Un merecido homenaje

Este martes, la Cámara de Diputados realizó un homenaje a los 100 años del Partido Comunista del Uruguay. Fue un instancia de alto contenido emotivo para las y los comunistas y, también, para quienes no siéndolo la asumieron como un reconocimiento al aporte que dieron a la vida del Uruguay en este siglo de existencia.
El homenaje lo llevó a cabo esta Cámara del Poder Legislativo, institucionalmente, y participaron del mismo, con su presencia o hablando, seis de los siete partidos con representación parlamentaria: el Partido Nacional, el Partido Colorado, el Partido Independiente, el Partido Ecologista Radical Intransigente, el Partido de la Gente y el Frente Amplio. Solo se autoexcluyó Cabildo Abierto que, con una provocación política, intentó primero impedirlo y luego empañarlo. Fracasó. Salvo excepciones de columnistas en algunos medios y cadenas en las redes sociales, fogoneadas por net center y granjas de trolls, se quedaron solos.
Y es una buena cosa para la política y la democracia uruguaya que así haya sido.
La realización del homenaje no es una victoria del PCU, sería una lectura muy mezquina y reduccionista verlo así, es en realidad una demostración de que hay reservas democráticas en los partidos políticos uruguayos.
Lo primero entonces es reconocer el gesto democrático de quienes aprobaron el homenaje y participaron en él, hay que honrar a quien honra.
Hemos abordado en editoriales anteriores, fundamentalmente en nuestra edición especial dedicada a los 100 años del PCU, las ideas y los hechos que le dan carnadura a este siglo de existencia organizada de las y los comunistas en Uruguay.
Hoy estas líneas están dedicadas a la trascendencia del homenaje en sí, a lo que implica.
El homenaje, a pesar de las restricciones obvias con motivo de la pandemia, estuvo rodeado por la presencia del expresidente de la República, José Mujica; el también expresidente Tabaré Vázquez se excusó porque no puede salir de su domicilio por motivos de salud; el presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, y el secretario político, Rafael Michelini; las senadoras y senadores, Lucía Topolansky, Oscar Andrade, Sandra Laso, Lilián Kechichian, Mario Bergara, Alejandro Sánchez, Silvia Nane y Amanda Della Ventura; la intendenta electa de Montevideo, Carolina Cosse; el intendente electo de Canelones, Yamandú Orsi; Andrés Lima, intendente electo de Salto, se excusó por no poder llegar a tiempo a la sesión; Marina Arismendi, exministra, exsenadora y exsecretaria general del PCU; elex senador y exintendente de Canelones, Marcos Carámbula; el exrector de la UDELAR, Roberto Markarián; Juan Raúl Ferreira, Gustavo González de FUCVAM; dos nietas de Julia Arévalo y el Ejecutivo del PCU, encabezado por el secretario general, Juan Castillo, entre otras y otros.
Miles siguieron la transmisión por las redes sociales y el canal del Parlamento y hubo una concentración de militantes del PCU y la UJC en la Plaza Mártires de Chicago.
Intervinieron los diputados del Partido Nacional, Juan Martín Rodríguez, Alejo Umpiérrez y Álvaro Viviano; el diputado del Partido Colorado, Jorge Alvear; el diputado del Partido Independiente, Iván Posada; el diputado del PERI, César Vega, y las diputadas y diputados frenteamplistas Carlos Varela, Gustavo Olmos, Eduardo Antonini, Felipe Carballo, Verónica Mato, Cristina Lustemberg y Gonzalo Civila.
El PCU estuvo representado por seis diputado en la sesión: Ana Olivera, Gerardo Núñez, Ubaldo Aita, Daniel Dalmao, Gabriel Mazzarovich y Carlos Cabrera; los cinco primeros intervinieron.
Fue un hecho político de enorme relevancia. Porque se hizo, por cómo se hizo y por las ideas y conceptos que se expresaron en sala.
La oradora y los oradores del PCU plantearon allí la historia de las y los comunistas, su pasado, su presente y sus propuestas para el futuro.
Cuando las y los dirigentes del PCU se han referido a estos 100 años de historia, en múltiples instancias, actos, aniversarios, de la Seccional 20º, discursos e informes; cuando lo hemos hecho en estas páginas de EL POPULAR; y cuando se hizo en los discursos de las y los diputados comunistas en el Parlamento; se ha dicho con claridad que hablamos de “toda la historia”, que el homenaje es “a todas y todos los hombres y mujeres que a lo largo de estos 100 años militaron en el PCU y la UJC y contribuyeron a la forja colectiva de un Uruguay mejor”. En los discursos del martes, los cuatro oradores y la oradora comunista, dijeron que lo justo hubiera sido nombrar a todas y todos los que militaron en estos 100 años y que eso era, obviamente, imposible.
Por eso se nombraron a 75 compañeras y compañeros asesinados o desaparecidos, a mujeres que fueron parte fundamental de esta historia, a militantes comunistas del interior del país, a mujeres y hombres de la cultura, el arte y la ciencia, a dirigentes sindicales, parlamentarios y dirigentes partidarios.
¿Faltaron nombres? Sí, claro, cientos, miles de nombres, y todos y todas deberían ser mencionados. Estuvieron representados en las ideas por las que lucharon y los hicieron ser comunistas, que fueron planteadas con firmeza, honestidad política e intelectual en la Cámara de Diputados, sin faltar ninguna.
Por ejemplo, en la línea de tiempo de quienes encabezaron la dirección del PCU en estos 100 años, hay que nombrar a Eugenio Gómez, Rodney Arismendi, José Luis Massera, Gerardo Cuesta, Jorge Mazzarovich y Rosario Pietraroia, que integraron una conducción clandestina que cae en la Operación Morgan; a León Lev, José Pacella, Ramón Cabrera, Jaime Pérez, Marina Arismendi y también a Pedro Balbi y Carlos Tutzó que durante un período volvieron a integrar una conducción colectiva; a Eduardo Lorier y actualmente a Juan Castillo. Y aún así no se nombra a todas y todos los que deberían ser nombrados.
Pero lo central y relevante, es que el homenaje fue un hecho político de enorme trascendencia.
Y es merecido. Porque el PCU es su ideología, que no esconde, y que no escondió tampoco el martes, una estrategia y una táctica, pero es también una práctica política y social, una conducta.
Es la expresión organizada de los sueños, el compromiso y la rebeldía de miles de hombres y mujeres, que a lo largo de estos 100 años, y también hoy, dieron y dan lo mejor de sí para construir un país y un mundo con justicia social y sin explotación, con más libertad y con más igualdad.
Ellos y ellas por su vida y su heroísmo, demostrado en las más duras condiciones, por sus sueños y esperanzas, por su dignidad, se merecían este homenaje.
Lo dijimos, y es necesario repetirlo, en este siglo de existencia el PCU pasó por la clandestinidad, la cárcel, el exilio, la legalidad, el internacionalismo práctico, el Parlamento, siendo gobierno y oposición, y por los gobiernos frenteamplistas nacionales, departamentales y municipales. Atesora toda esa experiencia. Es síntesis de todas esas luchas.
Este Partido, uruguayo, frenteamplista y comunista, revolucionario, internacionalista, constructor de la unidad social y política del pueblo, organizador de la lucha para transformar la realidad, formador de militantes, llega a sus 100 años, rodeado del cariño y el respeto de su pueblo.
Por estos 100 años cargados de lucha y por los 100 que vendrán, salud PCU.