indagados por el periodista, fue el relacionado con la “popularidad” del actual mandatario Jair Bolsonaro.

“Bolsonaro logró reunir a esa parte de la sociedad que es ultraconservadora, que defiende la pena de muerte y que la gente vaya armada al lugar de trabajo, a esos que rechazan a los negros, los derechos de las mujeres, los LGTBI, los sindicatos… Pero hay un 70% que no está de acuerdo. Y es ese 70% el que garantizará la democracia. Cuando llegue el momento, se van a pronunciar”, aseveró confiado el dirigente político.

Al referirse al Partido de los Trabajadores y su fuerza como oposición, sobre todo si se consideran los resultados de las últimas elecciones, el periodista le pregunta si no hay una ausencia de liderazgo, a ello Lula responde:

“Falta que las próximas elecciones sirvan para medir nuestra fuerza. Recuerdo que cuando las formaciones a la izquierda del PSOE ganaron la alcaldía de Madrid, mucha gente dijo que el PSOE estaba acabado. Pero ahora es el PSOE el que gobierna España. El PT sigue siendo el mayor partido de Brasil, la fuerza política más organizada. Pero ha sido víctima de una enorme campaña de destrucción, la operación Lava Jato. Mi inocencia está demostrada y la culpabilidad del Ministerio Público, del exjuez Sergio Moro y de la Policía Federal, más que probada. Hubo una conspiración para evitar que Lula pudiera volver a la presidencia de Brasil. Involucraron a mucha gente en una mentira, reforzada por los medios de comunicación. Ahora que se sabe la verdad, ¿cómo van a decirle a la sociedad que, durante cinco años, condenaron a un inocente?”.

Aunque hoy ya sabemos que se le han incorporado todos los derechos políticos, condición esta que le permitirá presentarse en las elecciones del próximo año, interesa saber qué dijo Lula ante la interrogante siguiente: Si consiguiese ganar la batalla judicial, ¿se presentaría a las elecciones presidenciales?

Y su respuesta interesa, porque muestra una de las características más relevantes del dirigente político brasileño: su humildad.

“No he de ser necesariamente candidato a presidente, porque ya lo fui. Pero gozo de una gran salud, y Joe Biden es mayor que yo y gobierna Estados Unidos. En 2022, solo tendré 77 años, un chaval. Si en ese momento los partidos de izquierda entienden que puedo representarlos, no tengo ningún problema en hacerlo. El PT, sin embargo, tiene otras opciones, como Fernando Haddad, y algunos gobernadores. La única posibilidad de que sea yo, porque no voy a disputarlo con nadie, es que la gente entienda que soy el mejor candidato. Si no, me contentaré con salir a la calle para hacer campaña por un aliado nuestro”, respondió.

Considerando la fuerte identificación del actual mandatario brasileño, con quien fuera su par norteamericano, Donald Trump, el periodista consulta al expresidente sobre posibles escenarios similares en Brasil, ante la posibilidad de que Bolsonaro pierda las próximas elecciones.

La respuesta de Lula fue contundente: “Bolsonaro va a perder las elecciones, y la victoria será de alguien progresista, espero que sea el PT. Pero el presidente ahora mismo está facilitando la venta de armas, y quienes las compran no son los trabajadores. ¿A quién le está vendiendo armas Bolsonaro? A la élite agrícola, a expolicías, a la banda que mató a Marielle [Franco, concejala de Río de Janeiro]… Si el PT vuelve a ganar las elecciones, desarmaremos al pueblo y recuperaremos el humanismo. Solo hay un remedio para este país: fortalecer la democracia. Tengo absolutamente claro que podemos volver a ganar las elecciones. Lo que parece imposible hoy será posible mañana. Este país es poderoso. No quiero que la sociedad vote a un Trump o a un troglodita como Bolsonaro nunca más. La gente tiene que votar a hombres que piensen en el bien”.

¿En qué se diferencia el Lula que llegó al poder en 2003 del Lula de ahora? ¿Qué le enseñó la cárcel?, le pregunta el periodista Jan Martínez y el ex mandatario responde: “El Lula de hoy no es diferente del Lula de 2003”.

Y agrega “tengo más experiencia, soy un poco más viejo, pero sigo teniendo las mismas ganas y la misma certeza de que es posible cambiar Brasil. Soñé que era posible construir un bloque económico fuerte en Sudamérica. Hoy, con la Unión Europea no se puede ya negociar. Seamos sinceros, mi tiempo fue el mejor momento de América Latina desde Colón. Y ahora, la región debe convencerse de que no puede seguir siendo la parte del mundo con más paro, más miseria y más violencia. Brasil tiene que recuperar protagonismo internacional y esto es lo que los estadounidenses no quieren. No quieren competencia. Por ejemplo, no es aceptable que Trump amenace con invadir Venezuela y que los países europeos reconozcan a Juan Guaidó como presidente. ¿Cómo pueden reconocer a un impostor, que no se presentó a las elecciones? Europa ha desaparecido de la política. Todo son comisiones. Comisiones para esto, para aquello… todos burócratas. La política tiene que volver a asumir su papel, tomar grandes decisiones”.

En lo que se refiere a su persona y el pasaje por la prisión, Lula reflexionó: “Si dijera que no le guardo rencor a algunas personas, estaría mintiendo. Pero nunca en mi vida me he dejado llevar por mis rencores. Cuando sentimos odio, dormimos mal, digerimos mal. Como siempre fui consciente de lo que me ocurría, nunca dudé. Durante mi detención, se intentó conseguir que saliera con una tobillera electrónica. ¿Y qué les dije? Que no cambiaba mi dignidad por mi libertad. Era consciente de las mentiras de Moro. Ahora toca que el Tribunal Supremo vote y decida [la defensa de Lula pide la suspensión de Moro, lo que anularía sus juicios]. Por primera vez se enfrentan a un político que no les tiene miedo porque es inocente. Y el día en que el Supremo adopte esa decisión, van a tener que decir que los demás mintieron, que Globo mintió, que toda la prensa mintió. Será el momento del perdón. Me imagino el día en que en el principal telediario digan: Buenas noches, hoy queremos pedir disculpas al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva porque nos creímos la mentira de Dallagnol y Moro”.

Para Luis Ignacio Lula da Silva, esto, lejos de ser una utopía, como sugiere el entrevistador, es algo que él considera que “ocurrirá. No sé si estaré vivo, pero, aunque esté en mi tumba, me levantaré por unos segundos de alegría porque por fin la verdad habrá salido a la luz”.

Respecto a su vida política y su compromiso con la misma, el ex presidente brasileño no dejó duda alguna, a la interrogante de si no dejaría antes la política.

“No, no lo creo. La política está en mi ADN, es una parte de mi cuerpo. Cuando esta célula deje de cumplir su función y yo muera, dejaré de hacer política. Fuera de la política, no hay salida para la humanidad, para la democracia, para el crecimiento económico y la distribución de la riqueza. Todo depende de la política” recalcó con firmeza.

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