Hace unas horas finalizó el Seminario «Agresión imperialista en Venezuela», sobre los «Retos y desafíos del derecho internacional», que se realizó en el Paraninfo de la Universidad de la República. Expusieron el presidente del PIT CNT, Marcelo Abdala, el representante diplomático de Venezuela en Uruguay Pedro Sassone y los especialistas: Claudia Rocca, Enrique Santiago e Ismael Blanco.
Acciones en defensa de la humanidad
EL POPULAR comparte la intervención completa de Marcelo Abdala:
Muy buenas tardes, queridas compañeras, queridos compañeros, creemos que desde la extrema amplitud con que se desarrolla esta actividad, que debemos subrayar, que debemos cuidar, que debemos mantener, todos los presentes y todos los participantes del sistema de organizaciones de nuestro pueblo, debemos sentirnos, orgullosos de emprender acciones en defensa de la humanidad, en defensa de la vida.
Hay un antes y un después del 3 de enero porque allí se desplegó, una agresión brutal a todos los códigos que ha ido construyendo la humanidad, a los principios generales de no injerencia, no intervención, la no violencia entre los Estados, a los principios generales del derecho internacional que importantes académicas y académicos aquí estarán, no obstante, la brutalidad del evento que naturalmente condenamos.
Una crisis de la desigualdad
El sustrato material que permitió que se desarrollara este acontecimiento tan dramático para la humanidad ya existía previamente, al 3 de enero. Obviamente, que, desde el punto de vista de un ethos, una ética en defensa de la vida es absolutamente fácil llegar, a un acuerdo absolutamente amplio de que lamentablemente día a día vivimos en un mundo cada vez más injusto, cada vez más desigual.
Tenemos una crisis de la desigualdad, desafíos varios y en último término una crisis estructural de la formación social y de las relaciones sociales en que vivimos, que lleva a la humanidad a una crisis civilizatoria. Dice Oxfam que la riqueza de los mil millonarios ha crecido 3 veces más rápido en el 2025 que durante los 5 años anteriores, eso mientras efectivamente la cuarta parte de la población humana debe sufrir día a día sabiendo que no va a poder tener las comidas que necesita para reproducir su vida, las condiciones necesarias para vivir.
Cuatro mil millones de seres humanos de un lado la vida, de un lado los derechos que para poder ser ejercidos requieren efectivamente la reducción, la eliminación de la desigualdad y del otro lado los privilegios, el poder del más fuerte, la guerra que es el peor rostro de la sociedad en que vivimos.
Efectivamente, el telón de fondo de lo que sucedió el 3 de enero es que los 12 mil millonarios más ricos del planeta han logrado acumular la misma riqueza que la mitad de la población humana, 4 mil millones de seres humanos.
Y mientras esto sucede, muchas veces, (y no soy de adjetivar, sino de colocar caracterizaciones políticas), de forma hipócrita, hay quienes hacen gárgaras con el concepto de democracia, es democrático que los 12 más acaudalados del planeta tengan la misma riqueza que 4 mil millones de seres humanos que se debaten día a día para comer ni hablemos de los derechos humanos, económicos, sociales, culturales.
Los derechos a la buena vida, que es lo que en definitiva nos impulsa a quienes convocamos esta actividad. Ese es el caldo de cultivo y una forma de ejercicio del poder que en último término defiende a estos mil millonarios porque la mayoría son de los Estados Unidos de América.
La doctrina Monroe
En 1823 Estados Unidos de América construyó la doctrina Monroe, en apariencia estableciendo frente a Europa el América para los americanos, pero en verdad diciendo América para los norteamericanos que a partir de allí se desarrolló la política del gran garrote y desde allí, quinquenio tras quinquenio, año tras año, decenio tras decenio hemos sufrido las formas del intervencionismo permanente del imperialismo de los Estados Unidos que considera a nuestra América su patio trasero.
Esta es la verdadera naturaleza del imperialismo y su explicación básicamente económica que se refleja luego en lo político, en lo cultural y en lo militar, que hoy atraviesa otros torbellinos, otras condiciones. Porque ese imperialismo que dominó durante el siglo XX entró en un lento pero inexorable declive económico frente al ascenso de los BRICS, frente al papel, por ejemplo, de la República Popular China, porque hoy, si comparamos el mundo del año 2000, que desde un punto de vista histórico es anteayer, con el mundo de hoy, la inmensa mayoría del planeta tiene mayores relaciones comerciales con China que con Estados Unidos, como demuestra el documento aprobado en el reciente Congreso del PIT-CNT que hace un estudio de las relaciones internacionales para fundamentar en nuestro país la necesidad de una Estrategia Nacional de Desarrollo.
Y claro, desde Roma a la fecha, la fiera herida es más peligrosa. Esto de un imperialismo en declive no disminuye la peligrosidad político militar de los aspirantes eternos a ser dueños del planeta y de la humanidad.
