Trabajadores de la comunicación en tiempos de Covid 19

Los trabajadores y trabajadoras de los medios de comunicación atravesamos esta peculiar etapa con una singular preocupación.
0
157

Fabián Cardozo.

 

Seguramente buena parte de los ciudadanos pueda ver cada noche a compañeros periodistas, camarógrafos y otros técnicos realizando extensas coberturas “desde el lugar de los hechos”, pero tal vez no todos puedan captar que esas coberturas no siempre se realizan con todas las condiciones de seguridad necesarias.

Es probable que cuando la ciudadanía se conecta para recibir información de manera inmediata a través de algunos de los portales informativos o comience su jornada escuchando la radio, no sepa al detalle que detrás de eso está la afectación de varias fuentes de trabajo como consecuencia de esta pandemia.

Lamentablemente, la situación de “crisis” tuvo un muy fuerte impacto sobre cientos de trabajadores y trabajadoras de varios medios de comunicación y empresas de Televisión para Abonados.

Compartiré solo algunos ejemplos: El diario El Observador dejó de editarse en papel, salvo los días sábados, y ha resuelto el despido de 11 trabajadores (6 en forma definitiva y 5 en forma parcial, con reducción horaria), más 7 trabajadores enviados al seguro de paro (1 en forma total y 6 en forma parcial), a lo que se suman dificultades para el cobro de los haberes del mes de marzo.

En el caso del diario El País se resolvió aplicar el seguro de paro especial por coronavirus a más de 90 trabajadores.

En el semanario Búsqueda y la revista Galería, sus accionistas resolvieron el envío del 100% de su plantilla laboral (salvo alguna excepción) al seguro de paro especial por el lapso de un mes, utilizando el beneficio que se otorgó por parte del gobierno para atender el impacto del coronavirus.

En APU dispusimos hacer referencia específicamente estas situaciones porque son, sin dudas, las que muestran con mayor crudeza las graves consecuencias de toda esta crisis, por el impacto que significan para todo nuestro sector de actividad.

Otro caso que mencionamos específicamente es el de los trabajadores domiciliarios de la empresa Equital, de Televisión para Abonados, que evitaron los envíos al seguro de paro, aceptando realizar todas las tareas que les encomienden, en desconocimiento de lo acordado por la Comisión de Seguridad e Higiene que había establecido que sólo se debía ingresar a los domicilios en casos de extrema necesidad, es decir sin señal total.

Cuando fueron notificados que algunos de ellos iban a ser enviados al seguro de paro, propusieron – por fuera del sindicato – realizar todas las tareas a cambio de que no se enviara a ninguno al seguro de paro.

Esta propuesta fue rápidamente aceptada por la empresa, dejando al descubierto que el verdadero motivo no es económico, sino mantener los servicios, sin importar las recomendaciones del gobierno y las autoridades sanitarias.

A todo esto se deben agregar más de 50 envíos a seguro de paro en televisión abierta y una cifra similar en televisión por cable y varias decenas de trabajadores/as que han corrido la misma mala suerte en radios de Montevideo y del interior del país.

Mediante la publicación de tres informes públicos de monitoreo nuestro sindicato quiso denunciar esta grave realidad que están viviendo nuestros compañeros/as que no sólo tiene impacto sobre la situación laboral y familiar particular, sino que también incide muy negativamente sobre la calidad de la información que se proporciona a la sociedad en un momento en el que justamente más se necesita para contrarrestar el fenómeno de las fake news que ha cobrado inusitada fuerza en las redes sociales.

Además de esto, en las últimas horas pudimos conocer trascendidos de la iniciativa del gobierno de enviar al parlamento una nueva “Ley de Medios” que deroga gran parte del articulado de la que está vigente, especialmente varios derechos como los espacios al aire destinados a la protección de niños y colectivos vulnerables respecto de los contenidos que se emiten.

Por otro lado, queda fuera todo lo vinculado a la producción nacional y una cláusula muy importante referida a la objeción de conciencia de los periodistas frente a los dueños de los medios para no ser despedidos si se niegan a acompañar con su imagen, voz o firma, contenidos que hayan sido modificados sin su consentimiento.

Seguramente pronto esta situación obligue a reflotar la coordinación entre movimientos sociales y sindicales que en su momento trabajaron en forma conjunta para elaborar el texto para un nuevo objetivo: no permitir el avasallamiento de derechos, ni desandar tantos pasos positivos en lo ya construido.

Es este, entonces, el panorama que nos deberá encontrar al decir de ese himno de la música popular: “fuertes y juntos, como muralla”.

Finalmente, corresponde agradecer al equipo de EL POPULAR por la oportunidad de trasladar nuestra mirada y felicitarlos por estos primeros 500 números.

Sepan que los acompaña en cada publicación el recuerdo de German Araújo, siempre presente con su Diario 30, símbolo de la resistencia a la dictadura  junto  a Juan Manuel Brieba, aún desaparecido, y Norma Cedrés, asesinada en la cárcel, junto a todos los demás compañeros que soportaron años en prisión  y los que fueron obligados al exilio

Seguiremos juntos en este camino de construir una comunicación desde el punto de vista de los trabajadores.

 

(*) Presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya