Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

La impunidad, esa vergüenza nacional

0
337

Por Verónica Pellejero

Pedófilos, abusadores sexuales, apologistas de la tortura y los crímenes de estado. Hay una infección que recorre nuestro país de punta a punta, que transita sus arterias cursos fluviales, que penetra en la tierra y se saca fotos en los edificios importantes: la impunidad. Impunidad que siempre estuvo ahí, pero que con la vuelta de las clases dominantes a la administración del estado, y con el partido (cada vez más nítidamente) fascista Cabildo Abierto (CA), parece haber hallado un lugar cómodo y propicio para propagarse como la más asquerosa peste.

La vergüenza nacional es este contexto donde el oficialismo, cuenta en sus filas con pedófilos y violadores de menores, como se vió expuesto hace pocos días el caso de Oscar Fracuelli, Edil del Partido Nacional (PN) en Soriano, que fue imputado por abuso sexual a una niña de 9 años junto a otras tres personas. Asco da escribirlo. Repugnante resulta que personas así estén en cargos de poder en la administración del estado. Pero el abuso sexual y de funciones son relativizados por el Partido Nacional, como sucedió con Carlos Moreira intendente de Colonia que ofrecía pasantías a cambio de sexo. Fue Moreira quién renunció al Partido Nacional, pero está aún sobre la mesa el rumor que se presentaría a las elecciones departamentales bajo el lema del partido. A nadie se le mueve un pelo. Una palabra: impunidad. Otra situación vergonzante del PN es el militante de la lista 40 imputado en la operación Océano, de abuso de menores, donde también había sido imputado un militante de Ciudadanos, sector del Partido Colorado.

Pero esto no es todo, para colmo de lo aberrante y abyecto, la diputada Inés Monzillo de CA afirma que “los femicidas matan por la violencia que ejercen las mujeres sobre ellos”, quienes padecen “exceso de amor”, a la vez que, fiel a la retórica misógina y patriarcal de CA afirmó que no existe algo así como el odio hacia las mujeres, que los hombres matan por “frustración”. Una legisladora nacional, dando ese tipo de argumentos contra una tipificación aprobada por ley como es el femicidio, y frente a una emergencia nacional que solo en el mes de marzo terminó con la vida de 4 mujeres en diez días por hombres con los que mantenían una relación es peligroso e irresponsable, pero sobre todo inaceptable. A Ariana de 20 años la asfixió su pareja, a Gloria de 65 años la encontraron muerta tirada como una bolsa de basura en un monte, a una mujer de 34 años un ex militar con el que mantenía una relación le rompió la cabeza a pedradas, Zulema de 74 años fue asesinada a puñaladas por su ex pareja, y claro luego vinieron más “frustraciones”, más “excesos de amor” que se cobraron la vida de mujeres que según la diputada son victimarias y no víctimas.

La otra cara de la impunidad, en este gobierno no solo con un peso inédito de la ultra derecha fascista, sino (y quizás naturalmente) con una restauración del poder patriarcal, es la más aberrante, esa que quisimos creer debilitada, esa subjetividad que nunca duerme y está como un perro rabioso y odiador prendida a su invocación de un pasado de terror y cobardía: la que reivindica la dictadura y el terrorismo de estado. Es claro que misoginia, balbuceos dementes que justifican la violencia y a los femicidas, así como la reiteración de los delitos de abuso sexual en la coalición de gobierno se conectan sin dificultad con la defensa de la violación a los derechos humanos en la dictadura que hacen los cabildantes.

Esta impunidad es la que no vota el desafuero de Manini Ríos por esconder información sobre el triste y dolorosamente famoso Gavazzo, torturador, asesino y violador. Esta impunidad, colmo de colmos, es la que propone más amnistía a los delitos cometidos por militares durante el terrorismo de estado. Lo propone Raúl Lozano, coronel retirado, suplente en el senado, que en su intervención equipara como si se tratara de sinónimos (tal como lo hicieron las dictaduras) “terrorista, guerrillero, luchador social, como se quiera llamarlo” y defiende al pobre viejito que allá en 1972 disparó a un detenido «cumplió con su deber» y fue recientemente procesado.

Esta impunidad es la que cuelga el cuadro de Castiglioni de nuevo en la pared, según el jefe de policía por “justicia profesional” y, ya que está, nombra la sala para “fortalecer a la policía”, ¿Fortalecer en qué? ¿En qué se fortalece la policía reivindicando figuras nefastas del terrorismo de estado? Las víctimas que presentaron una carta en 2011 denunciando las torturas recibidas bajo la gestión de Castiglioni como Director General de Información e Inteligencia, enviaron una carta a Larrañaga, entre otras cosas le dijeron: “Su propio Partido Nacional fue objeto de saña represiva, siendo detenidos múltiples veces sus dirigentes y militantes, encapuchados y humillados». Pero a Larrañaga quién sabe si le importa, ahora lo sacó quizás por el malestar que generó, sin embargo en un principio le había restado importancia. Este es el gobierno del marketing, el garrote, el odio, la guita y ya saben, de la impunidad.

Hoy más que nunca esa pesada alianza que tienen los mancha y los hunde como aguafuerte el metal, porque están aliados a defensores de femicidas, encubridores de crímenes de lesa humanidad y fanáticos del terrorismo de estado. Hoy la coalición de derecha es solo lo que puede ser: una vergüenza nacional, una infección de odio e impunidad que solo el pueblo consciente y organizado podrá enfrentar, para seguir tiñendo nuestro país de esperanza, amor y justicia, contra su helado metal, su accionar brutal y su prepotencia oligarca, patriarcal y conservadora.

 

Comentarios cerrados.