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La música y el “peligro de extinción”

Una movilización convocada por la Unión Musical Independiente del Uruguay (UMI), tuvo lugar en la tarde de este lunes.
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Desde cerca de las 17.30 horas, los participantes se concentraron en la explanada de la Intendencia de Montevideo y desde allí marcharon hacia la Plaza Independencia.

En el comunicado explicativo de la actividad, la Unión Musical Independiente del Uruguay (UMI) señaló que la marcha es una acción para demostrar la situación en la que se encuentra el sector de la música.

“Todas y todos los músicos, trabajadores del sector y el público en general marchamos porque la música está en CTI”, destacaba el comunicado, que agregaba, “esta marcha no es sólo un llamado de atención a todas las autoridades, es un llamado de atención a la sociedad entera, a todas y todos los uruguayos”.

Tal y como describen en la comunicación, los trabajadores recuerdan que la Unión Musical Independiente del Uruguay es un colectivo de trabajadores de la música creado en 2019 «con la necesidad de reflexionar sobre las condiciones de trabajo en el ámbito de la música, buscar soluciones y afrontar la lucha por la mejora de las mismas».

“Hace más de un año que estamos sin trabajar o con grandes limitaciones, y la situación actual no ha hecho más que poner en total evidencia cómo nuestro trabajo no está correctamente amparado en el sistema de seguridad social”, denuncian los trabajadores en su comunicación pública.

Los convocantes a la movilización reclaman, “la vuelta urgente de los espectáculos públicos, especialmente en espacios abiertos (públicos y privados), bares y pequeñas salas”, así como, reclaman, “la implementación urgente del subsidio prometido hace dos meses por parte del Ministerio de Trabajo y su extensión por un plazo mínimo de 6 meses”.

A este reclamo se suma el del “pago urgente de los Programas, Fondos Nacionales y actuaciones adeudadas por parte del Ministerio de Educación y Cultura”, pidiendo, además, se concrete el 50% del pago prometido por la Intendencia de Montevideo, que fuera anunciado hace un mes, por parte del programa La cultura va por barrios.

Las y los trabajadores del sector, solicitan que, en atención a la situación por la que atraviesan se revise el actual sistema de aportes laborales para trabajadores de la cultura, “ya que este nos empuja a la informalidad”.

La convocatoria congregó a cientos de integrantes del colectivo, quienes recorrieron la principal avenida montevideana portando pancartas con la leyenda «La música en el CTI», una alusión comparativa con la situación sanitaria, para enfatizar que su situación se encuentra en situación crítica.

A lo largo del recorrido, se pudo escuchar diferentes instrumentos de viento y canciones desde los altavoces instalados para dar a conocer el estado crítico del sector.

Al arribar a Torre Ejecutiva, dos integrantes de la UIM, leyeron una proclama en la que plantearon que la marcha era un doble llamado de atención, para las autoridades y para la sociedad entera.

«Hace más de un año que estamos sin trabajar y con grandes limitaciones y la situación actual no ha hecho más que poner en total evidencia como nuestro trabajo no está debidamente amparado en el sistema de seguridad social», destacó el reclamo.

Atentos a ello, solicitaron la vuelta de los espectáculos públicos, en especial aquellos que pueden ser realizados en espacios abiertos, tanto público como privados, bares y pequeñas salas, que se encuentran clausurados desde finales de marzo y hasta, al menos, el 30 de mayo.

A diferencia de los grandes centros comerciales (como los Shoppings) que permanecen abiertos, los espectáculos públicos continúan prohibidos, un contraste que, denuncian, no se observa para otras actividades económicas, que sí concentran personas.

Los productores, músicos, técnicos y profesionales del espectáculo, han sido enfáticos al denunciar que, durante el breve tiempo en que las salas estuvieron abiertas, no hubo un solo brote de covid-19, algo que fundamentan en que, la trazabilidad era concreta y asegurada por la forma adoptada para la venta de las entradas, así como, por la observación del aforo reducido y los controles de temperatura al ingreso de los espectáculos.

 

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