Hospital de Ojos “José Martí”, Montevideo. Foto: Nicolás Celaya /adhocFOTOS

18 años de un “milagro” transformado en derechos…

Por Nicolás Pons (*)

La Junta Departamental de Montevideo homenajeó este miércoles 26 de noviembre a todo el equipo técnico que integra la brigada solidaria cubana, en el marco de la “Operación Milagro”.

A 18 años del primer convenio de cooperación entre el Ministerio de Salud Pública – Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) y el Ministerio de Salud de la República de Cuba, el legislativo departamental valoró muy significativamente el rol profesional y el prestigio que caracteriza la medicina cubana. 

El centro oftalmológico «José Martí» ubicado en el Hospital «Gustavo Saint Bois», en el Departamento de Montevideo, es el lugar donde ocurren los “milagros”. 

En realidad, este concepto que nos induce a pensar en procesos alejados de la ciencia, no es más que una forma de graficar, de ilustrar la sensación inmensa de quienes no gozaban del sentido de la vista debido a distintas afecciones, o lo tenían altamente comprometido, y a partir del conocimiento científico generado por el personal médico cubano, y las intervenciones y prácticas quirúrgicas desarrolladas a miles de uruguayos y uruguayas, se logra el “milagro” de recuperar la visión. Nos referimos a la ciencia médica aplicada que permite consagrar, materializar, el acceso público a la salud.

A texto expreso el convenio entre Cuba y Uruguay establece que serán atendidos de forma gratuita a fin de “restaurar o mejorar” la visión de los ciudadanos de este país que “no posean los recursos económicos para sufragar los gastos de los servicios oftalmológicos”.

Sin duda, aquel primer Gobierno de izquierda, encabezado por Tabaré Vázquez, identificó una profunda injusticia heredada desde siempre por parte de los anteriores gobiernos del Partido Colorado y del Partido Nacional, que, en materia de salud, condicionó hasta ese momento, a miles de compatriotas a padecer patologías visuales, hipotecando el sentido de la vista, por no poder “pagar” los altos costos de las intervenciones oftalmológicas ofrecidas por el sistema privado (mutual) de salud nacional. 

En crudo, debemos decir que, durante décadas, miles perdieron la vista, dejaron de poder ver, por no tener dinero para pagar una operación. En síntesis y hasta ese momento, la salud transformada en una mercancía al mejor postor; el que quería “milagro” debía pagarlo… Pero la crueldad, la especulación de la acumulación del dinero a costa de la salud del pueblo, específicamente en el capítulo oftalmológico, tuvo su fin en 2005.

Primeramente, el antecedente de arranque, justamente por aquellos años, fue a través de una modalidad de atención que requirió viajar a Cuba para el tratamiento quirúrgico. Esto implicó un despliegue muy costoso, donde la solidaridad de otro país hermano, no se hizo esperar. Fue Venezuela quien aportó lo necesario para que los primeros vuelos a Cuba, se pudieran concretar. 

Aquella experiencia, ya exitosa en sí, quedó documentada no solamente en las valoraciones Institucionales de ASSE y el BPS, fue dándose a conocer a través de relatos e historias que erizaban la piel, que conmovían, en momentos en que regresaban los compatriotas de los primeros viajes desde la Habana, contando que por sus “cristalinos” volvía a aparecer la luz, y con ella, la imagen del Hospital cubano, del personal de salud y las primeras instantáneas con los colores del caribe que prontamente se cargarían con otras emociones al volver a encontrar, ya en Uruguay, la miradas de los nietos, de las hijas, de sus compañeros y compañeras de toda la vida… los rostros de los afectos de siempre.

En este contexto exitoso, las autoridades de la época, rápidamente, entendieron necesario pensar en un formato de asistencia que optimizara los recursos, los tiempos y favoreciera, además, la atención para quienes por razones de edad o de impedimento físico, no podían viajar en avión.  

