La victoria contra el miedo

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A 40 años del plebiscito de 1980 se presenta una investigación sobre la campaña.

El pasado martes 24 de noviembre, con las oratorias de la integrante del colectivo Amigas y Amigos del Museo de la Memoria, Antonia Yáñez, la directora del INDDHH, María Josefina Plá y la periodista Alejandra Casablanca, se presentó en la sala Zitarrosa el libro “La victoria contra el miedo. La campaña del plebiscito de 1980”, del periodista y magíster en Comunicación Política y Campañas Electorales, Marcel Lhermitte. 

Se trata de una investigación que recoge, a través de testimonios de protagonistas de la época y material de archivo, la lucha de nuestro pueblo contra la maquinaria propagandística gubernamental y la política del miedo de la dictadura cívico – militar.

En el libro se analiza el contexto político de la época, cuál fue el rol de los partidos políticos, las organizaciones sociales, los medios de comunicación y el de las encuestas, qué papel jugó el debate y fundamentalmente la batalla que dieron miles de militantes anónimos desde la clandestinidad para vencer en las urnas la propuesta del gobierno de facto.

En exclusiva para los lectores de EL POPULAR transcribimos el capítulo Trabajadores y estudiantes, que consta en el libro.

Trabajadores y estudiantes

LA C.N.T. SALUDA A LOS TRABAJADORES DE TODO EL MUNDO ANTE UN NUEVO 1RO. DE MAYO. Por un decreto de la dictadura pretende obligar a que el 1ro. de Mayo se celebre el 5.- Pero el 1ro. DE MAYO, y no el día que al gobierno se le ocurra, los trabajadores de todo el mundo rememoran a los mártires de Chicago, y a todos aquellos que cayeron en la lucha por la defensa de sus hermanos de clase.

Ese fue el texto mimeografiado de un volante que repartió la central de trabajadores, que era antecedido por un 1ro de Mayo manuscrito con una letra imprenta un tanto infantil y precedido de un CNT que ocupaba casi la mitad del papel, cuyas letras estaban rayadas en su interior.

Se sabe al menos de otros dos volantes que los trabajadores uruguayos repartieron y que fueron mimeografiados con letra manuscrita. Uno decía: 1º de mayo la lucha por salario, amnistía, libertades y cultura. Viva la CNT; y el otro, 1º de mayo de lucha no se borra por decreto. CNT.

Como denuncian los impresos, la dictadura había tomado la iniciativa de cambiar la fecha del feriado del 1 de mayo, que caía un jueves en 1980, trasladándolo para el lunes 5, claro está que sin saber que ese era el día del natalicio de Karl Marx. Esta iniciativa generó el malestar y la resistencia de los trabajadores que desde la clandestinidad recordaron el Día de los Trabajadores bajo la consigna de “por amnistía, libertades, salario y democracia”.

Los colectivos de trabajadores clandestinos proponían no concurrir a trabajar el 1 de mayo. En tanto, hubo sindicatos que aprovecharon para pronunciarse individualmente. AEBU (Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay) emitió una carta abierta dirigida al ministro de Trabajo del gobierno cívico-militar, mientras que el SUNCA (Sindicato Único de la Construcción y Afines) realizó una declaración clandestina que se difundió en las obras.

En los distintos lugares laborales se tomaron diferentes medidas, que fueron desde la ausencia de trabajadores, paralización de actividades, detención momentánea de tareas, etc. En tanto, el régimen militar desató una gran represión, con la lamentable consecuencia del asesinato del obrero metalúrgico Jorge Reyes, frente a la empresa Nordex.

Después de la Huelga General del año 1973 cuantitativamente era poco lo que quedaba en pie en el ámbito sindical. La dictadura prohibió y persiguió sistemáticamente a los colectivos de trabajadores, estudiantes organizados y organizaciones sociales, aunque muchos lograron resistir y continuar con sus tareas desde la clandestinidad.

