Una perspectiva para todo el pueblo

La semana que viene se realiza el XIV Congreso del PIT-CNT, con la consigna: “Una clase, una perspectiva”. Se estima que más de 1.300 delegadas y delegados de todo el país, en representación de todos los sindicatos que componen la central obrera participarán.

Es un hecho político y social central para el Uruguay todo. Es el máximo organismo de dirección de la organización social más importante del país, por su pasado y por su presente, por su número de afiliados, por su capacidad de organización y de movilización, por su peso en la realidad nacional, porque representa a la clase social más numerosa e importante del país, a la única capaz de expresar los intereses populares, los de la mayoría de la población, en la contradicción central de la sociedad en la que vivimos, el capitalismo, la que se dirime en toda la sociedad, entre capital y trabajo.
No nos corresponde, previamente, opinar sobre los ejes y las tareas del Congreso de nuestra central sindical. Las y los militantes sindicales de nuestro país tienen una enorme madurez y toda la legitimidad para analizar la realidad y trazar los caminos para transformarla, como lo dicen bien en su consigna, con una perspectiva de clase.
Pero hay algunos elementos que integran el debate, y que, por la trascendencia de los temas para todo el país y el peso del movimiento sindical en toda la perspectiva popular, merecen ser destacados. En algunos puntos reiteraremos formulaciones ya realizadas, es que forman parte del debate histórico sobre el papel de las y los trabajadores en la democracia y en la emancipación social y el valor de la unidad sindical, en esas dos perspectivas, que no se excluyen, se alimentan dialécticamente.
Empecemos por la unidad. Uruguay es de los pocos países del mundo donde existe un movimiento sindical unido, con sindicatos únicos por rama y una central única. La unidad sindical en nuestro país, fruto de un heroico proceso de acumulación histórica, se concretó en 1966 con la fundación de la CNT. La defensa de las libertades y la democracia fue un elemento central en ese proceso. Antes de la conformación de la CNT, las y los militantes sindicales y los sindicatos más importantes acordaron, luego del golpe de Estado en Brasil de 1964, responder con una huelga general si ocurría lo mismo en Uruguay. En estos 55 años la unidad del movimiento sindical, no sin dificultades y problemas, resistió todas las pruebas, la más difícil la del fascismo, que, como expresión descarnada de la oligarquía financiera aliada al imperialismo, buscó la aniquilación de las y los militantes sindicales, la división del movimiento sindical y su domesticación al capitalismo. También pasó la prueba de los duros años del neoliberalismo, y luego, la de jugar un papel con independencia de clase, pero no con indiferencia, ante los gobiernos populares del Frente Amplio.
Hablamos de la unidad como un proceso de masas, de experiencia de lucha y de militancia común. Hay que rescatar toda la dimensión del movimiento sindical y la profundidad de la unidad, porque, desde distintos lugares, y con distintos tonos e intenciones, se está presentando una visión reduccionista del movimiento sindical. Se analiza al movimiento sindical como si fuera, única y exclusivamente, la expresión de las corrientes de opinión que existen en su seno. ¿Las corrientes existen? Por supuesto que sí, pero están muy lejos de expresar todo el debate y la militancia sindical.
La unidad sindical en Uruguay, como dice la canción, crece desde el pie, por eso es tan fuerte. Hay sindicatos únicos por centro de trabajo, donde es más fácil ver el valor práctico de la unidad, porque si en una fábrica las y los obreros se dividen el único que gana es el patrón. Este nivel de unidad tiene un fuerte contenido reivindicativo, pero, a la vez, cimenta una práctica unitaria desde la base misma. No valorar esto en su enorme proyección es un error igual de enorme. Después vienen los sindicatos únicos por rama, otro nivel de unidad, que tiene fuertes componentes reivindicativos, pero agrega la posibilidad de conocer y actuar sobre sectores enteros de la producción y la economía, con proyecciones programáticas enormes. Y luego está la central única, que resume todo lo anterior y lo proyecta en un salto en calidad. La unidad sindical en una central es una conquista política de la clase obrera, para pesar en tanto tal en la sociedad, tiene un enorme valor democrático, si concebimos la democracia como una construcción permanente de libertad e igualdad y un proceso de transformación social, que necesita del protagonismo popular organizado; y también para la perspectiva emancipadora.
