Un antes y un después en Salto

Por Prof. Regino López (*)

La sesión del 15 de diciembre desarrollada en la Junta Departamental de Salto marcó un antes y un después en el desarrollo político y económico del departamento. En dicha instancia, y mediante mayorías especiales, se aprobó un endeudamiento por 60 millones de dólares a pagar en un plazo de veinte años, comprometiendo a los próximos gobiernos departamentales y a toda una generación de salteños y salteñas.

La propuesta de endeudamiento impulsada por el Ejecutivo, liderado por Carlos Albisu —electo por el partido de derechas Coalición Republicana—, fue presentada en primera instancia a través de los medios de comunicación y nunca ingresó formalmente al Frente Amplio departamental. Este hecho evidenció desde el inicio un escaso interés por el diálogo con nuestra fuerza política.

Más allá de esta situación, el Frente Amplio departamental abordó de inmediato la propuesta, realizando un análisis profundo y responsable, con componentes técnicos y políticos, que llevó a la conclusión de que, en la forma en que estaba planteada, resultaba imposible acompañarla. Ese mismo trabajo fue desarrollado por quienes representamos a la fuerza política en la comisión integrada de Hacienda y Legislación, ámbito en el que se recibió a representantes del Ejecutivo departamental.

En dichas instancias, el Ejecutivo no presentó en ningún momento un plan serio y con contenido concreto. Por el contrario, sus exposiciones se caracterizaron por la falta de profundidad, respuestas dubitativas y argumentos que no lograron satisfacer las consultas básicas planteadas. Se expusieron aspiraciones generales, pero sin datos claros, estudios técnicos ni fundamentos sólidos que las respaldaran.

En este contexto, el Plenario Departamental resolvió encomendarnos a los ediles no acompañar la propuesta tal como estaba presentada, ya que no ofrecía garantías suficientes. Cabe recordar que, para su aprobación, el endeudamiento requería 21 votos, mientras que la derecha contaba únicamente con 19.

Desde el primer momento, la departamental se puso a trabajar en todos los niveles: se mantuvo contacto permanente con las bases, se promovieron espacios de intercambio y debate, y se buscó construir una posición colectiva que reflejara la diversidad de opiniones existentes dentro de la fuerza política.

Tenemos claro que las decisiones de la fuerza política son para ser respetadas. Sin embargo, no todos asumieron esta responsabilidad de la misma manera. El endeudamiento finalmente fue aprobado con tres votos de ediles electos por el Frente Amplio.

No me detendré en analizar la decisión de estos ediles ni las motivaciones que los llevaron a desconocer la resolución del Plenario Departamental, ya que la historia, como siempre, pone a cada quien en su lugar.

Lo que sí considero imprescindible es desarrollar una profunda autocrítica que ponga en el centro la unidad y la reconstrucción de la herramienta política, tan golpeada en los últimos tiempos. La etapa que atravesamos exige el mayor fortalecimiento de nuestros organismos y espacios de participación, construyendo con la mayor amplitud posible, pero con la claridad de que las decisiones colectivas se respetan. No hacerlo conlleva una responsabilidad individual que no solo compromete a quien la asume, sino al conjunto de la fuerza política.

En este caso, se produjo una fractura en la herramienta política. Sin embargo, como todo proceso dialéctico, esta fractura también ha contribuido a consolidar espacios de trabajo y diálogo que hacía mucho tiempo no teníamos. La perspectiva es de mucho trabajo y reconstrucción, con la mirada puesta en volver a ser gobierno.


(*) Edil 1001 – FA de Salto.

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