Ollas populares en Montevideo: “matando” el hambre mientras el gobierno mira para el costado

Actualmente, solo en Montevideo funcionan 296 ollas populares.
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La expresión “olla popular”, que había desaparecido del argot popular en los últimos 15 años, retomó su presencia, al habla y la geografía nacional, ni bien se declarara en marzo del pasado año, la emergencia sanitaria.

Las 296 ollas populares que funcionan en la capital del país, declaró a M24, la vocera de la Coordinadora de Ollas Populares Paola Beltrán, asisten a más o menos unas 44.000 personas.

Semanalmente, detalló Beltrán, solo en Montevideo, “se están sirviendo, casi 137.000” porciones. Se tratan de números aproximados y que siempre están en crecimiento.

El trabajo que se realiza ante las necesidades crecientes, son sostenidos por vecinos que “responden de manera solidaria para “colaborar”, explicó la militante social.

Consultada sobre la materialización de la ayuda prometida por el presidente de la República, Beltrán fue enfática: las ollas no recibieron “ni un peso” de los 200 millones prometidos por Lacalle y los que sostienen el trabajo de las mismas reciben “ninguna ayuda del gobierno”.

“De los 200 millones de pesos prometidos por el presidente Luis Lacalle a las ollas populares no hemos visto ni un peso hasta ahora y del gobierno nacional no estamos recibiendo ningún tipo de ayuda”, afirmó para el programa ́El Menú del Día ́ la activista de la Coordinadora de ollas populares.

Tal y como ya se había constatado en un estudio realizado en el curso de pasado año, Beltrán explicó que desde la apertura de las primeras ollas populares “en el proceso han abierto y cerrado ollas y merenderos, pero el número (…) cuando pasás raya siempre va en crecimiento”.

Como ejemplo de esto señaló que, “en mayo” había “222” y hoy se reportan 296.

Beltrán detalló que, “al aumentar las ollas también aumenta la cantidad de porciones: hasta noviembre se servían 125.000 (…) es una situación que va en crecimiento sistemático y sostenido”.
Consultada por las fuentes de recursos, insumos e ingredientes, la activista explicó que “en la Coordinadora Popular y Solidaria, que nucleamos (…) aproximadamente 150 ollas y merenderos, los aportes llegan, en primer lugar, vía la solidaridad y las redes solidarias en los barrios: vecinos, almacenes, gente que pone su conocimiento para elaborar alimentos (…) la gente aporta efectivo en cuentas abiertas al efecto”.

La activista recordó que, “en su momento hubo una movida de los periodistas muy importante” y que en el pasado mes de diciembre se había logrado “un convenio con la Intendencia que también fue muy importante”, agregó que a la par de esto se contaba con “un convenio con INDA (…) que también era importante, pero nos dieron de baja y este apoyo “fue tercerizado”.

“En ese sentido estamos un poco decepcionados con el gobierno, si a esto le sumamos el anuncio del presidente de apoyo de 200 millones a las ollas populares, del cual no hemos visto ni un peso. Estamos en un proceso de evaluar bien qué implica esa movida de INDA de tercerizar aquel aporte, que tenía todo un control de remitos y se manejaba con toda seriedad. Del gobierno nacional no estamos recibiendo ningún tipo de ayuda”, ratificó enfáticamente Beltrán.

A pesar de las dificultades que ha significado sostener esta modalidad de solidaridad popular y de los obstáculos que se han configurado, la activista reafirmó la voluntad de la Coordinadora de mantener y sostener el trabajo que se realiza.

“De todas maneras, seguiremos adelante con ollas y merenderos hasta que nos dé el cuerpo y mientras se siga recibiendo el apoyo de la gente que tenemos alrededor. El año pasado eran alrededor de 2.700 personas (…) que sacaban las ollas adelante en todo el país”, afirmó.

Finalmente, Beltrán envió un mensaje a todos aquellos que son los receptores de esta solidaridad militante y popular:

“Queremos decirles a las personas que asisten a las ollas o que tienen que tomar esa decisión, que no tienen que sentir ningún tipo de vergüenza, ni de responsabilidad individual, porque la responsabilidad es colectiva y en particular del Estado, que debería proteger a las personas que están en una situación más vulnerable en el medio de una pandemia”, afirmó Beltrán, quien resaltó las ayudas recibidas de las comunas de Canelones y Montevideo.