Un gobierno de clase

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Por Juan Castillo (*)

Parece más, pero hace un año de la gestión del gobierno de Luis Lacalle Pou, un año que cambió el signo político en el gobierno y lo estamos padeciendo la inmensa mayoría de los compatriotas. El Frente Amplio presentó públicamente – y nos representa a todos – lo que está siendo esta gestión en números, datos, y que contrasta lo que el presidente de la República anunció en la Asamblea General el 2 de marzo. Pero hay algunas cosas que no se pueden obviar, omitir y conviene reafirmar.

Una de ellas es que en nuestra búsqueda del voto para el Frente Amplio, cuando salíamos a militar tratando de defender y alcanzar una cuarto gobierno del Frente Amplio, una parte de nuestro discurso, de todas nuestras compañeras y compañeros, se centraba en alertar de que teníamos que defender la gestión de gobierno, que la clase dominante había logrado la unidad en esa coalición de derecha y que su propósito era un ajuste de cuentas contra nuestro pueblo. A veces decíamos “vienen por todo” y después llegamos a decir que “vienen por todos”, además.

Esos anuncios reflejan lo que nos está pasando ahora. Siento que existe la necesidad de hablar esto con la gente, creo que ahora se entiende con mucha más claridad.

Primero, para hacernos la autocrítica, porque no fuimos capaces de llegar a nuestros compatriotas para conquistar el voto y defender una gestión de gobierno, esa autocrítica que aún sigue en proceso en el Frente Amplio. Pero segundo, para poder demostrar, con cuestiones concretas, que teníamos razón. Vamos a tomar solo tres elementos de este año de gobierno: la aprobación de la Ley de Urgente Consideración (LUC); la pandemia y las medidas que se tomaron, y el Presupuesto.

La LUC, más que una Ley de Urgencia, es una Ley ómnibus, fue tratar como urgente en una ley más de 60 leyes, que introdujo una serie de ajustes contra los derechos de la inmensa mayoría de nuestra gente, ese es un tema. El tema que nos pegó a todos, a todo el planeta, que es la pandemia, nadie prevé que pueda venir una pandemia, nosotros no se la podemos achacar al gobierno, en cambio sí podemos ver cuales son las medidas que tomó el gobierno para la contención social y económica a partir de su impacto, no es oportunismo de parte nuestra, es ajuste de cuenta de parte de ellos, por encima del impacto sanitario y económico que sufrió y sufre nuestro pueblo.

Y la tercera cosa es el presupuesto; en una situación de pandemia el gobierno debería tener en cuenta todo esto y asignar más recursos del Estado para los sectores que menos tienen, pero hizo todo al revés.

Esto hace que estemos llegando al primer año de gobierno con un aumento preocupante de la pobreza. Este señalamiento podría ser un oportunismo del discurso de la izquierda, un oportunismo político, pero lo admite sin tapujos la ministra de Economía en su comparecencia en el Parlamento. En una parte de su intervención habla de que la gente votó un cambio, y en virtud de eso, asume que votó un cambio también en la concepción económica.

Nuestro senador, el camarada Oscar Andrade respondió, con mucha inteligencia y con absoluta claridad: ¿quién es gente y quién no es gente? ¿Los estudiantes que se quedan sin becas no son gente?, preguntaba Andrade. ¿No son gente los miles de jubilados y las trabajadoras y trabajadores a los que le han rebajado el salario? ¿No son gente, los miles y miles de hombres y mujeres que no tiene trabajo? ¿No son gente la cantidad de uruguayas y uruguayos volcados a la pobreza y a la miseria? ¿Los miles que necesitan la vivienda digna para su familia, no son gente?

Una primera valoración política, una primera síntesis del primer año de gobierno de la coalición de derecha es que efectivamente están cumpliendo el ajuste de cuentas contra nuestro pueblo, que le han rebajado el salario, que vino encima la pandemia y que ha sido muy mal manejado el tema social, sobre el final de ésta etapa, de cuándo y cómo se debería traer la vacuna, de cómo se debía mejorar el cuidado sanitario de nuestra gente. Ese es un primer balance.

