Mientras pocos ganan, millones mueren

Las juntas de accionistas de las grandes empresas farmacéuticas comenzaron el pasado 22 de abril sus reuniones y durante ellas se procederá a discutir, entre otras cosas, los pagos a sus inversionistas.
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Las primeras farmacéuticas en reunirse son Pfizer y Johnson & Johnson, posteriormente lo harán Moderna y AstraZeneca.

Organizadas en Estados Unidos y Gran Bretaña, las reuniones de los accionistas han concitado la presencia de protestas por el marcado proceso privatizador de las vacunas producidas para enfrentar el Covid-19.

Las protestas contra la privatización que se expresan a nivel mundial, exigen que las grandes empresas de la industria farmacéutica, accedan a otorgar “licencias no exclusivas y abiertas sobre la propiedad intelectual y comparta la tecnología y el conocimiento con productores de vacunas cualificados de todo el mundo”.

En un reciente estudio de la Alianza People’s Vaccine, se estima que estas empresas ya han pagado “21.610 millones a sus accionistas, dinero suficiente para vacunar a toda África”, resalta el portal de noticias KaosenlaRed.

Solamente, considerando el caso de Pfizer, Janssen y AstraZeneca, ya se repartieron entre los socios accionistas, unos “dividendos”, cuyo valor equivalente permitiría cubrir el costo para vacunar a 1.300 millones de personas.

Alianza People’s Vaccine, agrupa a diversas organizaciones, entre las que se encuentran Oxfam, Salud por Derecho, Yunus Center, Frontline AIDS, ONUSIDA y Global Justice Now, entre otras.

A partir del estudio que realizaron se arribó a la conclusión que el pago de esos 21.620 millones de euros a sus accionistas, incluye dividendos y recompras de acciones en los últimos 12 meses.

La impresionante cifra, permitiría la vacunación de todas las personas del continente africano, a un costo de 16.6 euros por cada dosis.

Las vacunas de Moderna y Pfizer, aunque son las más caras en el mercado, oscilando entre 11.22 y 61.52 euros, han pasado a ser uno de los productos farmacéuticos más vendidos y ambas farmacéuticas, ya vienen evaluando elevar los precios de sus productos, lo que aumentaría considerablemente el monto total de sus ganancias.

Para estas empresas, los efectos económicos negativos que se producen a partir de la pandemia y el incremento de las desigualdades, no ha constituido un problema.

Estas empresas son, el vivo ejemplo de cómo la actual crisis sanitaria y económica, ha permitido la emergencia de un nuevo tipo de multimillonarios.

Para ejemplificar lo anterior, el portal de noticias señala que, “el fundador de BioNTech, Ugur Sahin, acumula una fortuna de 5,9 mil millones de dólares, mientras que, el director ejecutivo de Moderna, Stephane Bancel, acumula 5,2 mil millones de dólares”.

En el caso de Bancel, este ya “ha cobrado más de 142 millones de dólares en acciones de Moderna desde que comenzó la pandemia”.

A contrapelo de estas ganancias para empresas y accionistas, el mercado y la distribución desigual de las vacunas, permite ver la dramática cara de las desigualdades en tiempos de Covid-19.

Mientras que, en los llamados países ricos, una de cada cuatro personas ya ha sido vacunado, en los pobres esto solo acontece en uno de cada 500.

Mientras se acumulan muertes y las empresas se preparan para el momento en que las nuevas mutaciones del virus conviertan a sus vacunas en ineficaces, algo que se estima sucederá en el correr de menos de un año, accionistas y dueños de empresas productoras de vacunas, ven crecer sin pudor alguno el monto de sus ganancias.

Para asegurar esto, las grandes farmacéuticas vienen haciendo “oídos sordos” a los innumerables pedidos que, desde hace meses numerosas organizaciones internacionales realizan para solucionar la falta de vacunas.

La pasada semana, “175 personalidades, exjefes de estado y ganadores Premio Nobel, incluidos Gordon Brown, Ellen Johnson Sirleaf, Françoise Hollande y Jose Luis Rodríguez Zapatero, escribieron al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en apoyo a la suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas covid-19 para permitir un aumento rápido de la producción en todo el mundo. Estos apoyos se suman a los del millón y medio de personas en Europa, EEUU y otros países que piden una vacuna para su población”.

En contra de esta iniciativa mundial, las grandes farmacéuticas despliegan, en la Organización Mundial de Comercio (OMC) un verdadero bloqueo a la demanda de liberación de patentes y acceso a las informaciones sobre la producción de las vacunas.

“Más de 100 países de ingresos bajos y medios, liderados por India y Sudáfrica, están pidiendo a la Organización Mundial del Comercio (OMC) una exención de los derechos de propiedad intelectual de las tecnologías para la covid-19 mientras dure la pandemia, una medida a la que se han opuesto hasta ahora Estados Unidos, la Unión Europea y otras naciones ricas”, pero las farmacéuticas se niegan rotundamente.

Al ser consultado por la iniciativa presentada a la OMC, el director ejecutivo de Pfizer respondió que la propuesta de “poner en común la tecnología de las vacunas y permitir así que otros productores cualificados pudieran fabricar más dosis”, respondió que era “peligroso” y “una tontería”.

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