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Máquinas, capitalismo y explotación laboral: las innovaciones de Amazon

Lo que hasta ahora había sido considerado como uno de los principales atractivos para trabajar en Amazon, se encuentra en riesgo.
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La compañía ha instalado cámaras en las furgonetas de reparto para el control de los trabajadores y con ello, señalan los empleados, el atractivo de la soledad e independencia en el trabajo de cada día, comienza a desdibujarse.

La instalación del sistema Driveri por parte de Amazon, implica que los trabajadores de reparto tengan varias cámaras que graban constantemente la actividad que realizan.

“Están preocupados por su privacidad al tener cámaras que vigilan hasta cada bostezo”, consigna KaosenlaRed.

El nuevo sistema de vigilancia, supone un cambio en los ritmos de trabajo que agrega un plus de tensiones a los trabajadores quienes temen por la violación de su privacidad.

El nuevo sistema monitoriza de forma permanente la conducción de los trabajadores, sus movimientos e incluso sus expresiones faciales.

“Sé que estoy trabajando, pero, estoy preocupada incluso de rascarme la nariz. Me da miedo quitarme el pelo de la cara, ¿sabes?”, aseguró a Business Insider una conductora radicada en Oklahoma, Estados Unidos.

El hecho conduce, como se evidencia en lo declarado por la trabajadora, que algunos trabajadores reconozcan que han comenzado a experimentar “cierta paranoia respecto a lo que estas cámaras registran y cómo ello pueda ser usado para posibles sanciones y/o castigos.

Las cámaras de la gigante trasnacional están ubicadas en los parabrisas y emiten alertas sonoras cuando los repartidores se equivocan en un trayecto.

Varios trabajadores que fueran entrevistados por Business Insider, narraron sus experiencias con la condición de no ser citados por temor a posibles sanciones y/o despidos.

Si bien reconocen que las cámaras pueden ser útiles para algunas situaciones, como choques o situaciones peligrosas, señalan como ejemplo, su preocupación principal radica en desconocer cómo esta tecnología impacta en su productividad, así como, en la satisfacción de necesidades básicas como orinar.

“Tenemos cero privacidades y ningún margen de error”, afirmó un conductor con base en California (EEUU).

Mientras el fabricante del sistema se ha negado a realizar declaraciones sobre lo expresado por los trabajadores, Amazon, a través de un representante ha emitido un comunicado donde informó “que las cámaras se utilizan para asegurar la seguridad de los conductores y las comunidades”.

De acuerdo a la empresa, en el período de prueba realizado “entre abril y octubre de 2020, los accidentes cayeron un 48%, las violaciones de las reglas de tráfico un 20%, los conductores que no usaban el cinturón de seguridad se redujeron un 60% y las distracciones bajaron un 45%”.

“No creemos en las críticas interesadas que consideran que estas cámaras están para otra cosa que no sea la seguridad”, añade el comunicado de Amazon.

El nuevo sistema de cámaras instalado en las furgonetas de Amazon, denominado Driveri, ha sido desarrollado por Netradyne, “una compañía de transportes que utiliza inteligencia artificial para monitorizar flotas de conductores”.

El sistema, se ubica en el interior del parabrisas e incluye cuatro cámaras: “una que apunta a la carretera, dos que apuntan a los lados, y otra que mira al interior, hacia el conductor. Unidas, las cámaras ofrecen una cobertura de 270 grados”.

El período de grabación es constante a partir del encendido del vehículo, pero al hacerlo los trabajadores quedan sin aire acondicionado en el vehículo.

Si se interrumpe el encendido, “los conductores en zonas con calor extremo durante el verano tendrían que elegir entre la privacidad o el aire acondicionado cuando tomen sus descansos”.

Como respuesta a las críticas, Amazon “asegura que el sistema no recoge audio, ni se puede ver en directo, lo que supone que los transportistas no pueden ser vigilados en tiempo real mientras conducen”.

“Las cámaras suben las grabaciones solo cuando detectan uno de los 16 ítems que vigilan, como un frenazo o un cinturón de seguridad sin abrochar, y esas imágenes solo pueden ser visionadas por un grupo limitado de personas autorizadas”, aseguró Karolina Haraldsdottir, gerente de reparto de última milla de Amazon.

