Primitiva o lo femenino salvaje en la ciudad

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Por Santiago Manssino

Primitiva, Crónicas de una mujer joven es el primer poemario de Verónica Pellejero, joven poeta montevideana nacida en 1993. Publicado en marzo de 2019, con algunos dibujos de la autora, está constituido por tres secciones o partes, y más de 60 poemas donde se expresan el amor y el odio, la identidad y el cambio, el amor y el desamor, la memoria y la esperanza, el carácter de clase y el carácter de género. Un poemario escrito con y desde el cuerpo femenino que se materializa en los signos.

El libro se abre con una suerte de introducción, de aviso, que también puede funcionar como arte poética. Allí la poeta nos dice lo que trató de plasmar y el fenómeno de integración total que espera en la performatividad de la lectura: “Sepan ustedes que aquí, entre sus manos, tienen un pedazo de mí, la fusión de ustedes en mí y la destrucción de mí en ustedes al leerme”. Luego viene un alegato a favor de la poesía, único terreno libre del mercado, esencia y denuncia: “es un arma y un alma”.

La primer parte, “Poco más que enunciar”, consta de apenas tres poemas en los cuales, sin embargo, ya están presentes algunos de los principales tópicos que volverán una y otra vez a lo largo del poemario: la necesidad imperiosa de libertad, de liberación, tanto individual como colectiva, y el odio profundo a quienes la encierran y violentan; el deseo de volver a ver el mundo por primera vez, de la inocencia, del barrio perdido; la relación de amor y odio con la ciudad, donde está el pasado y estará el futuro; el desamor, el odio que deja impreso y que solo cura el tiempo.

“Resiliente” es la segunda parte y abre con el poema “Organización”, poema sin dudas dedicado a la Unión de la Juventud Comunista, de la cual la poeta forma parte: Hay tanto amor en nuestras manos/ tanto brío en nuestros puños cerrados… Y luego: forjando una luz más allá del desánimo…Forjar el futuro/ empedrado/ desde abajo… En este poema la lucha revolucionaria se identifica con la vida, es la vida: Forjar ante todo/ la vida/ llenar las paredes de vida,/ hasta que/ si escuchan con atención/puedan oírle respirar.

El signo pintado con el mensaje político se vuelve, entonces, materialización de la vida, de un grito contra la muerte.

El recuerdo de una relación y una tragedia de la adolescencia, y una apelación a la necesidad de resistir el devenir del mundo, de fortalecerse frente al enemigo, sea quien fuere, llenan los poemas del resto de esta parte del poemario. Pero también aparece un poema claramente luminoso, donde juega el amor y el futuro colectivo, que es “Alegría”.

La tercera parte y la más extensa es “Fuega”. El recurso del cambio de género rompe los ojos y marca lingüísticamente el carácter femenino de las llamas. El fuego siempre sugiere algo salvaje, en este caso fuega es la mujer joven de clase trabajadora en la ciudad, que siempre será un elemento salvaje para el sentido común patriarcal y burgués, más aún si “arde” tanto en la lucha de clases como en la de género, como es el caso del yo poético. Aquí encontramos textos diversos pero que se van relacionando, desde un futuro donde los sentimientos lo harán las máquinas “Mateamor (CTRL ALT SUPR), donde se critica implícitamente la digitalización de todos los aspectos de la vida, hasta una afirmación vital en el poema que cierra el libro.

Varios poemas se relacionan con la liberación de la mujer y de su cuerpo, el despojarse del discurso patriarcal, de la culpa que pesa sobre la mujer en el sentido común social y la ponderación de la sororidad y la lucha colectiva feminista. Ahí están “Desierto de concha”, “Culpa”, “Ven, hermana” y “Nueva era”, por ejemplo. Otros apelan directo al cuerpo, a su sufrimiento, a su placer y a su pasado, a su cadena infinita, como en “Óvulo”.

Otros apelan a la memoria colectiva de lucha popular desde la cual se forja el presente y el futuro, como es el caso de “Huelga General”, sobre la histórica huelga de la CNT contra la dictadura, o el poema dedicado a la militante, poeta y profesora Nibia Sabalsagaray, que además es una reafirmación ideológica: No serás la primera/ ni la última en morir/ por tener pintado el pecho/ de rojo y amarillo. También están los poemas donde aparecen la angustia, la melancolía, y lo intimista. El recuerdo del barrio y la reafirmación de un yo con un pasado que genera el yo poético que en la escritura se expresa está también en varios textos, pero especialmente en “El barrio”. Hay además una apelación imperiosa al lector, al tú poético, en varios poemas, donde se lo exige salir del enajenamiento que el sistema ofrece y enfrentar la realidad del mundo: Y tú sí tú/ ya sal de tu pantalla/ ve a defender la vida (“Civilización de la mugre”).

El poemario culmina con “Ardor” y “Vida, placer y desdicha”. El primero vuelve a poner énfasis en la esperanza, en La causa que nos protege que es la que nos quema a la vez por dentro mientras el viento atiza las llamas que mañana abrirán el día. El segundo es una reafirmación de vitalismo, de querer la vida, enfrentando el miedo a morir, aún sabiendo de su inevitabilidad. Y a pesar del terreno de espinas que genera vulnerabilidad. Y sin embargo dice la poeta:

Pero vida sabe tú de mi esmero
por coronarte allí donde mis ojos vieron el fruto de ser tu heredera.
Mi sentimiento el agradecimiento
Mi mayor deseo: vivirte.

Lo que cuesta es la conciencia de la muerte: la imper-/ manencia eso si que cuesta entre tanta belleza.

En un estilo poético a veces directo, y sin embargo plagado de imágenes, transcurre este poemario de amor, odio, vida y lucha. Los recursos visuales ( espacios, versos enteros en mayúsculas), la integración, la mención de los medios tecnológicos como celulares, redes sociales y otros, las metáforas con agua, fuego, vegetación y fauna, la sinestesia ,y a veces la palabra descarnada, dominan los textos poéticos escritos en verso libre (salvo “Aquí”, que es en prosa). En definitiva estamos ante una catarata controlada por el signo, un fuego que sabe apuntar, un libro que arde en las manos.

Actualmente la autora prepara una nueva edición del libro, al que va a agregarle otra sección, y un nuevo poemario. Pronto tendremos novedades.

Primitiva.Crónicas de una mujer joven
Poemario.
Verónica Pellejero.
Edición independiente.
Montevideo.
2019.