El miércoles 15 de setiembre Uruguay vivió un día muy especial. La rebeldía organizada del pueblo uruguayo conmovió la escena política y desconcertó al gobierno y los sectores del poder.
El principal hecho político ocurrido en este año es, con luz, la obtención de 800 mil firmas para habilitar un referéndum que anule 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), pieza central de la restauración conservadora y su ajuste neoliberal. Y el acto del miércoles, en su dimensión y amplitud, en su forma y contenido, es continuidad y superación de esa hazaña democrática.
Lo hemos dicho ya, y hay que reiterarlo cada día, para que no puedan sacarlo del eje del debate público, como lo intentan sistemáticamente desde el poder; desde que se consiguieron y se entregaron 800 mil firmas y se supo que el bloque del poder no podía seguir, impunemente y de cualquier manera, su reseteo conservador del Uruguay, nada fue igual.
Los sectores dominantes del agronegocio, de la gran industria, el gran comercio y los servicios, la especulación financiera e inmobiliaria, los propietarios de los grandes medios de comunicación; todos los partidos de la derecha, sectores incluso con componentes fascistas; todo eso junto, que a la propiedad de los medios de producción, ese poder que nunca perdieron, le agregaron ahora la administración del Estado; por primera vez desde que ganaron las elecciones perdieron la iniciativa política, sintieron que su capacidad de construir hegemonía tiene límites.
La unidad política y social del pueblo, la firmeza estratégica de definir esta etapa como de acumulación de fuerzas y las herramientas populares como el principal ámbito para que esta se materialice, el desarrollo de una línea unitaria y de masas, que organice la lucha y levante perspectiva; la flexibilidad y amplitud táctica, para buscar formas de lucha que den respuesta a los problemas urgentes y concretos (el hambre, el desempleo, la caída salarial), pero a la vez promover la perspectiva general con instrumentos que sinteticen las luchas particulares; fueron determinantes para construir, en las narices del poder, en medio de su ofensiva y con todas las limitaciones que impuso la pandemia, contra hegemonía.
Eso fueron y siguen siendo las 800 mil firmas. Y, además, implicaron un cambio en el estado de ánimo de la sociedad, la derecha se puso nerviosa y se desconcertó, la militancia popular sintió el poder transformador de su unidad y su lucha.
Todo eso se expresó como un aluvión ético de rebeldía el miércoles en el paro general y la formidable concentración que desbordó Avenida del Libertador, desde el Palacio Legislativo hasta Galicia.
Era muy difícil atacar la movilización, pero lo hicieron. Primero dijeron que iba a ser chica, que el PIT-CNT no es representativo. Incluso algún troll buscó repetir ese guion prefijado para interferir con la transmisión del acto por las redes del PIT-CNT, ya que a diferencia de los 10 o 20 veces más chicas de “Un solo Uruguay” esta movilización no tuvo cadena nacional privada. Pero quedaba tan ridículo repitiendo el versito pago de “parece que el PIT-CNT no convoca a nadie”, mientras se veían las imágenes de la inmensa multitud, que tuvieron que abortar la campañita.
Entonces pasaron a la fase b y el mantra repetido hasta el hartazgo fue que el paro no valía porque era “político”. Qué gran descubrimiento. Merecen alguno de los premios de mentira de las fundaciones que se la pasan repartiendo plata para las y los intelectuales orgánicos del poder, que en general afirman estas obviedades con cara de haber descubierto los principios de la física cuántica.
Por supuesto que es un paro político. Como políticas fueron las movilizaciones de “Un solo Uruguay”, diciendo que los salarios, las políticas sociales y el Estado son “mochilas” que hay que abandonar para ser “modernos”. O la afirmación del presidente de la Asociación Rural de que la “desigualdad” es algo natural, como las chircas digamos, y va a existir “siempre”. O las discusiones en la Federación Rural que terminaron con algo tan político como el cambio del ministro. O la afirmación de la presidenta de esta gremial empresarial, anunciando que van a defender “la LUC porque nos defendemos a nosotros mismos”. El planteo de las Cámaras Empresariales de pagar el 70% del laudo a los nuevos empleos. ¿O los genios que descubrieron que un paro general es político eso no lo ven? Qué cosita, pueden y deben rendir más.
