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“La Peste” de Albert Camus y la actual pandemia

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Por Santiago Manssino

Con la situación actual de pandemia a causa del Covid-19 o Coronavirus,mucho se empezó a hablar de las obras literarias y cinematográficas que tocan temáticas relacionadas con las circunstancias del momento. Así, en los medios y en las redes sociales han resurgido distintas obras distópicas, cuentos como”La máscara de la muerte roja” de Edgar Allan Poe e incluso textos bíblicos como el Apocalipsis, así como otras no tan ominosas pero que están de alguna manera vinculadas a epidemias, como el Decameron de Bocaccio. Pero,sin dudas,una de las primeras obras literarias que vienen a la mente en este sentido es “La peste” del escritor francés Albert Camus, novela publicada en 1947.

Camus,que nació en Argelia siendo este país todavía colonia francesa, estuvo vinculado al existencialismo francés y luego desarrollo lo que se llamo”absurdismo”. Lo absurdo de la existencia y de la vida, de la muerte, de lo que le puede suceder a un individuo, de la imposibilidad de la realización individual y de la sociedad. Este sentido de lo absurdo encierra una visión pesimista y trágica de lo humano. Además de varios ensayos, como en “El mito de Sísifo”, esta visión también se ve plasmada en “El extranjero”, su primera novela de 1942. Sin embargo, más que una concepción cerrada es para Camus un punto de partida para construir un nuevo sentido que de respuesta a ese absurdo. Ese sentido lo vemos en “La peste”.

En esta novela se narra como se inicia y desarrolla una epidemia de peste bubónica, y luego también pulmonar, en la ciudad argelina de Oran, las medidas de las autoridades, las consecuencias de todo esto en la vida cotidiana de la población, sus consecuencias sociales, sus consecuencias en la vida individual y los vínculos afectivos, y principalmente el combate contra la enfermedad de médicos y voluntarios. Todo esto a través de un grupo de personajes, algunos  que estaban de paso por la ciudad cuando estalla la epidemia, otros habitantes naturales de allí,como se relacionan,sus distintas visiones. 

El protagonista, quien al final se revela también como el narrador, “el cronista”que narra desde un punto de vista que trata de ser omnisciente, es el doctor Bernard Rieux, cuya mujer se vade viaje a tratarse de una “enfermedad cruel” justo antes que muriera la primera víctima,el portero de su edificio, y que enfrenta la peste desde el primer momento, recorre la ciudad y se relaciona con una serie de personajes. Uno de ellos es Jean Tarrrou,quien escribe un diario de lo que va sucediendo y es el organizador de las brigadas sanitarias voluntarias. Está Rambert, un periodista parisino que va a la ciudad para hacer un informe cuando declaran la clausura de las puertas, quiere escapar para reencontrarse en París con su amada, pero se decide finalmente a formar parte de la brigada, está el cura Paneloux, quien adjudica la peste al castigo divino por los pecados de la población de la ciudad, el empleado del ayuntamiento Joseph Grand que ayuda con las estadísticas y la documentación a las brigadas, aunque eso le suponga retrasar su “trabajo”,su gran obra literaria, etc. Lo central es que todos los personajes se ven enredados en una tragedia colectiva, y todos, salvo el señor Cottard, tienen la lucidez,la conciencia,de que la salida a esa tragedia es, justamente, colectiva, o no es. La única forma es luchar contra la peste en conjunto, aunque por momentos pareciera que la ciudad entera perecerá. 

El primer signo ominoso es la aparición por todas partes de ratas muertas, cientos,miles,que agonizan vomitando sangre. Luego sobreviene la primera muerte, la del portero Michel, quien se contagia muere a los pocos días. Las primeras víctimas se dan en los barrio altos, barrios pobres, luego se va extendiendo por toda la ciudad. Llega la orden de clausura de las puertas, nadie entra ni sale. Mueran de a cientos por semana, en número cada vez más ascendente. El espacio del cementerio es insuficiente y se abren fosas comunes,aún así esto no alcanza y se comienzan a cremar cientos de cuerpos cada noche. Se implementan campamentos para quienes deben estar en cuarentena. El doctor Rieux y los hombres de los equipos sanitarios se ven desesperados, pero actúan con heroísmo (heroísmo que relativiza narrador) haciendo todo lo posible. 

Hay grupos que queman las casas donde hubieron apestados. Escasean los productos, hay desabastecimiento, aumento excesivo delos precios, mercado negro y contrabando, esto genera protestas sociales y represión, y escaramuzas en las puertas dela ciudad entre grupos que quieren escapar de la ciudad y las guardias militares en las puertas de la ciudad. Nada hace pensar que la peste se va a detener.