Hablábamos de la comparecencia de la ministra de Economía en el Parlamento, ella dijo explícitamente que cuando presentaron el Presupuesto no habían previsto el impacto de la explosión de la pandemia. Eso marca la sensibilidad del gobierno sometida a una concepción económica. Eso es parte de lo que ha quedado evidente.

Pero podría parecer que nosotros estuviéramos sacando solamente números o datos de esta comparecencia del equipo económico en el Parlamento, no es así, no es solamente una concepción económica, es una concepción de gobierno.

La coalición de derecha en el gobierno ha tenido la capacidad de rebajar el presupuesto del Estado, rebajarlo en las políticas sociales, no tener en cuenta la demanda de la inmensa mayoría de la gente, sumir a miles en la pobreza, y admitirlo públicamente, que van a aumentar la pobreza.

Reconocen que se equivocaron y no tomaron algunas previsiones, lo que no tienen es capacidad de corregir, o no tienen la intención de corregir, porque no gobiernan para la inmensa mayoría de nuestros compatriotas sino que para un pequeño sector de nuestra sociedad. Es efectivamente un gobierno de clase, pero de una clase distinta a la nuestra, a la que nosotros integramos y representamos junto al movimiento popular.

Por eso es necesario reafirmar que es un proyecto global, integral, de restauración conservadora.

Por ejemplo, los contenidos de la Ley de Urgente Consideración fueron en la misma dirección de ir recortando derechos y avances en la educación, de ir limitando la participación de los docentes y los derechos de los educandos. ¿Qué es si no la represión y persecución a los 15 docentes de San José?

Es posible que nosotros no nos hallamos explicado bien, que no logramos hacernos entender por la mayoría de la población, también hay que dejar un margen para los errores que pudimos cometer.

Pero ahora que están empezando las clases y que en contra de lo que dicen en el discurso de campaña de “hay que mejorar la educación y mejorar los niveles educativos”, le rebajan horas a los profesores y maestros, achican la presencialidad en aulas, limitan la posibilidad de expandir la educación universalmente al conjunto de nuestro niños y adolescentes, y encima le quitan participación a las y los docentes en la conducción de la educación. Bueno, entonces tenemos problemas.

Y tenemos problemas, como decíamos, en otras áreas de la sociedad. En el medio de esta discusión estamos observando, con mucha atención, las iniciativas colocadas en el debate por la reforma de la Seguridad Social, pero no de toda, especialmente la que abarca y presta el BPS, porque de la Caja Militar no quieren hablar, de la que le insume más gastos al Estado y tiene el mayor déficit, de esa parece que no tienen mucho interés en reformarla, sin embargo discuten todos los días de las demás cajas (Bancaria, Notarial, Profesional) y el propósito final de ellos será, seguramente, aumentar los años de trabajo para los hombres y las mujeres que están en la producción y rebajar el monto de jubilaciones que tengamos para cobrar. El pretexto es que vivimos más, parece que para concepciones políticas como las que nos gobiernan, cuanto menos y peor vivamos, mejor.

Ante todo esto es necesario destacar que, en este año, el movimiento popular no se quedó contemplativo. Hubo mucho ingenio y un aumento de las movilizaciones, al mismo tiempo que hay una agudización de la lucha de clases, esto es lo que está de manifiesto.

A lo largo de este año, a pesar de la pandemia, del necesario cuidado de la salud y de la limitaciones, con mucho esfuerzo e iniciativa, el movimiento popular ha desplegado movilización y lucha. El enorme 1º de mayo, el 20 de mayo por Verdad y Justicia, el aniversario del Frente Amplio, el Día del Comité de Base, los 100 años de nuestro Partido, la organización de cientos de ollas populares, las movilizaciones sindicales, el 14 de agosto con las y los estudiantes, las movilizaciones de la Intersocial.

Sigue siendo la movilización popular el arma esencial para lograr los cambios.