El paro y la movilización fueron políticos y de signo contrario a esas manifestaciones, también políticas, de las clases dominantes. Por la plataforma del paro: En defensa del trabajo y el salario; del puerto y de las empresas públicas; en rechazo al incremento de las tarifas públicas; en rechazo a la Rendición de Cuentas; por una seguridad social universal, justa y solidaria; en defensa del Instituto Nacional de Colonización; en defensa de la Educación Pública; por salud; por vivienda digna; contra el hambre.
Y por la composición social de quienes se movilizaron: las y los trabajadores organizados, cooperativistas, jubilados y pensionistas, estudiantes, organizaciones feministas, ollas populares.
Hubo, además, una presencia muy especial: la numerosa y combativa columna de colonas y colonos del Instituto Nacional de Colonización y de pequeños productores rurales. Entraron a caballo, con las banderas de Artigas, junto con los recicladores de Montevideo. Vinieron contra la LUC y contra la Rendición de Cuentas y el Presupuesto, que buscan liquidar al Instituto Nacional de Colonización. Estuvo presente el otro campo, del que no habló nunca la Asociación Rural y en el que nunca piensa Lacalle Pou.
Las y los trabajadores de la ciudad y el campo expresaron su voluntad de luchar unidos por el SI para anular los 135 artículos de la LUC, que incluyen los que golpean al Instituto Nacional de Colonización. Es un hecho trascendente.
Descolocado por la magnitud del acto el presidente Luis Lacalle Pou, decidió pasar el día en la Expo Prado, criticando con cara compungida el carácter “político” del paro, como le habían orientado quienes le hacen coaching cada día. Lacalle Pou estaba desorientado. La magnitud de la movilización, que expresó el nivel y profundidad del malestar en amplios sectores de la sociedad, fue tal que hasta uno de los socios de la coalición de derecha, el senador y líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, busco desmarcarse, fue al campamento de los colonos y señaló que no es partidario de que el financiamiento para el programa de asentamientos del Ministerio de Vivienda, a cargo de su esposa, se de quitándole fondos al Instituto Nacional de Colonización.
Las 800 mil firmas, el paro y la enorme movilización expresan el rechazo a que se gobierne para los “malla oro”. El día antes del paro un informe de AEBU mostró gráficamente la concentración de la riqueza que está produciendo en Uruguay el ajuste neoliberal en medio de la crisis sanitaria, económica y social. Según el informe, en lo que va de 2021, los depósitos bancarios crecieron en 2.800 millones de dólares, el 90% está en cuentas de más de 100 mil dólares, que corresponden al 2% de los titulares de cuentas bancarias. Si se toman únicamente las cuentas con más de US$250.000, estas acapararon el 73 % del crecimiento y son propiedad del 0,7 % del total de clientes de los bancos: 19.000 empresas y personas. A ello hay que sumar que en el 2020 se produjo un crecimiento de 2.900 millones dólares. Y, especialmente, que los depósitos en el exterior alcanzaron, en marzo de 2021, los US$ 8.711 millones; unos US$ 2.500 millones más que en 2019.
Ayer, Búsqueda informó que la empresa argentina Supercanal y un fondo de inversión de EEUU, ofertaron 400 millones de dólares para comprar Movistar Uruguay. Edgardo Novick, integrante de la coalición de derecha, es uno de los accionistas de esta empresa que competirá con ANTEL. Novick que ha reclamado cargos en el gobierno y los tiene, está haciendo lobby muy intensamente, se reunió con el ministro de Industria y la directora de la URSEC, que trabajó antes para la empresa que el candidato fracasado quiere comprar.
A todo eso, impresentable por forma y contenido, le hacen frente las 800 mil firmas, el paro y la movilización, la organización popular, social y política, la lucha cotidiana y, especialmente, la campaña por el SI en el referéndum para anular 135 artículos de la LUC.
No será sencillo, se precisa más aún, pero el miércoles fue una jornada maravillosa de lucha popular. Emoción, alegría y mucha fuerza, era lo que se respiraba. Hizo bien Abdala, luego de citar al Reglamento de Tierras, la primera reforma agraria del continente, traicionada hace 206 años por los mismos sectores sociales y sus herederos políticos que hoy impulsan la restauración conservadora y defienden la LUC: “Artigas está acá, con su pueblo”.
Que pueblo tenemos, y lo que es mejor: que pueblo vamos a tener. Que lo parió.