Con la CNT y los sindicatos ilegalizados, solo había organizaciones clandestinas, que fundamentalmente trabajaban apoyando a las familias de los presos políticos. Formalmente no había nada, más allá de que en algunas empresas existía una coordinación que negociaba los salarios con las patronales o que algunas sedes gremiales no habían sido cerradas, y que por lo tanto servían como furtivos espacios de encuentro. Sí existía prensa clandestina que se confeccionaba de manera muy artesanal.

“No existía el sindicalismo en 1980, había trabajo clandestino, pero sin mayor coordinación”, asegura cuarenta años después Richard Read, quien en ese entonces ya formaba parte de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB).

Contrariamente a esa afirmación, el periodista Gabriel Mazzarovich y el historiador Universindo Rodríguez, en un artículo titulado Hace 30 años, el pueblo impidió el fraude y dijo NO, afirman que “la CNT, a pesar de los golpes de la represión, nunca dejó de funcionar y de editar su boletín”, al mismo tiempo que conformaba una coordinación, con presencia en 35 países, para denunciar los atropellos de la dictadura y sostener la “solidaridad con la lucha clandestina” 1.

“La CNT clandestina mantiene su funcionamiento integrada su conducción por dirigentes de gremios públicos y privados y con una referencia permanente en su histórico presidente José Pepe D´Elía, que a pesar de estar sometido a vigilancia permanente, desarrolla una labor ininterrumpida sobre todo desde el local de la UITA” 2 , dice el artículo referido.

Dentro de las tantas labores de resistencia que encabezaron los trabajadores, estaba el contactar a quienes hubieran estado vinculados con antiguos colectivos gremiales, con el objetivo de pasar información en general, y sobre el plebiscito de 1980 en particular.

Un testimonio de eso lo da Eduardo Lalo Fernández: “en aquella época yo tenía la responsabilidad de contactar con militantes de AEBU del interior. Serían cuarenta o cincuenta en todo el país. Se les daba la directiva de que AEBU votaba NO”.

Juan Pedro Ciganda, también integrante de AEBU, en su libro Sin desensillar… y hasta que aclare, narra una anécdota sumamente pintoresca que grafica una acción de campaña de los trabajadores organizados. “En el 80 con el Lalo Fernández y otros compañeros habíamos quedado de pegotinear por el NO. El asunto era entrar a boliches y pegar en los baños. Uno iba por cada acera de 18 de Julio. Llegamos a (la pizzería) La Papoñita, ahí en 18 de Julio y Minas. El problema es que no tenía saliva y justo entró un loco al baño. Y yo en el baño, con los pegotines en la mano y sin saber qué hacer… Conclusión, oriné sobre los pegotines y los pegué. El susto hace maravillas en cuanto a la capacidad de improvisación” 3.

Ciganda asegura en su libro que los sindicatos mantenían “vínculos y lazos” con los partidos políticos, fundamentalmente con las organizaciones de izquierda, con quienes tenían “códigos genéticos comunes”, más allá de excepciones. Claro está que muchos de los que participaban activamente en los colectivos clandestinos de trabajadores también tenían militancia partidaria, lo que facilitaba que pudieran tener encuentros e intercambios con distintos actores políticos.

“Los diálogos suponían a veces avances pero esto no era necesariamente así. Más el camino se recorrió, y estimo que con resultados que finalmente fueron positivos para toda la brega antidictadura” 4. Entre los dirigentes con los que se mantuvieron reuniones se destacan Jorge Batlle, Carlos Julio Pereyra, Julio María Sanguinetti, Humberto Ciganda, Alberto Zumarán, Luis Ituño, Víctor Vaillant, Manuel Flores Silva, Luis Mosca, Juan Manuel Petit, etc.