Lo decimos con ese grado de convicción, porque alguien puede estar pensando que con un simple dejar pasar el transcurrir del tiempo, quedarán cuatro años y se termina éste gobierno con esta concepción. No. No hay cambios automáticos, no es que en los cinco años se desgastó el gobierno y entonces a partir de ahí ya viene el Frente Amplio con su candidata o candidato y estan dadas las condiciones para ganar. No, el tema es que la generación de conciencia de un pueblo, las condiciones efectivas para un triunfo del movimiento popular hay que construirlas cada día y día tras día.

Por ejemplo, es muy importante la experiencia de la Intersocial, todo lo que se ha gestado en el movimiento sindical, las mujeres, los jóvenes, el movimiento cooperativo, estudiantil, el ecologismo. Son muy importantes todas las movilizaciones que se vienen realizando desde el movimiento popular.

Es particularmente importante la iniciativa de referéndum contra 135 artículos de la LUC, la experiencia de juntar las firmas. No nos quedamos en señalar que la LUC es muy negativa, vamos a apelar a la democracia directa para jugar nuestro rol, para decir dónde está la presencia del pueblo. Es una tarea política central aportar todo nuestro esfuerzo a la recolección de firmas, que nos permite dialogar con todo nuestro pueblo, pero que exige un enorme esfuerzo de militancia y de organización, de constancia en la tarea.

Junto con eso están las movilizaciones que se vienen, todas, en lo inmediato está el 8 de marzo, que es el día de la mujer trabajadora, en el que homenajeamos con mucho respeto a todas las compañeras, su papel y su lucha.

En ese cuadro es muy importante el papel que está jugando y que tiene que jugar más el Frente Amplio, colocada en la cancha como una fuerza política alternativa, de izquierda, vinculada a todas las luchas de nuestro pueblo, dando respuesta.

Por supuesto que con un gran papel de las Intendencias, en Montevideo, Canelones y Salto, con Carolina, Yamandú y Andrés, de los 32 municipios con gobierno frenteamplista; de las y los senadores y diputados, ediles, concejales.

Y con el papel central de la militancia frenteamplista, de los Comité de Base, que han mostrado una vez más su enorme potencial, en la solidaridad diaria con las ollas populares y en la campaña de firmas.

Esto se está construyendo en un proceso de discusión, en el que estamos saliendo del Plenario Nacional del Frente Amplio, con las miras puestas en cuando tengamos mejores condiciones para realizar el Congreso, y para ver cual será el proceso de elección de las nuevas autoridades.

Pero necesitamos – necesita nuestro pueblo – un Frente Amplio activo, claro y militando en toda la cancha.

En todas estas luchas, las y los comunistas, el PCU y la UJC han participado y en muchos casos las han encabezado. Pero creemos que, parafraseando lo que decían nuestras queridas maestras y maestros, el Partido puede y debe rendir más.

El Partido tiene todas las condiciones para seguir creciendo, no como un objetivo en sí mismo, ni tan solo cuantitativamente, sino cualitativamente, para aportar más al movimiento popular en su conjunto.

Precisamos que se continúe aportando al movimiento obrero y popular, generar las garantías de unidad política y social del pueblo. Eso debe primar en nuestra cabeza y nuestra militancia, tenemos que defender las herramientas unitarias, que tanto le costaron construir a otras generaciones y que podemos tenerlas para orgullo de los uruguayos, una sola central sindical, una sola Federación de Estudiantes, un movimiento cooperativo, la Organización de Jubilados y Pensionistas y todas las herramientas populares. Incluida, claro está, la expresión política unitaria de nuestro pueblo, el Frente Amplio.

Para eso tenemos que seguir estimulando el estudio, aprender y aportar, con mucho esfuerzo, con mucho tesón, en el marco de nuestros 100 años, sin perder la humildad y la fraternidad que deben caracterizar a un militante convencido de sus ideas.

Estamos con muchas tareas, pero nos permitimos la licencia de pedir un esfuerzo más.

(*) Secretario general del Partido Comunista del Uruguay

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