Reforma jubilatoria: proyecto con evidentes “errores de diseño”

Cada vez se hacen más notorias las inequidades y “fallos” en el proyecto de reforma jubilatoria que impulsa el gobierno.

Pablo Silva Galván

Días pasados el PIT-CNT presentó sus conclusiones ante la comisión de Diputados que analiza el proyecto de reforma jubilatoria. En el documento se analizan las consecuencias de la aplicación del régimen propuesto, con nuevos aportes, en las que invariablemente se concluye lo expresado en anteriores oportunidades y es que se trabajará más para cobrar menos.
Como lo expresó el representante de los trabajadores en el directorio del banco de Previsión Social (BPS), Ramón Ruíz, este proyecto “tiene errores en su diseño que afectan a las trabajadoras y los trabajadores que nacieron en 1973 así como a quienes hoy tienen menos de 45 años con ingresos medios y altos”.
“A pesar de que esto lo saben, el gobierno sigue adelante con la reforma”, sostuvo.
Es que esta reforma “no estuvo acompañada y mucho menos respaldada por un diálogo social”, señala el PIT-CNT en el documento entregado. Si bien reconoce que “han existido espacios de discusión técnica y ámbitos donde se escuchó la opinión de diversos actores involucrados con el régimen jubilatorio, aun no se han convocado espacios de intercambio y negociación política con interlocutores verdaderamente representativos, un ingrediente esencial a cualquier proceso de diálogo social que se proponga construir acuerdos”.
Recuerda que, desde el comienzo de la discusión, el movimiento sindical “planteó la necesidad de adoptar una visión amplia e integral del sistema de seguridad social, que abarcara otras dimensiones de la protección social como atención a la primera infancia, profundizar en el sistema de cuidados y una mayor inversión social para las personas con discapacidad”.
Para el PIT-CNT “lejos de ser un obstáculo para alcanzar acuerdos, ampliar la agenda de temas a considerar contribuye a garantizar un progresivo mayor despliegue del Estado de Bienestar que, al tiempo de atender la sostenibilidad económico-financiera del régimen jubilatorio, suponga un avance en diversas dimensiones de la matriz de protección social en las que el país se encuentra rezagado”.
A juicio de la central sindical, según quedó plasmado en el documento, una reforma integral de la seguridad social “no puede obviar cambios en su matriz de financiamiento. El gobierno optó por no discutir los ingresos del sistema y las diversas inequidades en torno al financiamiento. Se desestimaron diversas propuestas formuladas por el PIT-CNT como revisar diversas exoneraciones de aporte patronal, modificar el beneficioso régimen de aporte patronal rural, reequilibrar las mucho mayores contribuciones del trabajo y en relación a los aportes del capital e incorporar un impuesto a las altas jubilaciones militares que se otorgaron durante décadas en condiciones de privilegio”.
En este sentido desde el Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS (ERT) se recuerda que mediante el régimen vigente Uruguay es de los pocos países del mundo donde los trabajadores aportan el doble que las empresas o que un pequeño comerciante aporta un 7,5% mientras que, por ejemplo, un productor sojero lo hace por el equivalente de 1,9%. Estas inequidades no han sido contempladas en el proyecto del gobierno por lo que es razonable inferir que el nuevo esquema, de ser aprobado, las consagrará.
Caja militar y gastos
Uno de los puntos de la reforma es la Caja Militar, sobre la cual los cambios propuestos no parecen ser relevantes. Indica el PIT-CNT que, en este, el “subsistema más deficitario e inequitativo de todos”, la reforma propone que los militares se retiren a edades muy bajas y en algunos casos con el doble del salario, durante los próximos 10 años. “Este tipo de transiciones o incluso más largas, imprescindibles para los trabajadores y las trabajadoras amparados por el régimen general, resultan inaceptables en el caso de la Caja Militar. Para dar verdadera legitimidad social al proceso, este subsistema requiere cambios más urgentes y profundos, en relación con los previstos para el resto de la población”.
Advierte la central que las principales medidas propuestas están centradas en contener el gasto, recortando derechos, beneficios y prestaciones de los actuales trabajadores una vez que se jubilen, haciendo recaer todo el costo o ajuste sobre sus espaldas. “Junto a otros cambios, se propone un aumento en la edad mínima de retiro sin contemplar desigualdades que implicará un retroceso importante en materia de cobertura y suficiencia para importantes sectores de la sociedad”.
Indica el documento que ante “las debilidades y precariedad del mercado laboral” el sistema de protección social en general y jubilatorio en particular precisa “fortalecer cada vez más los pilares no contributivos que garantizan los derechos de la población más vulnerable y en particular a las mujeres que como sabemos ganan menos y aportan menos años producto de su mayor participación dentro del trabajo no remunerado asociado a la reproducción de la vida y los cuidados”.
En el caso de las mujeres hay que tener en cuenta que se recorta el derecho a la pensión por fallecimiento, perjudicando a las mujeres de más de 40 años.
Entre las conclusiones del documento se indica que la propuesta de reforma “implica una rebaja generalizada de las prestaciones para todos los trabajadores”. Señala el informe que una persona con 30 años de aporte que bajo el régimen vigente se retira a los 60 años con $36.700, pasará a retirarse a los 65 años con unos $28.400, una diferencia superior a $8.000 que representa una caída de 23% en el haber jubilatorio mensual.
“Por lo tanto, si hay un compromiso político de que la gente trabajará más pero no cobrará menos, debemos decir que este propuesto de ley no lo cumple y es fundamental que los diputados y la ciudadanía en general lo sepa”, sentencia el PIT-CNT.
Finalmente destaca que la reforma contiene “serios problemas de diseño, al plantear cambios muy drásticos entre trabajadores con apenas unos días o meses de diferencia en su edad. Concretamente, se plantea que mientras alguien nacido en 1972 pueda jubilarse en 2032 a los 60 años bajo el régimen vigente, una persona nacida en 1973 tenga condiciones totalmente diferentes: enfrentará una edad mínima de retiro de 63 años por lo que recién podrá jubilarse en 2036, con una ponderación de 65% del régimen propuesto y solo un 35% del régimen vigente”.

Foto de portada:

Trabajadores afuera del Parlamento durante la sesión sobre la reforma jubilatoria en la Cámara de Senadores en diciembre pasado. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.

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