La información sobre el sistema Driveri indica que este emite alertas con sonidos en cuatro situaciones: “un problema con los frenos, distancia de seguridad inadecuada, exceso de velocidad o distracciones en la conducción”.

En su defensa, la compañía asegura que solo se compartirían las grabaciones con terceros, como la policía, en aquellos casos en que “se detecten situaciones de peligro”.

La instalación del nuevo sistema ha traído como efecto que algunos trabajadores decidan abandonar la empresa, uno de los renunciantes, un conductor de Amazon, aseguró a Reuters “que las cámaras fueron el último empujón que le hicieron irse de la empresa, ya que para él son tanto una violación de la privacidad como un ataque a la confianza”.

Las molestias de los conductores se sustentan, además, en el modo en que el sistema emite sus alarmas, “recibo una notificación de distracción en la conducción incluso cuando cambio la emisora de radio o bebo agua”, aseguró otro trabajador a la revista de negocios.

Los repartidores de Amazon, han señalado reiteradamente sus preocupaciones por cómo el sistema afecta su privacidad.

“Varios conductores aseguran que temen que bostezar mientras conducen”, por temor a que el bostezo sea “considerado como una infracción”.

Otros, que se ven “obligados a orinar en una botella para cumplir los plazos, les preocupa que les graben en situaciones incómodas”.

Bronwyn Brigham, una repartidora radicada en Houston (Texas) que ha utilizado camiones equipados con el sistema Driveri durante dos semanas, relató a Business Insider “que la presencia de las cámaras le hace sentir como si estuviera siendo constantemente observada y le genera preocupación sobre cómo gestionar sus necesidades en la furgoneta”.

“Tengo que utilizar Depends (un tipo de pañal para adultos) porque tengo 56 años. Si se empapan, necesito cambiármelos. Como las cámaras están encendidas, si tengo que cambiármelo, me están viendo”, explicó.

“Teniendo en cuenta que tenemos que orinar en botellas, ¿no es esto estar observado?”, agregó otro repartidor consultado por Business Insider.

Las notificaciones del sistema de vigilancia son otro de los aspectos criticados y han sido calificadas como “voces que inducen a la ira e instrucciones diseñadas para hacerte ir más lento”.

Uno de los trabajadores de reparto entrevistado por Business Insider, afirmó que el sistema Driveri obstruye el ángulo de visión al conducir, dificultando visualizar los números en las casas, o a niños que puedan estar jugando en las calles.

“Ha habido veces que miro y no hay nadie, y de repente aparece un niño justo de donde la cámara obstruye la vista”, aseveró.

Junto a ello el temor se acrecienta cuando es necesario hacer uso de los celulares para encontrar algunas direcciones.

La presencia del sistema, hace que los conductores evalúen que la acción pueda ser interpretada por el sistema como una infracción e implique, en consonancia, una sanción.

De modo que, agregan, el sistema está hecho para “ir más despacio, haciendo más difícil entregar todos los paquetes que se espera que entreguen en una jornada, que pueden ser hasta 300”.

Brigham, la repartidora de Houston, aseguró “que está esforzándose al máximo posible para conducir de la forma más cauta, ahora que tiene las cámaras instaladas, por lo que está yendo más lenta. Si no es suficientemente rápida, asegura, recibirá una llamada de su supervisor, diciéndole que va por detrás de las entregas que tiene programadas”.

“El trabajo se trata de ir rápido, pero estas cámaras y otras políticas de Amazon están diseñadas para hacerte más lento”, afirmó otro conductor de la gigante empresa de entregas.

Para algunos de los trabajadores, las cámaras del sistema les han permitido ver las condiciones “extremas” en las que realizan su trabajo, “me gusta mi trabajo, pero parece que está pensado contra mí”, declaró a Business Insider, un conductor de California.

“La parte que más me molesta es que estamos siendo observados por una máquina, y que esta máquina es la que juzga si estamos haciendo algo mal o no, o si nos quedamos sin trabajo”, enfatizó el repartidor de Oklahoma.

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