En 1980 Ciganda también visitaba, junto a Lalo Fernández y Guillermo Álvarez –los tres dirigentes de AEBU–, la redacción de El Día. “El anfitrión regular era Jorge Otero (periodista de filiación batllista). Un tipo brillante con el que daba gusto charlar y polemizar. Estaba convencido que la salida política pasaba por el SI a la reforma constitucional promovida por los militares. Era una máquina de hablar con sagacidad y buen humor” (…) Los diálogos “eran duros, fuertes y con gran altura. El hombre daba mil argumentos aunque en definitiva siempre culminaba atribuyéndole a la opción del NO el carácter de apuesta al vacío, de salto a la nada. Con el tiempo nos llamó expresamente para decirnos que se había equivocado” 5.

Pocos días antes del plebiscito, formalmente pero en forma clandestina, la CNT convocó a los trabajadores a votar por el NO. Ante ese llamado, el diario El País, en su edición del 26 de noviembre, en un editorial titulado ¡La CNT con el NO! Expresaba: “era el detalle que nos faltaba para saber que estamos en el buen camino junto a la ciudadanía uruguaya que apoya el SI. Porque para nadie puede ser un secreto que la CNT, felizmente eliminada de nuestro país, era un simple apéndice del Partido Comunista, dedicada a promover la agitación y huelgas continuas para destruir la economía uruguaya y dejarnos a merced de algún candidato a émulo de Fidel Castro”.

Resistencia estudiantil

La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) había sido ilegalizada en 1973, al igual que la CNT, por la dictadura cívico militar. Cuatro años después, en 1977, los estudiantes comenzaron a entablar conversaciones para recrear una estructura de organización estudiantil clandestina, mucho más reducida lógicamente.

Un año después, en 1978 sucedió un hito importante dentro de lo que fue la militancia estudiantil. Se trató de una huelga de 43 días que realizaron los estudiantes de la Facultad de Veterinaria, logrando nada más ni nada menos que la renuncia del decano Gustavo Cristi, hermano del general que fue pilar del gobierno represor.

Por esos meses comenzó a organizarse en cada facultad una Asociación de Estudiantes, como fue el caso de Medicina que refundó la AEM (Asociación de Estudiantes de Medicina), que estaba integrada por dos personas por generación, que se encargaban de reunirse y coordinar acciones de resistencia en general. Antes del plebiscito de 1980 todas las facultades tenían una asociación de ese tipo.

Con esa mínima estructura los estudiantes comenzaron a hacer diferentes actividades, como las manifestaciones espontáneas. Los que participaban de la misma se convocaban en un punto determinado de la ciudad, se confundían entre la gente que ocasionalmente estaba en el sitio y en determinado momento, en forma sorpresiva, alguien daba la señal y comenzaban a hacer una marcha que podía durar una o dos cuadras, luego se dispersaban rápidamente para no ser detenidos.

Los estudiantes también organizaban pintadas contra la dictadura y confeccionaban volantes propagandísticos, impresos a mimeógrafo, que los tiraban al aire en las paradas de ómnibus en las horas pico para luego salir corriendo y desaparecer antes de ser identificados.

Estas acciones tenían como objetivo “mantener viva la protesta”, según afirma José Bayardi, que en ese momento era estudiante de la Facultad de Medicina y militante independiente, dentro de un colectivo estudiantil en el que generalmente predominaban comunistas y socialistas.

La creatividad por lo general es una característica de las nuevas generaciones, y eso se confirmó también en los diferentes tipos de actividades de resistencia contra la dictadura primero y a favor del NO a la reforma constitucional después. “El plebiscito nos dio un nuevo punto desde el cual poder acumular la resistencia”, subraya Bayardi.

De esa forma desde las distintas facultades de la Universidad de la República comenzaron a surgir revistas vinculadas a difundir el conocimiento académico, por lo tanto no podía ilegalizarlas. Desde esos medios se aprovechaba para analizar también la coyuntura en forma sutil. Más adelante incluso se logró una coordinación general de todas las publicaciones a través de un espacio denominado Interrevistas.