Pero, ¿para qué hablar uno? Les permito citar textualmente a la señora Laura Richardson en una actividad del Atlantic Council en el 2023 : «Con todos sus ricos recursos y elementos de tierras poco comunes tierras en el triángulo del litio que hoy en día es necesario para la tecnología el 60% del litio del mundo está en el triángulo del litio compuesto por Argentina, Bolivia y Chile tenemos, – dice esta señora-, el 31% del agua dulce del mundo en esta región. A los Estados Unidos, le queda mucho por hacer esta región es importante y tiene mucho que ver con la seguridad nacional de los Estados Unidos de América y tenemos que empezar a hacer nuestros juegos, tenemos también las reservas de petróleo más grandes incluidas los de crudo, ligero y dulce tenemos los recursos de Venezuela también con petróleo, cobre, oro y está la importancia del Amazonas como pulmón del planeta».
Obviamente que el 3 de enero esta concepción se expresó hasta la barbarie, porque desde el 3 de enero efectivamente estamos en un mundo más peligroso, de predominio del más fuerte, de pisoteo escandaloso al derecho internacional, de intervención militar abierta y descarada, De secuestro del mandatario de Venezuela.
El régimen trumpista
Pero analicemos un poco cuáles fueron las declaraciones de Donald Trump. Él dijo que gobernará el país, hablando de Venezuela. Dijo que promoverá una transición segura, adecuada y juiciosa, donde las compañías petroleras de Estados Unidos se involucrarán para reconstruir su infraestructura y comenzarán a generar recursos.
Dijo esto después del secuestro o abducción extrajudicial del imperialismo norteamericano el señor guerrerista que nos somete a la barbarie, aspirante a quedar en la historia tal cual Hitler, porque las cosas hay que decirlas por su nombre, mencionó 22 veces en su alocución la palabra petróleo y no dijo una sola vez la palabra democracia.
Por si esto fuera poco, nos enteramos en el día de ayer que el señor Marco Rubio dijo: Estados Unidos puede volver a emplear la fuerza contra Venezuela si Caracas no coopera con Washington, según citas textuales. Supervisaremos- dice este señor- de cerca el desempeño de las autoridades interinas. Como ha declarado el Presidente, estamos preparados para usar la fuerza a fin de garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan y así lo dice, con total desparpajo.
Obviamente que estamos entonces ante una de las versiones más crudas y descaradas de algo que en América Latina conocemos de lejos: recordemos que desde la doctrina Monroe en adelante, por ejemplo, tenemos la intervención en República Dominicana, la intervención en Granada, la intervención en Panamá, El hostigamiento y el bloqueo criminal contra Cuba, la intervención en Venezuela, la forma de intervención ante procesos electorales en Brasil y más recientemente en Argentina.
Es la forma más abierta y descarada del imperialismo en declive, para tener el control absoluto de los recursos naturales, los destinos, las configuraciones políticas y culturales de toda América Latina.
Por lo tanto, no es hora de medias tintas, es hora de despertar nuevamente la conciencia antiimperialista de nuestro pueblo, es hora de colocar estas cuestiones que tienen mucho que ver con la vida cotidiana en las asambleas, en las reuniones de trabajadoras y trabajadores, cooperativistas, comerciantes, empresarios, estudiantes.
Es hora de despertar la conciencia de nuestro pueblo, de un camino antiimperialista que finalmente tiene que ver con las transformaciones estructurales que nuestro pueblo necesita y requiere en clave de unidad sin exclusiones, en clave de organización, en clave de conciencia, en clave de lucha y de movilización.
Porque nunca, nunca jamás (y no solamente porque nos lo aconsejó el Che Guevara de no confiar un tantito así en el imperialismo), sino por el recuerdo firme, democrático, de clase, ya que muchos se llenan la boca con la democracia, pero no condenan al imperialismo y más bien son sus defensores, en la trinchera del debate político e ideológico de nuestro país, nunca jamás nos olvidaremos en esta triste historia, que el imperialismo norteamericano fue uno de los responsables principales de la sucesión de golpes de Estado fascista que hubieron en América Latina, a través del Plan Cóndor.
Así que mucho debate: no es Maduro sí, Maduro no, es la defensa de América Latina, de la democracia y la autodeterminación de los pueblos. Bien se saben defender los compañeros venezolanos a no dejarse entrampar. Es necesario establecer una ruta y un camino como vienen proponiendo nuestras compañeras y compañeros de la FEUU, que vienen pensando en una movida importante de movilización a finales de febrero, y así promover todos los estudios y debates, toda la unidad de pueblos y gobiernos en nuestra América Latina y todas las movilizaciones que sean necesarias para que nuestro continente siga siendo una zona de paz y también (porque es la única manera), una zona de emancipación.

Parte de la asistencia al seminario. Foto PIT-CNT.
SEMINARIO:






