Fue entonces que hacia 2007, se produjo la llegada de las primeras brigadas médicas cubanas a Uruguay, lo que permitió generalizar el acceso de los más vulnerables de este país, los postergados de siempre, especialmente los adultos mayores, al tratamiento de Cataratas, Ptergium, Oculoplastia, Cirugía Refractiva Corneal (afecciones refractivas) y retina clínica, entre otras prestaciones que fueron incorporándose a medida de los requerimientos de las autoridades médicas de Uruguay. 

Desde aquel momento, podemos afirmar que el “milagro” de ver, se transformó en el derecho humano de ver.

Según datos oficiales, hasta setiembre de 2025, la brigada solidaria cubana atendió 923.611 consultas, 218.921 pesquisas y 118.964 cirugías. Podemos decir que las cifras hablan por sí solas, pero en realidad, atrás de todas estas miles de intervenciones, identificamos varios equipos de técnicos, médicos y ayudantes, que se fueron sucediendo a lo largo del tiempo, que conformaron y conforman la brigada solidaria cubana y han ejercido un rol profesional reconocido por todo el pueblo uruguayo.

Detrás de cada intervención, de cada consulta, de cada pesquisa, hay miles de personas que recuperaron la visión, mejoraron su calidad de vida y volvieron a tener un funcionamiento autónomo en su quehacer cotidiano que dignificó su persona. No hay forma de cuantificar o poner precio a cada situación individual, por eso, reafirmamos el concepto de que la salud, es un derecho humano fundamental y como tal, el Estado debe garantizar.

Sobre estos aspectos, los ediles y edilas de la Junta Departamental de Montevideo, reflexionaron detenidamente, aportando sus valoraciones.

En el centro de las intervenciones de los curules, estuvo presente una referencia permanente al valor humanista de este modelo de cooperación internacional, ligado al pensamiento internacionalista del Comandante Fidel Castro, quien supo compartir  con los pueblos del mundo que lo necesitaban, a médicos, maestras, ingenieros, biólogas, físicos, entre tantos y tantas profesionales que se desplegaron por distintos países y, dentro de ellos, en su mayoría, en comunidades pobres donde los servicios del Estado, no llegan. El concepto de José Martí que expresa: “Patria es humanidad…” es recogido por Fidel y acompaña al proyecto social cubano desde siempre, a la hora de compartir sus experiencias, el conocimiento científico generado y enviar profesionales a otros países, sin pedir nada a cambio. Podemos afirmar que es la contracara del mecanismo comercial tradicional del sistema capitalista, que se rige, no por lo que los pueblos necesitan, sino por lo que los pueblos puedan pagar…

Vale precisar que esta conducta de Cuba sustentada en el internacionalismo y la solidaridad, no se ha visto interrumpida nunca, ni siquiera en los momentos más complejos para la revolución. Nos referimos al periodo “especial” de la década del “90”, nos referimos a los momentos del recrudecimiento del bloqueo económico, financiero y comercial, cuando Donald Trump, primero y, Joe Biden después, agudizaron las medidas coercitivas contra la isla en momentos donde en plena pandemia, impusieron más de 246 medidas de asfixia contra Cuba, incluyéndola, por si fuera poco, en la lista de países patrocinadores del terrorismo. A pesar de todas estas agresiones de Estados Unidos sostenidas por más de 60 años, Cuba siguió brindando su solidaridad con los países más pobres del tercer mundo, especialmente con África, y América Latina. Se calcula que, solamente en la cooperación médica oftalmológica, más de 6 millones de personas en el mundo, recuperaron la visión o mejoraron su calidad de vida, gracias a los médicos y médicas de Cuba.

Finalmente, el evento en el legislativo departamental, culminó con la entrega, por parte de todos los ediles y edilas de Montevideo, de un reconocimiento a cada integrante de la brigada solidaria cubana, en gratitud por la tarea profesional desplegada.

(*) Integra la Comisión de Relaciones Internacionales del PCU. Vicepresidente de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

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