La “desideologización” de la política exterior

Balance de la política exterior a un año del gobierno multicolor.
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Por Fabricio Mato

A un año del gobierno de coalición multicolor presidido por Lacalle Pou, la política exterior, es sin dudas uno de los grandes fracasos del actual gobierno.

El presidente fiel a su estilo verticalista de conducción, llevo al Uruguay a una alineación con los Estados Unidos y el gobierno de Donald Trump, en desmedro de una política más centrada en la región, bajo el supuesto de la “desideologización” de la política exterior, que es el justificativo para encolumnarse detrás de los Estados Unidos y a su vez tener buenas relaciones con China, nuestro principal socio comercial.
Para ello había que mostrar que el nuevo gobierno rompía con el “eje del mal” integrado por Cuba, Venezuela y Nicaragua, quienes no fueron invitadas a la asunción presidencial.
Lo que la coalición multicolor no tenia en el libreto, es que el colorado Ernesto Talvi, Canciller del Uruguay, tenía otra idea de “juego libre y pragmático” en el campo internacional, característico de la tecnocracia.
Estas diferencias empezaron a quedar en evidencia, y las contradicciones entre el accionar de la Torre Ejecutiva y el Palacio Santos se acentuaron hasta entrar en contradicción.
Esto aceleró la “renuncia” del canciller Ernesto Talvi, el mismo día que Uruguay asumía la presidencia pro tempore del MERCOSUR, lo que constituía una pésima señal para la región y el mundo.
Talvi fu sustituido por Francisco Bustillo, un diplomático blanco “amigo de todos” quien estaba en la embajada de Uruguay en España.
Como dato anecdótico quedará que el embajador de Estados Unidos, Kenneth George, visitó al presidente Luis Lacalle Pou un rato antes de la renuncia de Talvi a la cancillería.

Talvi el breve

La gestión en la cancillería de Ernesto Talvi estuvo en sus 100 días marcada por un doble condicionamiento. Las resoluciones de la política exterior se tomaban en la presidencia y se implementaban en la cancillería por el secretario general de la Cancillería, Diego Escuder (asesor de Lacalle Pou en política exterior durante la última campaña). La situación de Talvi se complicó aún más ante la negativa del canciller de nombrar a Julio Luis Sanguinetti (hijo de Julio María) a un cargo dependiente de cancillería en la Comisión Administradora del Río Uruguay.
Ernesto Talvi ya había cometido un grueso error de cálculo político, al proponer a Julio María Sanguinetti para la secretaria general del Partido Colorado. Al no nombrar a su hijo, el ex presidente Julio María Sanguinetti, con gran peso en la burocracia de la cancillería le puso el aparato “colorado” en contra, lo que significaba que junto al herrerismo controlaban la cancillería, no acatando las resoluciones del canciller.
En sus primeros días de gobierno todo iba “viento en popa” entre la Presidencia y la Cancillería. El 10 de marzo se anuncia el retiro de Uruguay de la UNASUR y la permanencia en el TIAR. El 13 de marzo Uruguay se va de Telesur y el Banco del Sur.
EL 20 de marzo, en la OEA, Uruguay apoya la reelección de Luis Almagro como Secretario General, lo que es reconocido por Mike Pompeo quien anuncia acuerdos para una salida “política a la crisis venezolana”.
Pero poco duro el romance. Ante la propuesta de los EEUU de nombrar a Mauricio Claver Carone al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), rompiendo la tradición y regla no escrita que al tener su sede en Washington lo presida un latinoamericano, Talvi se opuso, generando la incomodidad norteamericana y Lacalle Pou apoyo la propuesta estadounidense deslegitimando la opinión de su canciller.
Lo actuado por la Cancillería con los pasajeros con COVID 19 del barco australiano Greg Mortimer, tuvo una muy buena repercusión. Complementado con lo anterior, la operación “Todos en casa”, de repatriación de los uruguayos desparramados por el mundo, ante la pandemia del COVID fue exitosa y con mucha cobertura mediática.
Esto levantó el perfil de Talvi y preocupó a los integrantes del herrerismo. De continuar en línea ascendente Talvi se convertía en un competidor directo para 2024 y había que poner orden. Los multicolores de la coalición necesitan un Partido Colorado activo, pero no tanto que se convirtiera en un rival directo para diputar la segunda vuelta en las próximas presidenciales.
El rol de Ernesto Talvi de supuesto outsider de la política, con un gran operativo de marketing detrás, fue fundamental para el triunfo de Luis Lacalle Pou; ahora se convertía en una amenaza por su proyección para el herrerismo y también para Manini Rios.
La defensa de Talvi de una salida negociada de Venezuela evitando calificar al gobierno de Maduro como una dictadura y la presentación de una reforma en la diplomacia comercial de la cancillería sin consulta con el presidente, fue la “excusa” que aceleró el cambio de canciller.