Finalmente uno de los personajes importantes,Joseph Grand, enferma. Cuando todo indica que va a morir, se recupera. Empiezan a aparecer casos similares y a descender las muertes y los contagiados. La enfermedad retrocede hasta que se la considera controlada y  luego se declara su fin con la reapertura delas puertas de la ciudad. Toda la ciudad festeja y hay gran algarabía.

Se narra así como la epidemia profundiza la desigualdad social. También se pone especial atención en el sentimiento de aislamiento y exilio de los habitantes de Oran,la angustia que eso les produce, lo terrible de los casos de la separación amorosa, la incertidumbre de tal vez no ver nunca más al ser amado. 

El elemento central es la Peste como símbolo del mal, como una fuerza bestial y devoradora. Es la injusticia,el asesinato, el sufrimiento brutal, gratuito y absurdo, la muerte sin sentido. Este libro fue publicado en 1947, poco tiempo después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, durante la cual París había sido ocupada. La enfermedad es, también,el nazismo. Es el síntoma de una sociedad fundada en un sistema moral y político equivocado, basado en el privilegio de los poderosos, en el castigo, la muerte y la guerra. 

Jean Tarrou lo dice la noche que tiene un momento para hablar con Rieux sobre quién es y porqué decidió ayudar el doctor en el combate contra la enfermedad. A partir de presenciar un juicio donde sentenciaban a muerte a un hombre nació su sentimiento de rebelión contra la pena de muerte,contra el asesinato, contra la injusticia de matar a alguien indefenso, contra la injusticia y la guerra. Desde ese momento decidió luchar contra ello,y esto es lo que considera como “la peste” que aqueja a la humanidad. Tarrou afirma que “hay plagas y víctimas, y nada más…” y que desde hace mucho tiempo decidió ponerse del lado de las víctimas. También que si se convierte en plaga “…por lo menos será contra mi voluntad. Trato de ser un asesino inocente.” Pero también están los que verdaderamente luchan contra la peste, contra las plagas, en todas sus formas: “ Claro que tiene que haber una tercera categoría: la de los verdaderos médicos, pero de estos no se encuentran muchos porque debe ser muy difícil. Por esto decido ponerme del lado de las víctimas, para evitar estragos. Entre ellas, por lo menos, puedo ir viendo cómo se llaga a la tercera categoría,es decir a la paz.” 

El doctor Rieux,Tarrou y los otros personajes principales pertenecen a esa categoría de “verdaderos médicos” y están dispuestos a entregar su vida. Rieux se entera por carta de la muerte de su mujer; Grand se contagia y casi muere; Tarrou, cuando ya la enfermedad está en retroceso y falta poco para la liberación de la ciudad, se contagia y muere. En ellos están representados los que combaten el terror. En el señor Cottard, que iba a ser condenado a prisión y el proceso fue frenado por el nuevo estado de cosas; que se relaciona con negocios de contrabando y “acumula una pequeña fortuna”; que le va bien con la peste y no quiere que termine; que se va poniendo nervioso y finalmente  desquiciado y violento cuando la la ciudad festeja su libertad; en él están representados aquellos obtienen ganancias de la tragedia colectiva, y por lo tanto son indiferentes aunque la muerte los rodee; su sentimiento es el contrario a la solidaridad y la empatía.

La rebelión y la lucha, la empatía, la solidaridad, el sentido de lo colectivo, la sensibilidad ante la tragedia humana, son las respuestas que Camus encuentra frente a la aparente absurdidad de la existencia humana,de la muerte y de la estructura de la sociedad. Rebelarse contra todo lo injusto y absurdo, aunque se tenga que hacer una y otra vez. Esto también aparece en su ensayo “El hombre rebelde”.

La pandemia actual, con toda su realidad, es también un síntoma una sociedad global enferma,basada en la concentración de la riqueza y del poder en unos pocos, basada en la desigualdad, la violencia,la guerra,la muerte. La pandemia y sus efectos sociales y económicos deben tener la respuesta colectiva de lucha y rebeldía, de la solidaridad y la sensibilidad; la cura de la otra peste,esa de la que somos parte, pues “todos vivimos en la peste…” y “…hay que hacer todo lo posible para no ser un apestado…”, tiene la misma respuesta, aunque las plagas, de manera inquietante, vuelvan una y otra vez a insistir,como concluye el doctor Rieux:

“Pero sabía que, sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva. No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y que sin duda deberían seguir haciendo contra el terror y su arma infatigable,a pesar de sus desgarramientos personales,todos los hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitirlas plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.”   

 

Novela.

Albert Camus.

Primera edición:1947

Edición usada: Debolsillo, Buenos Aires, 2012

Traducción: Rosa Chacel.

 

 

 

     

 

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