Victoria Alfaro
EL POPULAR entrevistó al senador de la 1001-FA, Oscar Andrade, sobre el próximo Congreso del Frente Amplio (FA) y sus expectativas en torno al mismo. El debate sobre el futuro programa frenteamplista estuvo en el centro del reportaje, así como su relación con el movimiento social, sus inquietudes y la recolección de firmas por una seguridad social solidaria.
1) ¿Qué expectativas tienes en torno al Congreso del FA a desarrollarse el 8, 9 y 10 de diciembre?
Un congreso siempre es una etapa de síntesis profunda, de balance de las luchas de tu pueblo, de tu organización , en este caso, además, en la experiencia inédita para la militancia frenteamplista, de haber sido oposición y posterior a haber estado tres períodos en el gobierno en un escenario extraordinariamente complejo, donde nos sirvió para volver a significar la importancia que tiene el programa común, no solamente en el plano de la conjunción de la unidad del Frente Amplio sino también a los efectos de los avances populares. Parte del proceso critico de nuestro gobierno tuvo que ver con que no siempre logramos que nuestras orientaciones programáticas fueran comprendidas por las grandes mayorías, por lo tanto, abordamos el Congreso desde la perspectiva de un profundo esfuerzo político y metodológico porque tenga la capilaridad suficiente.
2) ¿Qué importancia tiene la perspectiva programática que viene planteando el movimiento popular, en el marco del 3er Congreso del Pueblo y la Intersocial, para un futuro gobierno de izquierda en nuestro país?
Vivimos una etapa donde las fuerzas sociales que resistieron al neoliberalismo en los 90 y sus expresiones políticas llegaron en muchos países de América Latina al gobierno y no siempre lograron resolver bien esa relación entre gobierno, fuerza política y fuerzas sociales. Creo que tenemos ahí un enorme desafío desde el punto de vista de la cercanía, de las relaciones sociales de poder. El programa no hay duda de que tiene ahí una importancia enorme. En el Congreso del Pueblo se convocaron múltiples organizaciones de amplísima representatividad, que tiene mucho que ver con la constitución de la unidad de la izquierda, por lo tanto, no hay duda de que va a ser una referencia a la hora de pensar las iniciativas a tomar en cuenta.
3) ¿Cuáles son los énfasis programáticos que debería tener un próximo gobierno del Frente Amplio, en materia de desarrollo económico, social y democrático?
Venimos de enfrentar una estrategia del gobierno de derecha que tuvo tres elementos centrales, que es recorte democrático, entrega de la soberanía y un proyecto impopular, sobre todo por llevar adelante una estrategia de competitividad sobre la base de la poda salarial y la disponibilidad arbitraria. Los ejes del Frente Amplio son justamente los opuestos, tenemos que pensar en que recuperamos la centralidad del trabajo y del trabajo de calidad y por lo tanto de la mejor distribución social de la riqueza que el trabajo genera. Una estrategia de desarrollo que tiene que pensar el desarrollo nacional con la integración regional con la transformación productiva. Tenemos que pensar en recuperar la soberanía. El gobierno nos hereda la entrega del Puerto, la entrega de la internet, la entrega de una parte de la energía eléctrica de la UTE a privados y, bueno, tenemos que recuperar capacidades públicas para el desarrollo de la estrategia de país y después tenés que pensar que la justicia social es el centro, tanto en las políticas salariales, como en las políticas de seguridad social, el gobierno fue radicalmente desigual en la distribución. Nosotros tenemos que tratar de poner en el centro el trabajo y la Seguridad Social y ahí tenemos desafíos que nos guían.
4) Qué proyectos de ley planteados por los parlamentarios frenteamplistas en esta legislatura, deberían ser retomados en un futuro gobierno del Frente Amplio?
Los proyectos de ley presentados desde la oposición creo que nos guían, si desde la oposición fue importante pensar en proyectos para que tributaran los depósitos en el exterior, no tendría sentido que no tuviéramos en cuenta esas herramientas desde el gobierno. Si ha sido importante pensar en que se fortalezcan los recursos que aportan impuestos al patrimonio, para fortalecer el Fondo de Vivienda o garantizar la alimentación todos los días del año a las infancias y adolescencias, o iniciativas que tuvieron pensadas desde el punto de vista de avanzar en la reducción de la jornada laboral sin perdida de salario o de garantizar la función social de la vivienda, creo que es una buena guía de herramientas que el Frente Amplio tiene que usar una vez reconquistado el gobierno.
5) ¿Cómo se vincula la recolección de firmas que promueve el plebiscito en defensa de la seguridad social, con la perspectiva programática de la izquierda y el movimiento popular?
La enmienda constitucional planteada por el PIT-CNT plantea recuperar en el sentido de lo que el pueblo uruguayo por abrumadora mayoría voto en el año 89 que es que las jubilaciones no sean variables de ajuste. Tanto la reforma regresiva del gobierno actual, como la del 96, fueron en la dirección de mayor incertidumbre en las posibilidades de jubilación de la gente y en deterioro de conquistas en materia de seguridad social. Después de cinco años de congelamiento de la jubilación mínima, parece elemental poner arriba de la mesa que se protejan las jubilaciones mínimas y que se mejoren las jubilaciones más sumergidas. Después de un endurecimiento a brocha gorda de las condiciones jubilatorias, que expone en particular a las trabajadoras y los trabajadores más pobres del Uruguay, parece sensato poner arriba de la mesa una discusión de que no se deterioren las condiciones jubilatorias, máxime en un país que tiene todavía segmentos altísimos con trabajo precario y el centro es un balance profundo de la privatización de las jubilaciones en Uruguay, que tiene como resultado que el 90% de las jubilaciones que dan las AFAP en promedio, son jubilaciones de 5000 pesos, el 10% de jubilaciones más bajas que dan las AFAP son de 126 pesos, la mitad no llega a 1600 pesos. Bueno, no tiene sentido que se transfiera la mitad de los recursos que aportan los trabajadores a la Seguridad Social al sistema financiero con resultados tan paupérrimos. Cuando un trabajador queda desempleado quien lo protege es el BPS, cuando un trabajador tiene un accidente quien lo protege es el BPS, cuando hay niños que tienen enfermedades raras el centro de salud que lo atiende es el Sanatorio Canzani , es el BPS quien asiste con las asignaciones familiares. Entonces fortalecer la institucionalidad pública, para dar respuesta a una Seguridad Social solidaria es elemental. Máxime, cuando este sistema de jubilaciones privadas se acaba de deteriorar de manera escandalosa, con recortes de un 50% en la base de cálculo por la derogación de los efectos que generaba la acción del artículo 8 de la 16713, se ha deteriorado de manera notoria con la facultad que da la nueva ley de que las AFAP puedan descontar de los fondos de los trabajadores aun en caso de desempleo, se ha deteriorado de manera profunda con la obligatoriedad no dando opción al trabajador de que pasa con sus aportes. Se ha deteriorado con los efectos negativos que va a generar para las actividades bonificadas, o con las modificaciones que en los últimos años ha hecho el Banco Central del Uruguay de deteriorar en un 20% las partidas jubilatorias que entregan las AFAP. Yo creo que incide fuertemente en la campaña de firmas, el darle fuerza a los contenidos que plantee el movimiento social por una Seguridad Social solidaria.
Foto de portada
Oscar Andrade, en la inauguración del comité de base Martín Fierro, en Montevideo en mayo pasado. Foto: Pablo Vignali, adhocFOTOS.























