Trump escala amenaza: anuncia cierre del espacio aéreo venezolano

La medida unilateral se enmarca en una creciente amenaza militar en la región, sumada a la instalación de un radar estadounidense en Trinidad y Tobago cerca de la costa venezolana.

El presidente estadounidense intensifica la presión sobre Venezuela mientras instala un radar de vigilancia en Trinidad y Tobago, a escasos kilómetros de territorio venezolano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el «cierre total» del espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela, intensificando las tensiones en una región donde la presencia militar estadounidense crece de manera acelerada. La medida coincide con la instalación de un radar militar de EE.UU. en Trinidad y Tobago, a pocos kilómetros de la costa venezolana.

Trump instó a todas las compañías aéreas a considerar el espacio aéreo venezolano como «completamente cerrado», dirigiéndose supuestamente contra aerolíneas, traficantes de drogas y trata de personas, según publicó en su red social Truth Social. La declaración se produce mientras Washington refuerza su despliegue militar en el Caribe, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico y supuestas amenazas a la seguridad regional.

Caracas, sin embargo, sostiene que el narcotráfico sirve como excusa para ocultar el verdadero objetivo: forzar un cambio de gobierno en Venezuela y garantizar el control de sus vastas reservas petroleras. Esta perspectiva subraya lo que el país suramericano considera una política sistemática de injerencia por parte de Washington.

Radar estadounidense en Trinidad y Tobago
Paralelamente, el gobierno de Trinidad y Tobago autorizó la instalación de un radar militar estadounidense en la isla de Tobago, ubicada a escasas millas de la costa venezolana. Aunque la medida se presentó como parte de un plan de vigilancia contra el narcotráfico, ha generado preocupación regional debido a su proximidad estratégica al territorio venezolano.

Testigos locales reportaron la presencia continua de infantes de Marina estadounidenses en hoteles de Tobago, mientras sistemas de rastreo aéreo confirmaron el aterrizaje de aeronaves militares y la realización de ejercicios conjuntos con la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago.

Este radar permitirá el monitoreo constante de actividades dentro y fuera del espacio aéreo de Venezuela. Aunque el primera ministra trinitense, Persad-Bissessar, aseguró que su país no serviría como «base para ninguna guerra contra Venezuela», la ubicación estratégica del aparato sugiere un objetivo de presión directa sobre Caracas.

Esta decisión provocó una fuerte reacción de la oposición trinitense. El jefe del bloque parlamentario, Marvin Gonzales, exigió respuestas a la primera ministra por la instalación del radar, afirmando que la mandataria ha demostrado ser una «mentirosa patológica». Esta acusación pone de manifiesto la falta de transparencia y el descontento ante una medida que compromete la soberanía y amenaza a la América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

La agencia Bloomberg reseñó previamente una «pared invisible de ruido electromagnético» extendida sobre el Caribe, con datos que muestran un aumento de las perturbaciones electrónicas semanas antes, coincidiendo con una mayor presencia naval estadounidense ordenada por el presidente Trump, lo que complejiza aún más el escenario regional.

Con información de Telesur y Agencias

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