La dignidad de luchar

En este editorial abordaremos el tema de la Seguridad Social. Este ha adquirido centralidad por la propuesta de reforma jubilatoria presentada por el gobierno y la coalición de derecha, hoy en discusión en el Parlamento.
El Frente Amplio la ha rechazado, lo propio han hecho el PIT-CNT y varias organizaciones sociales, la central sindical ha convocado a un paro general parcial para este martes 15 de noviembre con ese motivo.
Es, sin duda, un debate sustantivo para el presente y para el futuro. Pero antes de profundizar sobre los fundamentos del rechazo a la reforma jubilatoria impulsada por el gobierno de derecha, es imprescindible referirse a otro hecho, ocurrido ayer, que tiene que ver con el presente de cientos de miles de jubilados y pensionistas y también con las ausencias, impresentables, que el proyecto de la derecha tiene.
Ayer la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (ONAJPU) realizó una multitudinaria manifestación que cubrió varias cuadras de 18 de Julio y terminó con un acto frente a Presidencia de la República.
El primer reclamo fue ser escuchados. Ni más ni menos. Es que hace más de un año le pidieron una entrevista al presidente, Luis Lacalle Pou, y nunca recibieron respuesta. Lacalle Pou, que está disponible siempre para atender a los empresarios tabacaleros o a los dueños de los grandes medios de comunicación y hasta redactarles decretos y proyectos de ley a medida, de manera expedita, no tiene tiempo ni siquiera de contestarle a un pedido de entrevista de los jubilados y pensionistas.
Estela Ovelar, presidenta de ONAJPU, resumió el reclamo de una manera conmovedora: “Aquí estamos, demostrando que envejecemos sí, pero con dignidad”. Sixto Amaro, secretario general de ONAJPU, dijo con firmeza: “Nos dicen que los adultos mayores somos un problema en el desarrollo financiero. Sin embargo, es sobre el lomo de los jubilados y pensionistas que se construyeron las bases para este hermoso país que tenemos hoy. Ahora no servimos y hay que matarnos de hambre. Señor Presidente queremos dialogar sobre estos temas”.
ONAJPU se movilizó por una amplia plataforma, reclaman atender la pérdida de poder adquisitivo que han tenido en estos dos años de gobierno de derecha, ya que sus jubilaciones y pensiones han ajustado por debajo de la inflación; fortalecer el Sistema de Cuidados, al que el gobierno le ha recortado recursos; atender la necesidad de vivienda de las y los jubilados de más bajos recursos, recuerdan que el gobierno se comprometió a brindar 607 viviendas, de las que no ha concretado ninguna; entre muchos otros reclamos.
El gobierno no escucha, no contesta. Ante la soberbia y el ninguneo la respuesta de las y los jubilados y pensionistas es la dignidad de organizarse y luchar.
¿Por qué decimos que esta movilización de ONAJPU referencia a la reforma jubilatoria que presentó el gobierno de derecha? Además de la obviedad de que es, justamente, una movilización de jubilados y pensionistas, afirmamos tal relación en la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué soluciones contempla la pretendida “Reforma de la Seguridad Social” de la derecha a los reclamos presentados ayer por miles de jubilados y pensionistas? La respuesta es: Ninguna.
Ese es un primer aspecto que fundamenta el rechazo a la reforma jubilatoria, su falta de integralidad, lo que hace que carezca absolutamente de cualquier tipo de respuestas a los problemas reales de la seguridad social. Por ejemplo, a todos los reclamos de los jubilados y pensionistas.
Lo que propone el gobierno, y presenta con el rimbombante título de “Reforma de la Seguridad Social”, es en realidad una reforma jubilatoria y deja afuera todo el resto del amplio universo de temas y problemas que aborda la seguridad social: los cuidados, la salud, la vivienda, los temas de la niñez, las prestaciones para las mujeres, las asignaciones familiares y un largo, larguísimo etc.
Tiene un defecto de origen adicional, grave, que condiciona todo su contenido: fue concebida y elaborada de espaldas a la sociedad. En lugar del “amplio Diálogo Social”, que recomienda la OIT para abordar los temas de la seguridad social, el gobierno convocó una Comisión de Expertos, donde, además, se hizo oídos sordos a todas las propuestas realizadas desde el PIT-CNT y el FA. En ese acotadísimo ámbito de discusión ni siquiera hubo tal discusión y las “recomendaciones” solo recogieron la visión oficialista.
Hay un tercer elemento sustantivo para fundamentar el rechazo, el argumento central para impulsar la reforma son los problemas de financiamiento del sistema. Pues bien, en la reforma que promueve el gobierno no se aborda el financiamiento. No hay ninguna propuesta para incrementar, por ejemplo, el aporte patronal, que es la mitad de lo que aportan las y los trabajadores: 7.5% contra 15%.
Los argumentos para rechazar la reforma jubilatoria son muchos, los explicó el FA, lo ha hecho el PIT-CNT y de manera muy fundamentada el Equipo de Representación de los Trabajadores y Trabajadoras en el directorio del BPS. Los hemos reflejado y lo seguiremos haciendo.
Pero hay una fórmula breve y concreta que explica el corazón del asunto: Con esta reforma jubilatoria de la derecha las y los trabajadores tendremos que trabajar más años, aportar más, para cobrar menos jubilación. Así de simple.
Esta reforma no soluciona ninguno de los problemas reales de la Seguridad Social. Al contrario, los agrava y encima recorta derechos.
Quienes se benefician con esta reforma son las AFAPs, ese espacio de negocio y lucro con la seguridad social de un reducido grupo de empresarios y bancos. Ellos si ven contemplada su aspiración de volver obligatoria la afiliación a una AFAP, ampliando su área de influencia y de captación de millones de dólares. Mientras Chile intenta limitar la influencia de las empresas privadas en la seguridad social, por el desastre que provocaron, aquí la derecha nos lleva hacia el modelo que en Chile fracasó. Insólito.
Por todas esas razones, y muchas más, el paro general del 15 de noviembre es de vital importancia. Entre otras cosas para, tomando el ejemplo de ONAJPU, reafirmar la dignidad del pueblo uruguayo y sus organizaciones y reclamar, con fuerza, que el gobierno salga de su burbuja y escuche.

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