Las lágrimas de Lula

Emir Sader

En 2002, hace exactamente 20 años, Lula lloraba haciendo el discurso de su primera investidura como presidente de Brasil. Lloró afirmando que aquel era el primer diploma que obtuvo en su vida. Y reafirmó el coraje del pueblo brasileño al elegir como Presidente a alguien que nunca había tenido un diploma universitario.

Hoy lunes, Lula repitió aquella emoción. Y lloró aun más que la primera vez. Agradeció en nombre de su partido, el PT, todos los votos que le permitieron volver a ser Presidente de Brasil. Afirmó que el diploma, luego de un largo y tenso proceso electoral, es para el pueblo brasileño y todos los que han resistido en la defensa de la democracia. Lula hizo un discurso de apología de la democracia y de la necesidad de defenderla cotidianamente. Reafirmó cómo el proceso electoral fue la disputa entre la democracia y sus verdugos.

En su discurso recordó todo lo que ha sufrido, sobretodo en los últimos años en la prisión, condenado como inocente. Y en los ataques degradantes de los medios de comunicación que lo tildaron de corrupto y ladrón.

El acto fue un reconocimiento de cómo la democracia fue violentada, de cómo Lula fue víctima de mentiras. Y de cómo la historia de Brasil en los últimos años fue un tiempo de mentiras, de autocracia, de represión, de la vergüenza de ser brasileño y del aislamiento del país en el mundo.

Después de Lula habló el Presidente del Tribunal Superior Electoral, Alejandre de Moraes, quien afirmó que los responsables por todo lo que ha pasado en Brasil en los últimos años tienen que ser identificados, acusados y pagar las penas correspondientes.

Se ha cerrado el proceso electoral y ahora Brasilia va a vivir un nuevo día histórico: Lula recorrerá la Explanada de los Ministerios en un coche abierto y volverá a subir la rampa del Palacio del Planalto.

El equipo de Lula ya comenzó a formarse. Los ministros de Economía, Defensa, Relaciones Exteriores, Justicia y de la Casa Civil, fueron anunciados. Y los ministros de Cultura y Derechos Humanos. En el resto de la semana será definida la cantidad de ministerios –más de 30– y los ministros. Lula dijo que ya tiene definido el 80% de los ministros, además del presidente de Petrobras, del Banco do Brasil, de la Caja Económica Federal y del BNDES (Banco Nacional del Desarrollo Economico).

El sentimiento de alivio es generalizado en el país. Un país que ya ha empezado a cambiar. Los aires son mucho mas livianos, la gente se siente mas alegre y distendida. Bolsonaro ha desaparecido, aparece sin hablar o, cuando habla, no deja de llorar: la última vez, abrazó a una inocente niña de manera patética.

Las lágrimas de Lula lavan su alma y el alma de todos los brasileños. Brasil ha dado vuelta a un período catastrófico, difícil, pesado, miserable. El diploma de presidente ya está en manos de Lula. El tema jurídico está resuelto. Queda el inmenso desafío de volver a rescatar a Brasil de las más grandes desigualdades que ha tenido en toda su historia.

Fuente Página 12

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