Un programa radical para combatir la desigualdad (II)

Rodrigo Gorga (*)

En la pasada edición de EL POPULAR, Bruno Giometti señalaba la importancia de que los temas la desigualdad (sus perjuicios, causas y medidas para reducirla) se instalen en el debate público en años de definiciones electorales. ¿Qué propone el programa del Frente Amplio para reducir la desigualdad de ingresos y riqueza? En la presente artículo hacemos un repaso del tema con el programa del FA en mano, lo vamos desgranando, con citas del texto, para ver qué se propone para reducir los niveles de desigualdad que se describieron la semana pasada. 

La igualdad: valor permanente del proyecto de país

Uno espera que el combate a la desigualdad sea uno de los puntos donde se expresan de forma más nítida los diferentes modelos de país, porque así se ha caracterizado a este gobierno y porque así lo han expresado. Conviene recordar el origen de la metáfora de “los malla oro”, los malla oro eran los grandes capitalistas, y el mensaje era que no se iba gravar al capital durante la emergencia sanitaria y social que generó la pandemia. 

“La igualdad y equidad” ya aparece como uno de los valores del FA, histórico y vigente, mencionado desde las primeras páginas del programa. Al menos por dos razones, porque por un lado porque “Nadie debe quedar atrás: sólo así es posible llegar más lejos todas las personas juntas y a tiempo ”, por los perjuicios económicos, sociales y políticos que la desigualdad conlleva. Por otro lado, la desigualdad nos vincula con otro de los valores centrales del programa y el FA, la solidaridad. “Nada ni nadie está tan lejos como para que no sea responsabilidad de todos y todas; y tampoco está tan lejos como para que su realidad no afecte al conjunto”, es decir, nos afecta la desigualdad y nos hace responsables: debemos construir las respuestas para repararla. 

A lo largo del programa se explican las diferentes acciones para disminuir la desigualdad, la de ingresos y la riqueza, y las acciones para reparar las diferentes vulneraciones en derechos que la rodean, se dice que “El Estado debe asegurar la igualdad en derechos”.  Desde el primer eje integrador en el que se divide el programa (son siete en total), se aclara que el ejercicio de los derechos no puede depender del mercado, donde surgen las desigualdades, es el Estado que “debe generar los mecanismos para que se garanticen a todos los habitantes del país”. 

Reducción de la pobreza y la desigualdad en todas las esferas de la distribución del ingreso y de la riqueza

Dentro de cada eje integrador en el que se divide el programa, las acciones prioritarias se agrupan en diferentes áreas. La número 5 en el primer eje que aborda la desigualdad, con el título de la sección de este artículo. Allí se considera un conjunto de medidas que ataquen toda la línea de frente, tomando como ejemplo el período 2007 – 2013 en el que FA logró una gran reducción de la desigualdad. 

Acción prioritaria 1: Desarrollar políticas activas de combate a la pobreza.

Como la pobreza y la desigualdad son fenómenos que evolucionan de forma conjunta, una medida para reducir la desigualdad se refiere al combate a la pobreza, de forma de aumentar los ingresos más bajos y que crezcan más rápido que los ingresos más altos, de forma de que se reduzca la brecha entre los altos y bajos ingresos. 

En el siguiente eje integrador se dan más detalles de los instrumentos y objetivos. Se plantea como finalidad fundamental el combate a la pobreza infantil, que “ningún niño, ni niña, transite etapas fundamentales de su desarrollo en hogares con carencias críticas”. Esto se apoyará en un rediseño de los programas de transferencias, “con una fuerte inversión en políticas públicas”. Estas medidas podrían tomarse desde el día 1, con un aumento de las “transferencias transitorias de alto impacto”. 

El propio Mauricio De Rosa estima que el costo de una política que decida combatir firmemente la pobreza infantil rondaría el 1% del PBI. Esto necesariamente se complementará con medidas que aborden las condiciones estructurales de la pobreza, que trasciende las privaciones monetarias. 

Acción prioritaria 2: La política salarial apuntará al incremento de los mínimos y de la participación de la masa salarial en el PBI.

La segunda acción para reducir la desigualdad refiere a la política salarial, que también contribuya al aumento de los ingresos más sumergidos, con una fortalecida negociación colectiva, con “el incremento gradual del salario mínimo nacional y de los mínimos por categoría”. Pero la política salarial no debe limitarse solamente al aumento de los salarios más sumergidos, debe también apuntar al aumento de la masa salarial en relación al PBI, es decir al aumento de la proporción del ingreso nacional que se apropian los trabajadores. 

El total del ingreso de la economía puede dividirse en lo que se apropian los asalariados y la porción que le toca a los capitalistas, lo que se conoce como la distribución funcional del ingreso. Es importante que ésta sea objeto de la política económica, porque los ingresos del capital se encuentran mucho más concentrados que los salariales. De hecho, la enorme mayoría de los ingresos del 1% más rico provienen del capital. Un incremento de los salarios y de la cantidad de empleados también reduciría la desigualdad. 

Acción prioritaria 3: Avanzar en la transformación del sistema tributario.

La ultima acción que se desarrolla en este primer eje integrador del programa refiere a propuestas de modificaciones en el sistema tributario. Se establece que “las modificaciones en la política tributaria tendrán como concepto que paguen más los que tienen más riqueza y más ingresos, aliviando la carga tributaria sobre los que menos tienen”. Con esto se complementa el otro aspecto necesario para reducir la desigualdad: la moderación del crecimiento de los ingresos más elevados de la sociedad. 

En primer lugar, se establece que se reducirán los impuestos al consumo (lo que se conoce también como IVA) y fortalecerá la imposición a la renta, al gran capital y al patrimonio con el criterio de progresividad. 

La reducción de los impuestos al consumo es importante porque son impuestos que se cobran sobre los bienes consumidos, no discriminan entre las distintas situaciones económicas de los consumidores. Pagan la misma tasa de IVA las personas de ingresos más altos, y las que se ubican en el otro extremo de la distribución. De hecho, como las personas más acaudaladas pueden ahorrar una parte de su ingreso, la tasa efectiva que terminan aportando por concepto de IVA es incluso menor que la que pagan los que consumen todo su ingreso. 

Combatir la infantilización de la pobreza es un elemento prioritario para un próximo gobierno, un objetivo que es difícil de cuestionar. Para ello deberán necesariamente destinarse más recursos,  que pueden provenir de una reasignación de otras áreas del Estado o un incremento de los ingresos recaudados. Llegado este punto, conviene repasar los números que se mencionaban en el artículo anterior. El 1% de mayores ingresos concentra el 15% del total de ingresos, lo mismo que suma la mitad más pobre de la población. Mientras que la eliminación de la pobreza infantil podría necesitar el 1% de los ingresos totales de la economía. 

(*) Economista.

Foto

La niñez es una prioridad en el programa del Frente Amplio. Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS.

Compartí este artículo
Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on email
Share on print
Temas