Bustillo y el alineamiento automático

Con la llegada de Francisco Bustillo (previa cuarentena) se evidenció un alineamiento automático a las órdenes de la Torre Ejecutiva.
Una de sus primeras declaraciones fue “que Venezuela es una dictadura” como para marcar la cancha de entrada. Aparte de ratificar a Washington Abdala como embajador en la OEA y priorizar el trabajo de Uruguay en dicha organización, en un claro guiño a Luis Almagro y a los EEUU.
A poco de asumir como presidente Luis Lacalle Pou había hablado con Mike Pompeo sobre temas “estratégicos” y la propuesta uruguaya del viejo y querido TLC con los EEUU. En esa línea era lógico que el nuevo canciller concurriera a Washington a reunirse con Pompeo. Lo que Presidencia y Cancillería no evaluaron era que esto era una señal de acercamiento fuerte a Donald Trump, en plena elección de los Estados Unidos, no previendo las consecuencias de un triunfo demócrata, más allá de la clásica “media vuelta y acomodar el cuerpo” características de las “fintas” futbolísticas uruguayas, no aplicables por cierto a la diplomacia internacional.
Inmediatamente y como era de esperar, el Departamento de Estado de los Estados Unidos después de la reunión entre Pompeo y Bustillo destacó “los valores democráticos compartidos” entre los EEUU y Uruguay y la relación bilateral de más de 150 años, y valoró el compromiso conjunto de “defender la democracia y la soberanía económica en todo el hemisferio”.
Por supuesto que la cancillería uruguaya hizo un llamado a “potenciar los contactos a todo nivel y profundizar los lazos comerciales” con los EEUU.
Al ganar Joe Biden la presidencia de los EEUU, el canciller Bustillo rápidamente declaró que aspira “a fortalecer la relación bilateral en sus distintos aspectos políticos, comerciales y de cooperación. Existen acuerdos y canales bilaterales de trabajo que podremos aprovechar con una voluntad política renovada de ambas partes (como por ejemplo) “el fortalecimiento del sistema multilateral del comercio, eliminado obstáculos y restricciones para los intercambios, y fundamentalmente, colaborar en el interés común de defender la democracia, el estado de derecho y la protección de los derechos humanos”.
En su reciente comparecencia en la Comisión de Relaciones Internacionales de la Cámara de Diputados Bustillo manifestó “no solo nos reunimos con las autoridades salientes de los Estados Unidos, entre ellas el anterior secretario de Estado, Mike Pompeo, sino también con el Secretario General de la OEA, doctor Luis Almagro, el recientemente elegido presidente del BID, Sr. Mauricio Clever Carone y además autoridades del Partido Demócrata que uno podría prever que tenían importantes posibilidades de ser electos y ocupar cargos en la nueva administración. En tal sentido tuvimos contactos muy importantes, nos pidieron la reserva del caso…hablamos de la posible participación de Uruguay en el Programa América Crece”.
A nivel de la región, si bien es cierto que el presidente de la República se reunió en Anchorena con el presidente Alberto Fernández, el embajador de Argentina y el canciller uruguayo, no fue una visita oficial.
Lacalle Pou y Francisco Bustillo realizaron la primera salida juntos a visitar a Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, en un avión prestado por Alexandre Grendene, empresario brasileño con fuertes inversiones en Uruguay, quien “gentilmente” ofreció su aeronave privada.
Según informa Presidencia, Lacalle Pou y Bolsonaro dialogaron sobre la propuesta de flexibilizar la actividad comercial con otros países sin perder la calidad de miembros del Mercosur. “El próximo paso en el mundo moderno es la flexibilización para que cada país, aun perteneciendo, pueda avanzar”, planteó Lacalle Pou.
Luego en Punta del Este, Lacalle Pou y Bustillo recibieron al al presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez donde profundizaron la relación bilateral y coincidieron en la flexibilización del MERCOSUR.

