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«Nuestro compromiso: la Unidad del Frente Amplio»

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Por Ana Olivera (*)

Estoy en plena mudanza (¿qué tendrá que ver?).

Lo más complejo es revisar papeles, tarea difícil para quienes los acumulamos. También es un acto profundamente removedor. Por mis ojos pasó toda la historia del Frente Amplio. «El Popular» titulaba el 5 de febrero de 1971:»Un acontecimiento que significa un viraje en la Historia política del país», «Hoy se crea el Frente Amplio»; el semanario «El Oriental» : «Hoy se constituye el nuevo movimiento político», «Sin tregua y con lucha en el Frente Amplio»; el semanario «Marcha»: «Frente Amplio»; «Por la Justicia a la pacificación nacional», también tituló el vespertino «Ya».

Una y otra vez aquellos rostros de hombres y mujeres que concretaron una necesidad de nuestro pueblo. Fruto de una acumulación previa, con idas y vueltas, como todas las construcciones colectivas. Trabajo de los partidos, movimientos, personalidades. Trabajo codo a codo en la calle. Realmente, construcción de esperanza para varias generaciones.

No puedo dejar de pensar en mi madre y en mi el 26 de marzo de 1971 al costado del monumento del Gaucho. Sí, la emoción cuenta: » Y antes de irnos, una invocación que nos sale del fondo del alma: Padre Artigas: aquí está otra vez tu pueblo; te invoca con emoción y con devoción, y bajo tu primera bandera, rodeando tu estatua, este pueblo te dice otra vez, como en la Patria Vieja, padre Artigas guíanos».

Me emociona aún el acto final de campaña, mirando al Palacio Legislativo desde la calle Paysandú. Eso que hoy no podemos hacer, nos abrazábamos con alegría, pensando que era posible. Que era posible la justicia social. Eso nos unía, nos unió, nos une, más allá de los colores de las camisas, el objetivo común. Eso también sorprendía: marxistas y cristianos bajo una misma bandera. También sabíamos que más allá del resultado electoral, el Frente Amplio «había nacido como una fuerza política para proyectarse en el futuro histórico del País».

Supimos de derrotas, de represión, de persecución, de cárcel. clandestinidad y exilio. Nos dieron por muertos, pero resurgimos cada vez. Nuestro Frente no desapareció, no perdió vigencia.

Como pasa siempre en las derrotas, en muchos casos se exacerban las divergencias, pero supimos encontrar los caminos para enfrentar la dictadura fascista, ensanchando el campo popular al mismo tiempo que fortalecíamos nuestra unidad. Lo hicimos dentro con todas las fuerzas democráticas. Como espejo la «Convergencia democrática» en el exterior. En el exilio, rodeados de pueblos y gobiernos. Rodeados de solidaridad. Sí, el Frente Amplio funcionó en 29 países. De cara al Uruguay. Con campañas por la liberación de nuestros presos, con denuncias sobre las torturas y desapariciones.

Muchos años, la esperanza y la voluntad intactas. Se incorporaban, a pesar de la dictadura, las nuevas generaciones, enfrentamos la reconquista de la democracia con la misma épica que en 1971.

No se asusten, no es la historia del Frente Amplio lo que estoy haciendo, estoy yendo más allá de la razón y dejando que los recuerdos buenos y los otros (aunque la memoria es selectiva) nos permitan ver que en los 50 jóvenes años de nuestro Frente siempre llegamos juntos tan lejos como pudimos. Tuvimos «sorpresas», desprendimientos. Parecía que nos debilitaban, sin embargo aprendimos que más allá de las individualidades que se destacan, («el papel de la personalidad en la historia») somos dentro de nuestro Frente Amplio…

Vivimos crisis, las propias crisis de los sectores. La explosión de la crisis del PCU afectó sin duda a nuestro Frente.

Por eso voy al título de este artículo que está entrecomillado porque es el título de la declaración del Ejecutivo del PCU del 9 de agosto de 1992.

Se discutía mucho sobre la conformación de bloques en la interna del Frente Amplio y muchos pensaron que a eso apostaba la dirección del PCU surgida del Congreso Extraordinario, pero no era así.

Me pareció que transcribir algunos párrafos aportaba a la reafirmación de nuestro compromiso frenteamplista: «Los comunistas tenemos la convicción de que sigue vivo el espíritu frenteamplista en todos los que participamos en la forja de este sueño colectivo. Todo aquello que atente contra el marco de fraternidad imprescindible para el rendimiento productivo de la contraposición de las naturales diferencias y por esa vía trate de polarizar al Frente encontrará en nosotros firmes opositores, por razones de principio y por las enseñanzas extraidas de nuestro pasado reciente. Batallaremos para que la diversidad de opiniones esté al servicio de la unidad frenteamplista y no sea manipulada para destruirla…»

Esta declaración, ya amarillenta, rayada por mi, también la encontré en la limpieza de la mudanza.

Más allá de los años que pasaron, de los triunfos y las derrotas, del imprescindible análisis de nuestros 15 años de gobierno en todos los planos, del rol que cumplió el Frente Amplio y del análisis que debemos hacer de la coalición y el movimiento, nuestro próximo Congreso, en el marco de los 50 años, será un congreso de reafirmación frenteamplista.

Será por sobre todas las cosas un Congreso de reafirmación de nuestro compromiso con el Pueblo Uruguayo, nuestra razón de ser.

(*) Diputada por la 1001, Unidad para los Cambios y el Frente Amplio. Integrante del Comité Central y el Comité Ejecutivo del PCU, ex integrante de la Comisión Nacional de Organización del Frente Amplio.

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