Rendición de Cuentas: un Uruguay más desigual

Columna del senador de Unidad para los Cambios, 1001, Frente Amplio, Oscar Andrade:

Amigos, amigas, esta semana empezó el tratamiento en el Senado de la República, en la Comisión de Presupuesto, integrada con Hacienda, de la Rendición de Cuentas del Poder Ejecutivo.

¿Por qué es tan importante la Rendición de Cuentas? Porque en la Rendición de Cuenta se definen los destinos para la inversión en vivienda, salud, educación, qué va a pasar con las empresas públicas, los salarios, las jubilaciones.

Por lo tanto, es bastante más trascendente que solamente la suerte de los trabajadores del Estado, por eso, es que estamos en momentos decisivos tratando la Rendición de Cuentas en el Parlamento.

Hay algunas consideraciones que son muy importantes hacer. En primer lugar, hay una consideración política, si bien no siempre mantenemos fresca la memoria, quienes hoy están en el gobierno, en campaña electoral, tuvieron una promesa estrella, una promesa central, una promesa largamente repetida que tenía que ver con un ajuste del gasto público muy importante, de 900 millones de dólares, lo que, conociendo los antecedentes del herrerismo encendía las alertas de si en ese ajuste se iba a incluir políticas sociales, inversión educativa o el salario y las pasividades.

Ante esto, quien es hoy Presidente de la República, en campaña electoral, de manera reiterada, sistemática, planteó que tenía la fórmula para hacer ese ahorro de 900 millones de dólares pero que no iba a tocar, de ninguna manera, ni la inversión en salud, ni la inversión en seguridad, ni la inversión educativa y menos, Dios libre y guarde, los salarios y las pasividades.

Esta Rendición de Cuentas, rinde cuentas de lo presupuestado en el año 2020 y proyecta gastos para el próximo año. Lo primero que nos encontramos es que en estos dos años, después de aprobado el Presupuesto de 2020, en el 2021 y 2022, hubo un ajuste del entorno de los 600 millones de dólares. El aporte principal del ajuste está sobre la base de salarios que perdieron capacidad de compra. Al costado de los salarios que perdieron capacidad de compra, las pasividades.

Entonces, el primer componente político es que, en una situación económico donde el equipo económico, presente hoy en la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda, reconoce que la situación económica desde el tercer trimestre del año 2021 está en los niveles en los que se encontraba previo a la pandemia, o sea, los efectos económicos de la pandemia se superaron ya en el segundo semestre del año pasado y hoy estamos en una circunstancia más favorable en lo económico, en la economía global, este escenario de situación económica más favorable del país se acompaña con recorte de salarios y recorte de jubilaciones.

Esto no solamente implica un componente de incumplimiento electoral importante sino que está acompañado, esto es lo que nos surge de la Rendición de Cuentas, de un incremento de la presión fiscal en promedio.

En el informe del Centro de Investigaciones Económicas (CINVE) se ubica que en 0,6 puntos del PBI estaría incrementándose la presión fiscal, pero no es un incremento parejo, porque, por ejemplo, se quitaron impuestos a quien es propietario de más de 2000 hectáreas, el sector agropecuario, que uno tiene que saber diferenciar dentro de ese sector lo que es el pequeño productor del gran agroexportador, está en el nivel más bajo de participación tributaria de los últimos años, sin embargo, en ese contexto se recaudaron en el entorno de 100 millones de dólares por tres medidas del punto de vista de la presión fiscal.

Una que recaudó más de 50 millones de dólares más de IVA producto de la no devolución de los 4 puntos que nos devolvían con la tarjeta, que insólitamente algún legislador dijo en la comparecencia que ese era un beneficio para los ricos, como que la trabajadora doméstica que va a comprar al almacén estuviera en los deciles más altos de ingreso.

Un segundo elemento es el movimiento de las franjas del IRPF y el IASS. Una permitió recaudar 35 millones de dólares más de los asalariados uruguayos y la otra permitió recaudar en torno de 15 millones de dólares de los jubilados.

Entonces, cuando el Poder Ejecutivo presenta hoy, enamorado de sus números, enamorado de su resultado fiscal, componentes de proyección hacia adelante, son proyecciones que tienen una situación que profundiza la desigualdad. O sea, no es un debate académico en que hay empleo de peor calidad; 160 mil uruguayos se anotaron para poder participar de un trabajo precario, de poco tiempo y muy mal pago en los planes de «Jornales solidarios».

Esa realidad es demasiado contundente para agregarle cualquier otro tipo de consideración.

Entonces tenemos mayor presión fiscal pero diferenciada, sobre todo sobre los trabajadores, menos consumo, crecimiento económico con menos capacidad de consumo de los hogares uruguayos, circunstancia que confirman hasta los informes de la Cámara de Comercio y Servicios, insospechado de tener un vínculo con lo que es la izquierda organizada y el movimiento social.

Peores salarios, jubilaciones y distribución de la riqueza.

Mientras la torta va a crecer cerca de un 10 % en este período, los trabajadores, los jubilados quedan con la ñata contra el vidrio y el Uruguay, si no cambiamos en estas políticas, se transformará en un Uruguay para pocos, en Uruguay más desigual.

La semana que viene seguimos encontrándonos.

Foto de portada:

En la Cámara de Senadores del Palacio Legislativo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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