
El genio militar del siglo XX
En el curso de la Segunda Guerra Mundial el alto mando de Hitler le tenía pánico a este hombre pequeño, de anchos hombros. Era sencillamente el azote de todos los hasta entonces conquistadores de Europa, los encumbrados mariscales y generales de la Wehrmacht (Fuerzas Armadas Alemanas). Para los soviéticos, y en particular para Stalin, este era el hombre de los momentos más difíciles, poseedor de una personalidad que infundía confianza y respeto por su capacidad para resolver los problemas de carácter estratégico, operativo o de organización militar en las condiciones más increíbles. El arte militar soviético brilló en los encarnizados




























