También, en el caso de Medicina, se aprovechó que el régimen instauró el examen de ingreso a esa Facultad. Esta acción motivó a los estudiantes a organizar academias para preparar dicha instancia. Allí se estudiaba realmente pero también en esas reuniones se militaba políticamente.

Algo similar acontecía con las cooperativas de apuntes. Los estudiantes se congregaban para trabajar en las distintas materias de la carrera y resultaba un momento propicio para intercambiar información y coordinar otras acciones.

Bienestar estudiantil organizaba actividades deportivas tales como campeonatos de fútbol, en donde los estudiantes participaban masivamente de la práctica del deporte más popular entre los uruguayos, pero en la previa y en el post partido las charlas no se circunscribían exclusivamente a la estrategia del juego 6.

Los estudiantes también crearon una movida de murgas, que puede considerarse quizás como un antecedente de lo que actualmente es la murga joven en Uruguay. Cada facultad tenía su murga. Actuaban en actividades sociales, en los anfiteatros universitarios o en los asados de los amigos y corrían con la suerte de que no eran censuradas por su carácter de “amateur”. Funcionaba como un grupo de amigos, por lo tanto se podía disponer del tiempo de los ensayos para tratar otros temas, además de cantar letras coyunturales sin restricciones.

Más allá de las libertades que se le cercenó a toda la población, a los estudiantes además “en esa época no se nos permitía ir a clases con el pelo largo, o ir de la mano con la compañera. Los hombres entraban por un lado y las mujeres por otro. Tampoco se podía tener un pullover sobre los hombros”, recuerda Bayardi.

“El proceso de participación estudiantil fue un proceso de acumulación de malestares, de contactos que se fueron tejiendo artesanalmente, porque no había una red interfacultades pero sí se generaban contactos. Claro que no todos los estudiantes se comprometían con la militancia. Algunos iban solo a estudiar, pero en general la gran mayoría nos miraban con buenos ojos e incluso nos cubrían”, remata el entonces dirigente estudiantil clandestino.En lo formal, y desde la clandestinidad, la CNT y la FEUU emitieron un mensaje conjunto instando a votar por el NO, del cual imprimieron unas 30 mil copias. “Esta etapa actual que debe congregar a todos los orientales honestos, es la de enfrentamiento a la dictadura en sus intentos por institucionalizarse. Llamamos pues a todos los orientales patriotas, sean cuales sean sus ideas, filosóficas, políticas, religiosas, para que aúnen esfuerzos para derrotar con un NO categórico, las pretensiones de la dictadura de eternizarse en el poder”, narraba el texto 7.

Citas:

  1. Mazzarovich, Gabriel y Rodríguez, Universindo. Hace 30 años el pueblo impidió el fraude y dijo NO, publicado en un boletín del PIT CNT en 2010, al conmemorarse 30 años del plebiscito constitucional.
  2. Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA).
  3. Ciganda, Juan Pedro. Sin desensillar… y hasta que aclare. La resistencia a la dictadura, AEBU, 1973 – 1984. Testimonio de Eduardo Márques, página 64.
  4. Ciganda, Juan Pedro. Sin desensillar… y hasta que aclare. La resistencia a la dictadura, AEBU, 1973 – 1984, páginas 141 y 142.
  5. Ciganda, Juan Pedro. Sin desensillar… y hasta que aclare. La resistencia a la dictadura, AEBU, 1973 – 1984, páginas 141 y 142.
  6. El Servicio Central de Bienestar Universitario es el centro de los servicios sociales de la Universidad de la República. Sus principales actividades se cumplen en las áreas de salud, becas, cultura, deporte, alimentación y recreación teniendo como principal objetivo mejorar la calidad de vida de trabajadores/as y estudiantes, explica la página web del organismo.
  7. Mazzarovich, Gabriel y Rodríguez, Universindo. Hace 30 años el pueblo impidió el fraude y dijo NO. Publicación del PIT CNT a 30 años del plebiscito constitucional de 1980.