Bustillo en Comisión de RRII de diputados

Francisco Bustillo y su equipo comparecieron por primera vez en la Comisión de RRII de Diputados, el 24 de Febrero de 2021, donde el canciller presentó sus principales objetivos para el periodo de gobierno.
Bustillo afirmo la necesidad de negociar con todo el mundo, y promover “una política de principios independientes, libre de condicionamientos ideológicos y tiene como premisa fundamental la prosecución y defensa del interés nacional”.
Pero después agregó que uno de los objetivos será “impulsar y fortalecer a la OEA como instrumento para la preservación y promoción de la democracia y el Estado de Derecho en el continente, para la promoción y protección de los derechos humanos, para fomentar y apoyar la seguridad en el hemisferio y para contribuir al desarrollo integral de sus pueblos”, lo que demuestra el alineamiento continental detrás de los EEUU, eso si, sin “ideología”.
Otro de los puntos estratégicos desarrollados por Bustillo fue el TIAR manifestando: “La actual Administración decidió retirar la denuncia del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca -TIAR- potestad implícita en el artículo 25 de dicho tratado. El retiro del TIAR debilitaba el sistema interamericano y privaba a nuestro país de hacer sentir su voz en ese ámbito de asistencia recíproca en materia de defensa colectiva y de seguridad hemisférica”
Sobre uno de sus objetivos centrales, el TLC del MERCOSUR con la Unión Europea, Bustillo aclaro que no está firmado, “se celebró hace un año y medio, pero lo cierto es que no hay acuerdo, sino un principio de acuerdo respecto a su cuerpo central; quedan cuatro o cinco temas fundamentales por cerrar, en los que no se ha podido avanzar en todo este tiempo”.
Sobre el resto de las prioridades del MERCOSUR Bustillo manifestó: “Además de trabajar para la rápida conclusión de las negociaciones que el MERCOSUR tiene en curso con Corea del Sur, Canadá, Singapur y Líbano, Uruguay está promoviendo el lanzamiento de nuevas negociaciones comerciales con Vietnam e Indonesia quienes han manifestado interés en negociar con el MERCOSUR. Durante el pasado año, se han logrado consensuar con Vietnam los términos de referencia para dar inicio a un posible proceso de negociaciones una vez que exista el aval entre ambas partes y se logre iniciar un proceso similar con Indonesia. Asimismo, el MERCOSUR mantiene un canal abierto con Japón a la espera de la formalización del interés de ese país de negociar con el bloque”.
Sobre China el canciller Bustillo fue claro: “En el marco de mi primer visita oficial como canciller a China hablaré del plan para el fomento de “manera conjunta” de la construcción de la Franja y la Ruta. La intención es acercarnos a China, firmar esto y avanzar en muchos otros trabajos y, Dios mediante, culminar este año con la visita del presidente de la República a China”. Más adelante agregó: “el primer mercado prioritario es la República Popular China, que es una de las pocas economías del mundo que recuperaría su crecimiento en 2021”.
Lo anterior es lógico, considerando que desde 2013 China es el principal destino de las exportaciones uruguayas.
Otro de los puntos centrales de su exposición fue que Uruguay preside la ALADI, quién ejerce el cargo es el ex canciller Sergio Abreu. Bustillo dijo: “En setiembre de 2020, el doctor Sergio Abreu fue electo secretario general de la ALADI para el período 2020-2023. Quiero agradecer públicamente a varios países: Argentina, Brasil, México, Cuba, Venezuela, que teniendo candidatos y apoyando candidatos, se avinieron a retirar esas candidaturas en favor de la candidatura del doctor Sergio Abreu…reitero mi agradecimiento al canciller de Cuba, con quien hablé, y también al de Venezuela”.
En síntesis lo claro es que Lacalle Pou y el herrerismo definen el rumbo de la política exterior del Uruguay, quizás “abriéndose paso a “codazos” como definió su peculiar estrategia el presidente de Uruguay en su reunión con su par paraguayo, utilizando una metáfora futbolística.
Lo que el presidente de Uruguay olvida, es que “para dar codazos” primero hay que jugar, y Uruguay en el “partido” de la política exterior no está ni en el banco de suplentes.
En el nuevo mundo multipolar de potencias y bloques regionales, no ya Uruguay, sino América Latina y el Caribe pueden quedar sin peso político significativo de no definir y acelerar proyectos y acciones comunes.
Porque una cosa es clara: si bien acusan a la izquierda de proyectos continentales ideológicos, por lo menos se tenía un rumbo de integración estratégica. Aquí se está en la incertidumbre total entre el “offside con Biden” y el acercamiento a China con visita incluida, lo que saludamos.
Y ojo con los codazos, no sea que veamos la “roja” al inicio del juego.