Israel hacia la anexión de Gaza

Sigue el genocidio con el respaldo de EEUU.

Rony Corbo
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ha realizado su tercera visita a la región desde que comenzó el conflicto con Hamás el 7 de octubre. Después de su visita, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha descartado cualquier posibilidad de un alto el fuego y ha negado también la entrada a la Franja de combustible, que es necesario para el funcionamiento de los hospitales y de las plantas desalinizadoras de agua.
El paso fronterizo de Rafah, que conecta la franja de Gaza con Egipto, abrió por tercer día consecutivo para permitir la evacuación de extranjeros y palestinos con doble nacionalidad que habían quedado atrapados en el enclave desde el inicio de la ofensiva militar israelí, hace un mes.
Mientras tanto, en su primer discurso televisado, el líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, ha desvinculado al partido-milicia libanés y a su aliado, Irán, del ataque que Hamás lanzó en Israel el 7 de octubre. Nasralá ha afirmado que el ataque fue “100% palestino en términos de decisión y ejecución”.
El comisario general de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), Philippe Lazzarini, ha reclamado este jueves el fin del “asedio” israelí a la franja de Gaza y calificó de “indigna” la situación que tienen que vivir los residentes de la Franja, en particular los niños.
Pese a la desconfianza de Israel y EEUU, el responsable de la UNRWA da por buenas las cifras de Hamás (más de 12.000 muertos en los bombardeos israelíes, entre ellos más de 5.000 niños y 25.000 heridos). Ha dicho que esos números son coherentes con la proyección sobre el total de la población que hace su organización a partir del centenar de sus empleados que se sabe que han muerto en los bombardeos.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, cifró este miércoles en 99 el número de funcionarios de la ONU muertos en los ataques israelíes, todos de la agencia para los refugiados palestinos (UNRWA), la mayor cifra de trabajadores de Naciones Unidas que pierden la vida en un conflicto en tan poco tiempo. La mayoría de ellos han fallecido “en sus casas, junto a sus familias”, precisó Dujarric, quien reconoció que cuando este conflicto termine “tendrá que haber rendición de cuentas y seguiremos los procedimientos vigentes de la ONU cuando su personal muere” en conflictos.
Colonos israelíes atacan palestinos en Cisjordania.
El conflicto entre Israel y Hamás no sólo afecta a Gaza. En la Cisjordania ocupada, cientos de palestinos han sido desplazados de sus hogares por una nueva ola de violencia por parte de colonos israelíes. «La vida es cada vez peor para nosotros», aseguran.
Israel está dirigido por el gobierno más ultraderechista de su historia, con partidos que habían sido declarados terroristas por EEUU, dirigido por colonos que ansían la expropiación del máximo de tierras en Jerusalén Este y Cisjordania. En los últimos años, este Gobierno ha incrementado la segregación con leyes supremacistas y prácticas cada vez más racistas, ha permitido que los colonos en Cisjordania y Gaza se organicen como una fuerza casi paramilitar, tolerada y violenta.
Esta nueva ola de agresiones ha obligado a más de 800 palestinos de 15 comunidades en las zonas rurales de Cisjordania ocupada a desplazarse de sus hogares, según datos de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA), que ha documentado más de 200 agresiones de colonos desde que comenzó la guerra entre Israel y las milicias islamistas de Gaza.

Las escuelas tampoco se salvan del bombardeo indiscriminado de Israel.


El plan de expulsión de los palestinos de los asentamientos en Cisjordania y Gaza.
Israel y Estados Unidos están buscando el apoyo de sus homólogos europeos y de las monarquías del Golfo para ejercer presión sobre el gobierno egipcio para reasentar a los refugiados palestinos desplazados de Gaza, en el desierto del Sinaí.
Desde el 7 de octubre Israel apenas ha ocultado que ve el momento actual como una oportunidad para completar la Nakba iniciada en 1948. En un memorando filtrado del 13 de octubre de 2023, el Ministerio de Inteligencia israelí recomienda el traslado forzoso masivo de la población de Gaza al Sinaí egipcio, creando las condiciones sobre el terreno que “motivarán” a los palestinos a aceptar el plan. El ex jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel explicaba: “Israel necesita crear una crisis humanitaria en Gaza, obligando a decenas de miles o incluso cientos de miles a buscar refugio en Egipto o en el Golfo”.
Este plan se hace hoy cruelmente evidente en Gaza: un bloqueo total de alimentos, medicinas, agua y combustible para 2,1 millones de personas; el lanzamiento de 12.000 toneladas de bombas desde el 7 de octubre, equivalente a una bomba atómica de Hiroshima, que provocan la muerte de millares de personas, casi la mitad de las cuales son niños; y la destrucción del 42% de todas las unidades residenciales de la Franja; la emisión de órdenes de evacuación masiva para 1,1 millones de habitantes de Gaza, junto con el bombardeo de escuelas, hospitales, «pasajes seguros» y «zonas seguras» para la evacuación. Mientras tanto, en Cisjordania, los colonos israelíes ya han vaciado las aldeas palestinas con el apoyo de su ejército.
Israel ha aprovechado esta oportunidad para cumplir las ambiciones territoriales sionistas en medio de “la niebla de la guerra” induciendo una última oleada de desposesión catastrófica palestina. Que se llame “limpieza étnica” o “genocidio” tiene una importancia secundaria, aunque ya se considera una de las mayores catástrofes humanitarias del siglo XXI.
Frenar la ola reaccionaria mundial
Hoy, más que nunca nos encontramos ante el abismo de un mundo sin más reglas que el uso de la brutalidad y la destrucción. Por esa razón, es tiempo de exigir parar las masacres hoy con una petición de alto el fuego, apertura de corredores humanitarios, atender las necesidades de emergencia, liberación de las personas secuestradas y actuación de la Corte Penal Internacional en Gaza. Pero no solo eso: volver al estatus quo en Palestina e Israel será volver a una situación de apartheid basada en la seguridad de la fuerza cada vez más despiadada, en lugar de buscar soluciones políticas justas, basadas en el sistema de derecho internacional y, por tanto, duraderas. Si no lo hacemos, corremos el riesgo no sólo de ser cómplices de los crímenes que se cometen hoy en Gaza y tantos lugares del mundo, sino de no frenar la ola reaccionaria mundial.

Foto de portada:

La destrucción en Gaza es tremenda, no se salvan los hogares, ni los hospitales, ni las escuelas. Foto UNRWA.

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