La central única es una central de sindicatos, no una federación de corrientes. Además, todos los y las militantes de las corrientes, junto con las decenas de miles que no pertenecen a ninguna, participan en unidad en asambleas de base y de rama, en huelgas y luchas. Ahí está la riqueza y la fortaleza de la unidad.
Hay un hecho adicional que debe destacarse. En el PIT-CNT están todas las ramas de actividad, desde los obreros clásicos hasta los bancarios y las y los artistas, las domésticas y las y los docentes y maestros, las y los trabajadores rurales y los de los call center, las y los policías y las cosechadoras de citrus. Están trabajadores de la actividad privada y del Estado.
No hay muchas experiencias similares en el mundo, en general incluso hay separación entre trabajadores públicos y privados o entre el campo y la ciudad. Además, claro está, de la epidemia de división de las “centrales ideológicas”. En Uruguay prima una perspectiva de clase.
Es que, insistimos, la unidad es una conquista política de la clase obrera. Es una herramienta estratégica para disputar en mejores condiciones la lucha por la hegemonía, es decir por el poder.
El PIT-CNT llega a este XIV Congreso en el centro de la escena nacional. Con un enorme nivel de movilización, por nombrar solo manifestaciones generales, el 1° de Mayo y el último paro del 15 de setiembre, son muestras de ello. Con un nivel de relación con el movimiento popular también enorme, con la experiencia de la Intersocial y la lucha contra el ajuste en medio de la pandemia, la solidaridad y el sustento a las ollas populares, con el apoyo al reclamo de Verdad y Justicia y los 20 de mayo, con la solidaridad con la lucha estudiantil y la feminista. Pero llega con una experiencia central, el decisivo aporte que dio a la campaña para juntar 800 mil firmas y habilitar el referéndum contra 135 artículos de la LUC. Por todo eso el movimiento sindical es blanco de ataques de las clases dominantes, de sus expresiones sociales, políticas, académicas, de sus intelectuales orgánicos.
Por eso el Congreso del PIT-CNT es un gran desafío. Y por eso es tan relevante que se hable desde la consigna de una perspectiva de clase. Porque se hace desde una lógica emancipadora, desde la histórica definición, y desde la práctica militante, de pertenencia al movimiento popular. Desde la decisión de abrazar todas las luchas populares.
El XIV Congreso, parado en la actual circunstancia política, la de un gobierno de derecha, expresión de la fracción más conservadora de las clases dominantes, con un peso enorme del agronegocio y el capital financiero, que está aplicando un ajuste brutal contra el pueblo, concentrando la riqueza y el poder. Por eso tiene el desafío enorme de trazar una perspectiva para las grandes mayorías nacionales y el pueblo trabajador; junto con ello, una ruta de organización, unidad y lucha; un camino de esperanza, que pasa por concretar las mayorías populares para un triunfo del SI en el Referéndum para anular 135 artículos de la LUC, como un centro; pero que se proyecta hacia la construcción, con la máxima amplitud posible, desde el punto de vista programático, lo que incluye propuestas y también caminos de movilización para materializarlas, de una alternativa popular al país del ajuste salvaje de las clases dominantes.

Esto es así porque es una demostración real de independencia de clase, asumir el impacto de la lucha obrera en la política y en la institucionalidad, buscarla, construir alianzas sociales y políticas que permitan el avance general de la perspectiva popular.
Además, para tener independencia de clase hay que construir la fuerza propia. Fortalecer lo que ya se tiene, llevar la organización donde todavía es débil y multiplicar la militancia, la organización, la conciencia y la lucha en todo el campo popular. En eso también puede ser decisivo el Congreso del PIT-CNT.
Estará de Congreso la principal expresión organizativa de la clase social que es el corazón del bloque histórico, político y social, democrático y radical de los cambios. Esa clase trazará su perspectiva como propuesta para toda la sociedad. De esa importancia es el XIV Congreso del PIT-CNT. Ese respeto merece.

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